Cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes

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El 19 de septiembre de 2016 la Asamblea General de las Naciones Unidas convocó una Cumbre sobre refugiados y migrantes, para fomentar una mayor solidaridad internacional y apoyo en la respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes. Asistieron representantes de los Estados miembros, otras entidades de la ONU, el sector privado, la academia, las ONG y la sociedad civil en general.

Durante la Cumbre, la Asamblea General aprobó la Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes, una declaración política acompañada por dos anexos, que sentará las bases para el Pacto Mundial sobre los refugiados y los migrantes en 2018.

La Declaración de Nueva York establece principios y recomendaciones que se aplican tanto a los refugiados, como a los migrantes (el rescate en el viaje, la recepción en las fronteras, la lucha contra la xenofobia y el fomento de la inclusión), así como compromisos separados para refugiados y migrantes. Al adoptar la Declaración, los Estados reafirman sus obligaciones de respetar plenamente los derechos humanos de los refugiados y los migrantes, y se comprometen a apoyar los países afectados por los grandes movimientos de refugiados y migrantes. En lo que concierne específicamente la migración, la Declaración de Nueva York insta a los Estados a mejorar la gestión de la migración y su gobernanza, a fortalecer la cooperación internacional y a responder a las necesidades de los migrantes en situación de especial vulnerabilidad.

Con respecto a los refugiados, la Declaración de Nueva York establece un nuevo enfoque para responder a las necesidades de los refugiados, a través del Marco de Respuesta Integral para los Refugiados (que se detalla en el Anexo I), que prevé una respuesta más amplia, predecible y sostenible, basada en los principios de la solidaridad, la cooperación internacional y la responsabilidad compartida. El Marco está diseñado para garantizar: colaboración con una amplia gama de contrapartes, medidas de recepción y admisión rápidas y bien organizadas; apoyo para responder tanto a las necesidades inmediatas como a las de más largo plazo (como protección, salud, educación); ayuda a instituciones y comunidades nacionales/locales que reciben a refugiados; y mayores oportunidades para las soluciones duraderas.