Refugiados sirios en el sur de Líbano: humanidad, esperanza y nostalgia

Más del 80% de los refugiados sirios en el Líbano, que viven en alrededor de 1.700 lugares, alquilan sus alojamientos y pagan un promedio de 200 dólares al mes.

Miembros de una familia de refugiados sirios en la puerta de la casa que alquilan en la ciudad libanesa de Abbasieh. Más del 80 por ciento de los refugiados pagan un alquiler promedio de 200 dólares mensuales.  © ACNUR/B.Hansford

ABBASIEH, Líbano, 25 de febrero de 2015 (ACNUR) – Aunque es el tercer invierno que pasan en Líbano, Alí* y su familia siguen con el corazón en Idlib, la aldea siria donde quedó su casa. "Si pudiéramos, volveríamos. Pero mientras las cosas no se calmen, estaremos aquí, y muy agradecidos hacia los libaneses", dice.

Alí (30), su hermano menor Ahmed* y las familias de ambos comparten una vivenda de material de una sola planta en las alturas de Abbasieh, una aldea situada cerca de Tiro, en Líbano meridional.

Aunque la lluvia del invierno penetra por las hojas de plástico del techo, pueden considerarse más afortunados que la mayor parte de los 1,2 millones de compatriotas repartidos por todo Líbano. La casa es relativamente estable y el propietario les da una mano con el alquiler y el trabajo.

"Esta familia se lo merece", dice Firas, que es libanés y en total les cobra aproximadamente 265 dólares por mes. Los hermanos ganan un promedio de 330 dólares mensuales trabajando en los campos de la zona y Firas ha decidido congelar el alquiler hasta el año que viene.

En Líbano no hay campamentos formales y los refugiados sirios están repartidos en 1.700 localidades por todo el país. Más del 80 por ciento paga un alquiler promedio de 200 dólares mensuales. La mayoría vive en apartamentos, pero ante el agravarse de la situación muchos han tenido que conformarse con edificios sin terminar, garajes, galpones abandonados, naves industriales y tiendas en campamentos informales. Sin autorización del gobierno o del dueño del inmueble, cualquier mejora estructural es forzosamente provisoria.

Las familias de Alí y Ahmed figuran entre los 140.000 refugiados sirios radicados en Líbano meridional. Las concentraciones más numerosas están en el este, en el valle del Bekaa (412.000), en Beirut y alrededores (339.000) y en el norte (285.000).

Recientemente la agencia de la ONU para los refugiados ha verificado que más de la mitad vive en estructuras precarias particularmente poco adecuadas a la hora de enfrentar las lluvias, la nieve y las inundaciones invernales.

Es el cuarto invierno que ACNUR y organizaciones socias brindan asistencia a los refugiados sirios que viven en Líbano. El gigantesco operativo ha sido presupuestado y planeado con meses de anticipación para que alcanzara el máximo de eficiencia a pesar de los innumerables retos financieros y logísticos.

La ayuda invernal para que las familias más vulnerables adquieran combustible para calefacción, las estufas, las mantas, los kits de impermeabilización y todo lo necesario para protegerse del frío y la humedad, se entregan de noviembre en adelante.

Las cinco oficinas de ACNUR en el país, en colaboración con las municipalidades libanesas, organizaciones socias y grupos de voluntarios, han instituido equipos de respuesta interagenciales y alistado depósitos con suministros de emergencia en todo Líbano.

El programa invernal asigna la prioridad más alta a quienes han sido identificados como más necesitados: las familias que viven a más de 500 m de altitud, las que ocupan estructuras inestables y las económicamente vulnerables. Cientos de miles de personas, incluidas familias pobres libanesas, reciben algún tipo de ayuda para el invierno. Este año el monto total del operativo roza los 75 millones de dólares.

"Desde que los primeros refugiados sirios comenzaron a cruzar la frontera, la hospitalidad de las comunidades libanesas ha alcanzado una amplitud impresionante", dice Ninette Kelley, representante de ACNUR en Líbano, después de visitar a las familias refugiadas de Abbasieh.

"Para Líbano esta gestión simultánea de su propia población y de los refugiados constituye un reto sin precedentes. La concentración de refugiados por habitante más alta del mundo, pero también el desarrollo a largo plazo, requieren con urgencia más apoyo internacional".

* Nombres ficticios por motivos de seguridad.

Brian Hansford desde Abbasieh, Líbano

Gracias a la Voluntaria en Línea Delia Tasso por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.