Los indígenas de la comunidad Jiwi anotaron goles #ConLosRefugiados en el Estado Apure de Venezuela

Al momento de jugar, no hubo distinción de etnia o nacionalidad, sino gestos de camaradería y expresiones de alegría.

 

Los partidos de fútbol tuvieron lugar en Puerto Páez, Estado Apure, población venezolana en la que también viven personas refugiadas.  © ACNUR/Yrmis Ruiz y Juan Carlos Rosales

PUERTO PÁEZ, APURE -  A los indígenas Jiwi les enseñan desde niños a jugar en grupo. Por eso les encanta jugar al fútbol y no dudaron en aceptar la invitación a participar en los partidos organizados en el Estado Apure por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Venezuela, Cáritas y la Defensoría del Pueblo.

Samuel Chipiaje, líder indígena Jiwi, dijo estar muy contento con la iniciativa. “Estamos aquí con ánimo, para divertirnos y pasar un rato diferente. Por eso vinimos desde ocho comunidades del Estado Apure en las cuales vivimos”, aseguró en español, aunque de vez en cuando se le escapa alguna palabra en Sikuani (familia de las lenguas guahibo).

Como es parte de su cultura, viajaron en familia. Así que, mientras corrían y anotaban goles #ConLosRefugiados, sus hijos también tuvieron la oportunidad de jugar con otros niños. Cantaron, bailaron, se involucraron en actividades lúdicas, animaron a los futbolistas y aplaudieron a sus padres desde las gradas.

Reina Rojas, directora de la Escuela Guaicaipuro, consideró que la jornada fue “provechosa” y “productiva”. Celebró que las comunidades indígenas “hayan salido de sus sectores para compartir un día especial”.

Magdalena Aguilar, jefa de la Oficina de Terreno del ACNUR en Guasdualito, aprovechó la oportunidad para recordar a los presentes la importancia de respetar los derechos de todo ser humano y apoyar la educación e integración de los refugiados en las comunidades.

Monseñor Alfredo Torres, Obispo de San Fernando, aseguró a su vez que “es tiempo de ir más allá de las palabras para estimular acciones y actividades concretas de apoyo que beneficien a todas las personas”.

Los equipos de jugadores estrenaron sus uniformes con el lema de la campaña global #ConLosRefugiados y, al final, fueron premiados con medallas por su solidaridad, integración y trabajo en equipo.

Los indígenas Jiwi demostraron ser hábiles jugadores, con zapatos o descalzos, aunque muchos de ellos son reconocidos como expertos tejedores y fabrican hamacas de fibra de cumare y moriche, canastos, esterillas, flautas y sebucanes.

Las comunidades indígenas, particularmente en frontera, no siempre le dan prioridad al registro formal de los nacimientos de sus hijos e hijas. Por este motivo, la Defensoría del Pueblo les orientó y recomendó tener presente que tienen derecho a registrar a sus recién nacidos, contar con una documentación que les permita identificarse y acceder a derechos como la salud, educación, vivienda, alimentación y a los programas sociales del Estado.