República Democrática del Congo: ACNUR condena las matanzas en Beni y pide acceso humanitario

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

La Agencia de la ONU para los Refugiados está muy preocupada por las matanzas y otras violaciones de derechos humanos contra la población civil en la zona de Beni, en la provincia de Kivu Norte (República Democrática del Congo). Los múltiples ataques registrados durante los últimos tres meses han causado temor generalizado y desplazamiento. ACNUR insta a que se permita el acceso humanitario para ayudar a las personas que están en peligro.

Existen informes fidedignos que señalan que al menos 256 personas, entre ellas niños, han sido asesinadas desde octubre en ataques con machetes y hachas. Cada semana se reciben informes acerca de nuevas masacres por parte de grupos armados. Al menos 52 personas fueron masacradas durante los días 7 y 8 de diciembre al oeste del Beni, en aldeas cercanas a Oicha, como Ahili, Manzanzaba y Mulobya Kuisikivi. Una semana más tarde, otras 19 personas fueron asesinadas en las proximidades. La violencia también se ha extendido hacia el norte en la provincia Oriental, donde siete personas murieron y sus aldeas (Iziro, Mapasana y Meliota), situadas a unos 25 kilómetros de la frontera con Kivu Norte, fueron incendiadas durante la noche del 16 al 17 de diciembre.

La violencia ha generado picos de desplazamientos, tanto hacia la ciudad como al territorio de Beni. En total, alrededor de 88.000 personas han sido desplazadas. La gente tiene que vivir en escuelas e iglesias, o con familias de acogida. Además, octavillas con amenazas de nuevos ataques están aterrorizando a la población y provocando nuevos desplazamientos hacia las ciudades, principalmente hacia Luna, Eringeti, Oicha, Mbau, Mavivi y Beni.

Las personas supervivientes y desplazadas viven en una situación desesperada y en constante temor, ya que siguen corriendo el riesgo de sufrir nuevos ataques y no han tenido ningún respiro durante los últimos tres meses. Estas personas apenas tienen protección frente a la violencia y no han recibido casi ninguna asistencia. Los desplazados necesitan cobijo, material humanitario de primera necesidad (mantas, material sanitario, utensilios de cocina y agua potable), así como el acceso a servicios de salud y escuelas. Muchos de los pueblos a los que la gente ha huido no cuentan con agua potable y los proyectos de ayuda humanitaria han sido suspendidos debido a la deteriorada situación de seguridad. Esta situación es especialmente preocupante en una zona con una alta prevalencia de malaria, fiebre tifoidea, anemia, malnutrición y diarrea.

Se necesita un acceso seguro a estas áreas para establecer una presencia humanitaria y poder ayudar a la población traumatizada. Hasta el momento, ha sido muy difícil para los actores humanitarios llegar a Beni y a los alrededores afectados por la violencia, y el ejército congoleño está restringiendo los movimientos en estas zonas. Además, las personas no pueden ir a sus granjas y los precios de los alimentos están subiendo. A ACNUR le preocupa que este contexto pueda agudizar los niveles de desnutrición y que a la postre pueda dar lugar a una hambruna si la situación no se aborda de inmediato.

ACNUR pide al Gobierno de la República Democrática del Congo que proteja a la población civil en Beni y sus alrededores y que permita a las organizaciones humanitarias acceder a las zonas afectadas. ACNUR también urge a la MONUSCO (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo) a que aumente su capacidad y presencia para proteger a los civiles en Beni y localidades cercanas. Asimismo, la Agencia de la ONU para los Refugiados insta a todas las partes a buscar una solución pacífica de los conflictos y a respetar los derechos humanos fundamentales.