Yusra Mardini

© ACNUR/Benjamin Loyseau

“Lo más importante en mi vida es nadar. Después, hablar a favor de los refugiados y hacer algo para ayudarles”.

Yusra Mardini, refugiada siria de 18 años, fue seleccionada para competir como parte del primer Equipo Olímpico de Atletas Refugiados en el 2016. Ella nadó en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Yusra huyó de Damasco con su hermana, viajando a través de Líbano y Turquía antes de intentar llegar a Grecia en bote. Cuando el motor del bote falló, Yusra y su hermana saltaron al mar y nadaron durante tres horas en mar abierto para evitar que la balsa se volcara, salvando las vidas de 20 personas. Eventualmente, lograron llegar a la Isla Griega de Lesbos.

Ahora ella vive en Berlín, pero gran parte de su familia extendida continúa en Damasco, intentando soportar la vida bajo circunstancias muy difíciles. Yusra continúa preocupada por la situación en su natal Siria. Su propia experiencia de huida ha hecho que esté determinada a ayudar a atraer la atención del mundo hacia los problemas de los refugiados.

Después de haber competido en Río 2016, Yusra se ha dirigido a líderes mundiales, conoció al Papa y ha sido honrada con numerosos premios. Ella está determinada a continuar construyendo y desarrollando su voz y sus habilidades como defensora de la causa de los refugiados.

Yusra asistió al foro Económico Mundial 2017, que se llevó a cabo en Davos, Suiza, en enero del 2017. Ella fue la participante más joven del Foro y aprovechó para compartir su historia en el blog del FEM. Conoce más sobre las experiencias de Yusra desde Río, incluyendo su tiempo en Davos, aquí.

“Desde las Olimpiadas en Río, he estado entrenando mucho, pero también he estado pensando mucho sobre lo que puedo hacer para ayudar a los refugiados del mundo. Lo más importante en mi vida es nadar. Después, hablar a favor de los refugiados y hacer algo para ayudarles”.