El ACNUR ayuda a devolver los documentos de identidad a los refugiados sirios

Trabajando día y noche, el personal del ACNUR en Jordania ha ordenado y escaneado unos 180.000 documentos tomados de refugiados sirios para que puedan devolver los originales.

Un funcionario del ACNUR busca documentos en uno de los sobres codificados en el centro de registro de Raba'a al-Sarhan (Jordania).  © ACNUR/J.Kohler

AMMÁN (Jordania), 17 de octubre (ACNUR) – El personal del ACNUR en Jordania ha trabajado sin descanso desde el mes de julio para clasificar cientos de miles de preciosos documentos de identidad, a veces dañados. Su objetivo: devolverlos a sus titulares sirios, que entregaron su documentación al huir de su destrozada patria.

Durante casi un año, se retuvo la documentación identificativa de los refugiados a su entrada en la región septentrional de Jordania y antes de ser trasladados al cercano campamento de Za'atri. A cambio, los recién llegados recibían un justificante de la entrega de sus documentos.

A principios de 2013, a medida que el conflicto en Siria se intensificaba y el goteo de refugiados se convertía en un torrente, los sistemas de registro y archivo existentes se saturaron. Dado que muchos de los refugiados sirios habían perdido su documentación identificativa, las autoridades fronterizas de Jordania empezaron a aceptar cualquier documento que, en su desesperación, les ofrecían los refugiados, como pasaportes, permisos de conducir o estados de familia, con lo que el almacenamiento de los crecientes montones de documentos resultaba cada vez más difícil.

Encontrar la documentación se convirtió en un problema cuando los refugiados se presentaban a reclamarla porque querían abandonar el campamento por una u otra razón. De modo que, en julio de este año, el ACNUR y el Gobierno acordaron colaborar para devolver los documentos a todos los refugiados.

El reto que había que afrontar era clasificar la creciente montaña de cajas e introducir cada uno de los documentos en una base de datos. Se elaboró un proyecto conjunto para organizar y archivar toda la documentación personal que se había almacenado en una sala destinada específicamente a este fin en el nuevo centro de acogida de Raba'a al-Sarhan, situado a unos 10 kilómetros de la frontera.

Unos 50 funcionarios del ACNUR se han encargado de realizar esta laboriosa tarea trabajando por turnos las 24 horas del día junto con funcionarios jordanos. Es un trabajo aburrido, pero compensa. "No debemos subestimar la importancia que un documento de identidad tiene para un refugiado que lo ha perdido todo, dice Andrew Harper, responsable de la operación del ACNUR en Jordania. "Podemos ver en sus caras una inmensa sensación de alivio cuando les devolvemos su documentación", añade este funcionario australiano.

Esta ardua labor está valiendo la pena. A primeros del mes de octubre casi 180.000 documentos pertenecientes a miembros de más de 76.000 familias se habían clasificado, escaneado e introducido en una base de datos segura. Los originales se han almacenado en sobres con una codificación especial y el ACNUR ha iniciado la ingente tarea de devolverlos a sus titulares en los campamentos o en las zonas urbanas en las que la mayoría ha encontrado alojamiento.

"Ha sido un trabajo muy duro" dice Alaa Mahmoud Amoush, Auxiliar Superior de Registro del ACNUR, que es uno de los jefes de equipo de este proyecto y ha participado desde el primer día en esta titánica labor de clasificación.

"Escaneando todos los documentos y almacenándolos en sobres etiquetados con códigos de barras únicos legibles por computadora luego podemos buscarlos fácilmente", explica Amoush. "Pero he perdido cinco kilos desde que empezamos en julio, ya que hemos trabajado sin parar, incluso durante el Ramadán [del 9 de julio al 7 de agosto], cuando teníamos que trabajar todo el día soportando altas temperaturas sin agua ni comida".

Tras la fiesta de Eid al-Adha, celebrada esta semana, el ACNUR tiene previsto invitar a los refugiados de Za'atri a recoger sus documentos y efectuar el registro y la verificación de la población del campamento, una operación planeada desde hace tiempo. Ello permitirá al ACNUR y sus organizaciones asociadas tener una perspectiva exacta de la población del campamento y de sus necesidades y así resultará más fácil planificar la prestación de servicios a los residentes.

Los notables avances realizados por los equipos del ACNUR en los últimos meses en la clasificación de los documentos no habrían sido posibles sin la ayuda de las autoridades de Jordania, que han proporcionado contenedores para las oficinas, equipos y otras formas de asistencia logística.

Antes de que finalice el año, el ACNUR y el Gobierno de Jordania tienen previsto trasladar la mayoría de las actividades diarias de registro de Za'atri al centro de acogida de Raba'a al-Sarhan. Cuando eso ocurra, todos los refugiados que crucen la frontera serán registrados antes de ser trasladados a Za'atri o a otros campamentos de refugiados.

Construido con fondos aportados por la Comisión Europea, los Estados Unidos, el Japón, el Reino Unido y otros donantes, el centro de Raba'a al-Sarhan duplicará la actual capacidad de registro del ACNUR en la región, por la que numerosas personas cruzan la frontera procedentes del sur de Siria. Los nuevos refugiados se someterán a un reconocimiento médico, serán vacunados y registrados y se les facilitarán tarjetas con las que tendrán acceso a educación y a raciones alimentarias proporcionadas por el Programa Mundial de Alimentos.

"El centro de registro de Raba'a al-Sarhan también forma parte de las medidas de planificación para imprevistos que hemos elaborado en caso de que un gran número de refugiados sirios crucen de repente la frontera con Jordania", dice Harper, representante del ACNUR. "Junto con otras medidas, como el establecimiento de un nuevo campamento de emergencia en Azraq con capacidad para acoger hasta 130.000 personas, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y sus organizaciones asociadas están demostrando al Gobierno jordano que pueden contar con ellos para ayudar al país a hacer frente a esta afluencia masiva de refugiados".

Por Reem Alsalem en Ammán, Jordania

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo con la traducción del inglés de este texto.