Entrevista: El futuro sigue siendo desalentador para la República Democrática del Congo

La operación del ACNUR en la República Democrática del Congo es una de las más grandes y diversas que se lleva a cabo en el mundo. La violencia nunca está lejos y hay muchos desafíos.

El representante regional de ACNUR Stefano Severe habla con los periodistas que cubren una de las operaciones de ACNUR en la República Democrática del Congo.  © ACNUR/G.Dubourthoumieu

GINEBRA, 8 de marzo (ACNUR) – La operación de ACNUR en la extensa República Democrática del Congo (RDC) es una de las más grandes y diversas que se está llevando a cabo en el mundo. Un equipo de cerca de 400 personas, guiados por el Representante Regional Stefano Severe, proporciona protección y ayuda a cientos de miles de personas en zonas rurales y urbanas, incluyendo refugiados, desplazados internos y retornados. ACNUR tiene presencia en Kinshasa y en más de una docena de ciudades en distintas provincias. Las principales noticias de la RDC se han enfocado en las oleadas de enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los militares rebeldes del M23 que han desencadenado desplazamientos masivos durante el año pasado en las provincias orientales de Kivu Norte y Kivu Sur. Ambas partes comenzaron en el mes de diciembre las negociaciones de paz en Uganda, pero el caos y las luchas entre otros grupos continúan forzando a la población a abandonar sus hogares. Además, durante los 18 meses que Severe ha permanecido en la RDC, la tensión y los desplazamientos se han disparado en la provincia meridional de Katanga, miles de personas han huido hacia el norte de la RDC desde la República Centroafricana y el ejército rebelde de Resistencia del Señor ha provocado tensiones en la Provincia Oriental. También ha habido buenas noticias, como son la repatriación de decenas de miles de refugiados congoleños de las regiones remotas de la República del Congo, así como la repatriación de los refugiados angolanos gracias a la ayuda de ACNUR. Severe, un veterano de las acciones humanitarias procedente de Suiza, ha analizado la situación junto con Leo Dobbs, editor de la web global de ACNUR, durante una visita reciente a Ginebra. Unos días después de su encuentro el M23, tras dividirse, reanudó los combates en Kivu Norte, provocando más desplazamientos.

Extractos de la entrevista:

Háblenos de la situación en el este del país

En el Congo oriental por desgracia prevalece una situación dinámica e inestable. Ha habido cierta calma desde noviembre [cuando el M23 capturó y retuvo la capital provincial, Goma, durante varios días antes de retirarse y aceptar unirse a las negociaciones de paz en Uganda en diciembre] en Kivu Norte, y por supuesto se ha dedicado mucha atención a las negociaciones de paz de Kampala, que no han ido demasiado bien.

Hemos observado que durante las últimas semanas una parte de la población ha regresado a Kivu Norte, pero también hemos observado nuevos desplazamientos y mientras la situación en Goma y sus alrededores, y probablemente en el área de Rutshuru, ha estado relativamente en calma, tenemos una situación muy difícil en la región de Masisi, donde hemos visto nuevos conflictos entre los diferentes grupos. Existen alianzas y contraalianzas y, por supuesto, es la población civil la que continúa sufriendo las consecuencias. El mayor inconveniente para nosotros es que tenemos muy poco o ningún acceso, por lo que es verdaderamente difícil llegar a averiguar en qué condiciones se encuentra la gente. Sabemos que están viviendo en condiciones muy precarias, pero nos encontramos con grandes dificultades para llegar hasta ellos.

Con el presupuesto actual que hemos presentado [a comienzos de esta semana ACNUR lanzó una petición de 70 millones de dólares más para sus operaciones de ayuda a los desplazados y retornados en las regiones de los Grandes Lagos. Esto incluye 22,6 millones de dólares para la RDC] abordaremos la situación del aumento de desplazados en Kivu Norte. Pero queremos dedicar alrededor del 25 por ciento a las áreas con más dificultades como Masisi y tratar de ver si podemos lograr algún resultado.

¿Qué estamos haciendo ahora en el este del país?

Hemos estado trabajando para aumentar la capacidad de los asentamientos para desplazados internos existentes, cuyo número ha crecido dramáticamente a lo largo de los últimos meses, sobre todo Mugunga III [cerca de Goma], donde hemos tenido que aumentar el área de alojamiento de unas 3,65 hectáreas. Hemos conseguido organizar un gran número de alojamientos de emergencia para intentar alojar a todas las familias que estaban viviendo todavía en hangares, escuelas y sitios similares. Hemos conseguido llevar cantidades importantes de material para los refugiados y ahora reforzaremos el programa de alojamientos de emergencia, cuyo objetivo final es ayudar a unas 47.000 familias.

Estamos intentando ver junto con otras agencias cómo podemos mejorar el acceso a todos los lugares. Estamos buscando activar oficialmente el grupo temático de coordinación y gestión de campamentos de refugiados [CCCM, liderado por ACNUR], pero queremos evitar hacer diferencias entre los campamentos espontáneos y los campamentos del CCCM que ya existían. El objetivo de activar el grupo temático no es convertir a los desplazados internos en un grupo privilegiado en los campamentos, sino reconocer que los campamentos tienen problemas específicos que necesitan ser tratados. La asistencia individual se regirá por el criterio de vulnerabilidad, que se aplicará de la misma manera a las familias de acogida, que experimentan una tensión creciente. Por esa razón es necesario prestar una atención particular a las agrupaciones de gente en los campamentos y asentamientos, no solo en Kivu del Norte, sino también en otras provincias donde hemos tenido desplazamientos prolongados, como la Provincia Oriental, o donde hay una crisis en proceso, como en Katanga.

¿Cuántos campamentos hay en Kivu Norte? ¿Tenemos acceso a todos ellos?

Hay 31 campamentos en Kivu Norte coordinados por el CCCM [que agrupa a distintas agencias de la ONU y a otras agencias humanitarias como la Organización Internacional para las Migraciones] que proporcionan refugio a alrededor de 115.000 personas. Tenemos acceso directo a probablemente un tercio de ellos. Conseguimos noticias del resto a través de las visitas periódicas de nuestros socios implementadores. Algunos campamentos han cerrado, otros se han vuelto a abrir. Tenemos una acción en curso para evaluar la situación en cada uno de estos campamentos, al igual que en los nuevos [espontáneos]. Creo que hay alrededor de 15 nuevos campamentos.

Como agencia coordinadora de los campamentos, liderando el grupo de trabajo del grupo temático de CCCM, somos los responsables y estamos tratando de asegurarnos de que los demás equipos hacen su parte . . . Indudablemente hay deficiencias que necesitan ser resueltas tanto en los campamentos ya existentes como en los nuevos.

¿Cuáles son los principales retos a los que nos enfrentamos en las provincias orientales?

El reto principal, aparte de poder proteger y asistir a los desplazados internos, es la accesibilidad. Si tuviéramos un acceso sin obstáculos, creo que sería un paso hacia adelante muy importante y que nos ayudaría a mejorar nuestro trabajo. La financiación es también un reto. Estamos contentos de contar con este presupuesto adicional.

Ha mencionado anteriormente que una nueva crisis se está gestando en Katanga. ¿Puede contarnos algo más?

Este es uno de los lugares olvidados. Hemos tenido un aumento considerable del número de desplazados. Se ha elevado desde 65.000 desplazados internos a comienzos de 2012 hasta 315.000, según las cifras oficiales de OCHA [la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios], que ya es una cifra elevada. Hay una crisis crónica en Kalemie y los alrededores [en el lago Tanganyika] y luego tenemos el "triángulo de la muerte", que es Manono, Mitwaba y Pweto. Aquí es donde están actuando los Mai Mai de Gédéon. Se han ido acercando a Pweto y hemos tenido unos desplazamientos significativos por la zona. Es un grupo independiente que lucha por la secesión y la independencia de Katanga.

El acceso es de nuevo un problema. Algunas áreas son accesibles desde Kalemie con grandes dificultades, otras desde Lubumbashi. De nuevo, debido a la inseguridad, no podemos permanecer en el asentamiento. Así que tenemos que organizar unas misiones sobre el terreno que requieren muchos medios logísticos y que requieren la participación y la seguridad de MONUSCO [la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en la RDC].

Otras operaciones de ACNUR en la RDC tienden a ser eclipsadas por lo que está ocurriendo en el área oriental. Cuéntenos algo sobre estas operaciones.

Pienso que nuestro mayor éxito por ahora es el retorno de los refugiados congoleños de la República del Congo [a sus hogares en la provincia de Ecuador, al norte de la RDC]. Hemos superado la cifra de 50.000. Estamos a mitad de camino. En total había alrededor de 115.000 a 120.000 personas, pero por supuesto no todos ellos querrán volver y hemos alcanzado nuestro objetivo inicial. [ACNUR lanzó el programa de repatriación voluntaria a través del río Ubangui el pasado mes de mayo, usando barcos para repatriar a la gente que había huido de las luchas interétnicas].

Han habido también nuevos desplazamientos desde la República Centroafricana [por las luchas entre el gobierno y las fuerzas rebeldes allí presentes]. Últimamente hemos visto mucho movimiento de un lado a otro [de la frontera]. Las cifras se han elevado y ahora tenemos acceso a más de 16.000 refugiados en la parte norte de la República Democrática del Congo. Es difícil porque no todos ellos están en un mismo grupo. Hemos hecho un intento de crear un asentamiento, pero hemos observado que los refugiados de la República Centroafricana prefieren permanecer cerca de sus áreas de origen.

Al estar desperdigados a lo largo de una frontera de 800-900 kilómetros, se trata de un gran reto. Estamos preparando un plan de contingencia, ya que la lamentable situación en la República Centroafricana no ha llegado a una solución.

¿Sigue siendo el Ejército de Resistencia del Señor un problema en el noreste?

Si me hubieras hecho esta pregunta hace unas semanas, habría dicho que no. Pero últimamente están más activos y han provocado algunos desplazamientos, irónicamente desde la RDC hacia la República Centroafricana. También tenemos algunos desplazamientos entre Sudán del Sur y la Provincia Oriental [de la RDC].

¿Y qué nos puedes contar sobre el problema persistente de la violencia sexual en la RDC?

Es uno de los asuntos más serios y complejos a los que nos estamos enfrentando. Durante los ataques recientes [en el pasado noviembre] se cometieron otra vez grandes abusos y, por desgracia, por todas las partes. Ahora hay investigaciones abiertas, particularmente sobre lo que ha ocurrido en Minova y en la provincia de Kivu Sur. [Docenas de mujeres fueron violadas en la ciudad durante los combates de finales del año pasado]. Por supuesto, tenemos nuestros mecanismos para el seguimiento y la realización de informes. Nuestro reto principal es cómo ocuparnos de las víctimas y cómo llevar los casos ante la justicia. Yo diría que aquí reside nuestro fracaso. Podemos identificar a las víctimas y determinar cuántos casos ha habido y quién los ha cometido, pero cuando se trata de llevar estos casos ante la justicia, en general han sido ignorados. Existen algunos programas para ayudar a las víctimas de la violencia sexual, pero son demasiado pocos.

¿Qué debería hacer la comunidad internacional?

La comunidad internacional necesita realizar un esfuerzo constante para mantener la atención en esta crisis, y no sólo en la zona oriental. Cuando observas los denominadores comunes básicos – salud, alimentación – vemos que la situación en la zona oriental es ligeramente mejor que en otras partes del país. Necesitamos observar la RDC como una unidad . . . En la RDC estamos intentando ser conscientes, como equipo de todo un país, de que hay otras áreas que necesitan una atención igual.

¿Y cómo pinta el futuro?

El futuro, por desgracia, será más de lo mismo.

Gracias a la voluntaria de UNV Online Isabel Arranz del Riego por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.