Estrella del fútbol australiano regresa a Kakuma para lanzar poderosa iniciativa

El ex refugiado y su hermano lanzan una nueva iniciativa para proporcionar zapatillas y kits para ayudar a los jugadores jóvenes.

Awer Mabil juega un partido amistoso con refugiados residentes en el mismo campo donde él aprendió el deporte.  © ACNUR/C.Wachiaya

CAMPO DE REFUGIADOS DE KAKUMA, Kenia, 10 de julio de 2015 (ACNUR) – Awer Mabil, estrella del prestigioso club de fútbol australiano Adelaide United, nació y creció en Kakuma, un campo de refugiados que se extiende en el noroeste de Kenia. Es allí donde perfeccionó su técnica: en una de las superficies de juego más duras del mundo.

Ahora, con 19 años de edad, aún recuerda los puntapiés que él y sus amigos daban a los balones de fútbol -hechos por ellos mismos- cuando jugaban por los lechos de río abrasadores y polvorientos de aquel paisaje inhóspito.

"Aprovechaba para jugar al fútbol cada vez que podía", comenta. "Mis amigos y yo no teníamos nada más para entretenernos".

Este junio, Awer Mabil, quien fuera reasentado a Australia en 2006, realizó otro sueño al regresar a Kenia con su hermano mayor Awer Bul, a fines de lanzar un ambicioso proyecto para ayudar a jóvenes jugadores de fútbol en el campo de refugiados, titulado Barefoot to Boots ("de descalzos a zapatillas").

Bul, por su parte, formó parte del primer grupo de Lost Boys ("Muchachos Perdidos"), quienes se reubicaron a Estados Unidos en 2002. Hace tres años, sin embargo, se mudó a Australia para estar cerca de su hermano menor.

"Quería estar cerca de Mabil y hablar con él sobre volver a Kakuma", aseguró, explicando que ambos conservaban el contacto con sus raíces a pesar de sus nuevas vidas.

Los hermanos, que entre ellos se llaman cariñosamente "Awer grande" y "Awer pequeño", regresaron a Kakuma por primera vez en 2014 -un viaje para revivir el pasado que les recordó las necesidades que padecen los jóvenes refugiados.

En esa ocasión habían llevado 20 uniformes y un par de balones de fútbol. "Nos costó mucho repartirlos", comenta Bul. Les llevó más de cinco horas repartir los uniformes y algunos de los jovencitos se marcharon desilucionados. "Ver la decepción en sus rostros nos dejó con un deseo ardiente de querer hacer más por ellos".

Cuando volvieron a Australia, Mabil y Bul se pusieron a pensar en maneras de comenzar una iniciativa que incitara a la gente a contribuir para su causa.

"Me recordé de cuando mis amigos y yo jugábamos descalzos en el sol ardiente y de cómo a veces nos lesionábamos con piedras o espinas", recuerda Mabil.

Dicho es el caso para la mayoría de los jovencitos que juegan descalzos o con sandalias de plástico, pues no pueden permitirse zapatos de fútbol de cuero adecuados. Así nació la idea de Barefoot to Boots. Se pasaron meses estableciendo contactos y acudiendo a varios individuos, hasta que finalmente conocieron a Ian Smith, un empresario destacado e influyente, a quien poco costó convencer de la idea de los hermanos.

Junto con Rachael West, una antigua diplomática, y Osama Malik, compañero de equipo de Mabil y su mejor amigo, los hermanos recolectaron más de 300 kilogramos de indumentaria y calzado deportivos.

Awer Mabil brindó esperanza a los niños en las escuelas del campo de refugiados y comprobó en carne propia los desafíos de la educación en dicho entorno.  © ACNUR/C.Wachiaya

Fue con este recado importante que los hermanos y Smith se arrimaron a ACNUR para solicitar ayuda con su misión a Kakuma.

Mabil y su equipo llegaron a Kakuma con grandes expectativas y la esperanza de que este viaje sería diferente. Se reunieron con grupos juveniles de diferentes partes del campo de refugiados, incluyendo a equipos de fútbol de la comunidad local de Turkana.

"Siempre me he considerado miembro de la comunidad de Turkana", aseguró Mabil durante uno de los partidos amistosos con los equipos de la comunidad anfitriona. "Soy nacido aquí, por lo que siento una conexión natural con Kakuma. Lo que esta comunidad ha hecho para los refugiados me inspira y me siento agradecido con ustedes".

Mabil y su equipo tuvieron la oportunidad de hablar con refugiados de varias nacionalidades y de escuchar sus historias. Visitaron además algunas instalaciones en el campo, incluyendo las escuelas más nuevas y más viejas, en donde presenciaron de primera mano los desafíos de la educación en dicho entorno.

En una de las escuelas, los hermanos y sus amigos fueron abrumados por la emoción cuando se encontraron con familiares que no veían desde hace 10 años. "Con esto se disipa cualquier duda pasada sobre lo que nos trajo aquí", declaró Malik luego de presenciar un emocional reencuentro entre Mabil y su primo, actualmente docente en una escuela primaria.

Mabil espera poder regresar cada año para distribuir más indumentaria deportiva y también para brindar apoyo a otros deportes y actividades artísticas destinadas a los jóvenes.

Smith también hizo hincapié sobre su compromiso a largo plazo para con el proyecto.

"He hablado con varias organizaciones, las cuales se han comprometido plenamente a apoyar esta maravillosa iniciativa", comentó. El proyecto cuenta con el respaldo de la aerolínea nacional australiana Qantas y la Federación Nacional de Fútbol de Australia. "De ser posible, nos gustaría enviar indumentaria deportiva y zapatos de fútbol a Kakuma cada seis meses", explicó.

ACNUR también ha prometido ayuda para la iniciativa.

"En nombre de ACNUR, continuaremos trabajando con ustedes y apoyando iniciativas como ésta, que contribuyen positivamente a las vidas de los refugiados y de la comunidad anfitriona", les aseguró Fortunata Ngonyani, funcionaria a cargo de la oficina de ACNUR en Kakuma, antes de que regresaran a Australia.

La misma agradeció además a la Federación Mundial Luterana, así como al Consejo Danés para Refugiados por su apoyo a la misión en Kakuma, que organizaron los equipos deportivos.

"Este viaje ha sido sensacional y no veo la hora para volver y hacer muchos más", añadio Mabil. Barefoot to Boots no trata solamente temas de fútbol, sino que además tiene gran potencial como herramienta para unir a la gente. Quisiera utilizarlo para abordar otros problemas que afectan a los refugiados".

Por Cathy Wachiaya en el campo de refugiados de Kakuma, Kenia

Gracias a la Voluntaria en Línea Abigail Leffler por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.