Sudán del Sur: ACNUR traslada a refugiados desde un campamento propenso a inundaciones

El ACNUR espera completar la reubicación de unos 20.000 refugiados del sitio de tránsito de Jamam al nuevo campamento de Kaya en Sudán del Sur a fines de junio.

Hawa y su hija de nueve años, Asha, esperan pacientemente a que comience el traslado de todos los refugiados desde el campamento de Jamam, propenso a inundaciones.  © ACNUR/P.Rulashe

MABAN, Sudán del Sur, 7 de mayo (ACNUR) – La Agencia de la ONU para los Refugiados ha comenzado esta semana a trasladar a casi 20.000 refugiados desde el campamento de tránsito de Jamam, propenso a inundaciones, en el estado del Alto Nilo en Sudán del Sur, hacia un nuevo campamento en un terreno más elevado.

La operación comenzó el lunes y ACNUR espera terminar el traslado hacia Kaya, situado al igual que Jamam, en el condado de Maban en el Alto Nilo, antes del final de junio y de la llegada de la estación de lluvias, cuando la circulación será más difícil.

"ACNUR transportará, junto con las agencias humanitarias socias, una media de 450 refugiados al día, siendo las llegadas más recientes las primeras en hacer el trayecto", ha anunciado la agencia en un comunicado de prensa, apuntando que en los últimos cuatro meses están llegando al condado de Maban entre 40 y 50 refugiados cada día.

Los refugiados, principalmente mujeres, niños y un número creciente de personas mayores, han huido del conflicto y las adversidades en el estado sudanés del Nilo Azul, pero probablemente la afluencia decaerá cuando lleguen las lluvias.

El lunes unas 300 personas entraron en el primer convoy hacia Kaya, que es un lugar más apropiado porque está construido sobre un suelo arenoso, que permite el drenaje del agua. Entre la multitud que espera para montar en los autobuses se encuentra Hawa Aman, una viuda, con su hija de nueve años, Asha.

Han esperado en silencio, traumatizadas por el recuerdo de un ataque aéreo el pasado mes de marzo sobre su pueblo, Gisi, seguido de su huida y un viaje penoso a Sudán del Sur. Ella supo posteriormente que dos de sus ocho hijos fueron fueron asesinados en el ataque y que otros dos están a salvo en otro campamento con familiares.

"En lo único que podía pensar era en alejarme lo más posible de Gisi", evoca. "Ni siquiera tuve tiempo para conseguir agua o comida. Sólo echamos a andar." Pero sus hijos pequeños pronto empezaron una lucha por sobrevivir y tres de ellos murieron en el bosque.

"Yo supliqué: 'Dios, dame la fuerza para llevar a los [tres] niños que me quedan a un sitio seguro', y él lo hizo", ha contado Hawa a ACNUR, añadiendo que se toparon con trabajadores de ACNUR al poco de entrar en Sudán del Sur en el punto de entrada de New Guffa. Al igual que a otros recién llegados, les dieron agua y comida antes de trasladarles a Jamam.

Ahora, Hawa y sus tres hijos que han sobrevivido han sido trasladados a su nuevo hogar en Kaya, el quinto campamento de refugiados que ACNUR ha abierto en Maban. Todas las familias recibirán una parcela de tierra para construir su casa.

Adan Ilmi, coordinador de las operaciones de ACNUR en la región, anunció que todos los recién llegados a Jamam serían trasladados directamente al campamento de refugiados de Kaya, "donde les aguarda asistencia humanitaria que va desde el reparto de productos alimentarios y no alimentarios, como tiendas, material de refugio, bidones, cubos, mosquiteras, esteras para dormir y utensilios de cocina, hasta servicios de salud e instalaciones de agua y saneamiento".

Entre otras ventajas, Kaya cuenta con acceso a la educación para los niños y con un bosque lo suficientemente grande para proporcionar sombra y madera para cocinar. Actualmente hay infraestructuras de agua y saneamiento para al menos 6.000 personas. Más reservas de agua están en camino, mientras se construyen nuevas instalaciones. El campamento tiene la capacidad de proporcionar refugio a 35.000 personas.

Hawa, mientras tanto, todavía está luchando para superar la pérdida de sus hijos y recibiendo tratamiento para traumas psicológicos en Jamam. Ha expresado que está "eternamente agradecida" a ACNUR por salvarla a ella y a sus hijos que han sobrevivido. "Estaba contando los días hasta que otro de mis hijos cayera para no levantarse más", cuenta.

Se le ha animado a interaccionar y a relacionarse con otras mujeres en el nuevo campamento tanto como le sea posible. "Sé que tengo que hacerlo, porque si no perderé la cabeza", afirma. "Puede que no sea hoy ni mañana, pero sé que algún día seré capaz de volver a sonreír y a reír, como todas estas personas que me rodean".

Por Pumla Rulashe en Jamam, Sudán del Sur

Gracias a la voluntaria de UNV Online Isabel Arranz Del Riego por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.