Refugiados en Zonas Urbanas

Refugiados Urbanos
© UNHCR/Zalmaï

Tratando de sobrevivir en las ciudades

Al pensar en los refugiados muchos piensan en la imagen icónica de hilera tras hilera de carpas blancas en un campamento de emergencia en expansión. Pero la realidad es que sólo un tercio de los 10,5 millones de refugiados del mundo viven ahora en campamentos. Al igual que 3.3 billones de personas en el mundo, los refugiados han ido desplazándose a las ciudades y pueblos, una tendencia que se ha acelerado desde la década de 1950. Más de la mitad de los refugiados del ACNUR viven en zonas urbanas, y el resto fuera de los campamentos que viven en zonas rurales. En el futuro, más y más refugiados tratarán de sobrevivir en ciudades y pueblos, al igual que los antiguos refugiados que regresan a sus países de origen y los desplazados dentro de sus países.

A diferencia de los campamentos cerrados, las ciudades presentan la evidente oportunidad de permanecer en el anonimato, hacer dinero y construir un mejor futuro. Pero también tiene peligros: los refugiados pueden carecer de documentos legales reconocidos, pueden ser vulnerables a la explotación, el arresto y la detención, y pueden entrar en competencia con los trabajadores locales por los escasos trabajos disponibles.

En el pasado muchos de los refugiados en las ciudades eran hombres jóvenes con las habilidades y la capacidad para sobrevivir por su cuenta. Hoy en día cada vez hay más mujeres en zonas urbanas que han sido víctimas de violencia sexual durante su huida, niños o ancianos que necesitan ayuda especial. En las grandes y anónimas ciudades con frecuencia les resulta difícil a los refugiados contactar al ACNUR para obtener la asistencia que necesitan, y por otra parte ACNUR no puede brindar servicios con la misma facilidad que en un campamento.

En el 2009, ACNUR cambió su política hacia los refugiados que viven en zonas urbanas, en parte como resultado de la experiencia adquirida ayudando a cerca de 400.000 de los cerca de 2 millones de iraquíes desplazados desde el 2003, que en su mayoría ha huido a grandes ciudades en países vecinos.

Está claro que sin importar dónde estén los refugiados, en ciudades o en campamentos, tienen los mismos derechos humanos, y tanto el ACNUR como los estados tienen la obligación de protegerlos y respetar su estatuto de refugiados. ACNUR debe trabajar en la búsqueda de asociaciones innovadoras con las municipalidades, las asociaciones comunitarias locales y otros para servir adecuadamente a los refugiados en las zonas urbanas.