Las mujeres refugiadas en tránsito por Europa están en riesgo de sufrir violencia sexual y de género

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Comisión de Mujeres Refugiadas (WRC) expresan preocupación por los graves riesgos que enfrentan las mujeres y niñas refugiadas y migrantes que están en continuo movimiento en Europa.

GINEBRA, Suiza, 20 de enero de 2016 (ACNUR/UNHCR) – Oumo*, una joven mujer de África subsahariana está huyendo de una persecución que ha dejado como resultado a su cuñado muerto y a su hermana desaparecida. Temiendo por su vida, se embarcó en el peligroso y difícil viaje hacia Europa, donde espera encontrar asilo y seguridad.

Durante su travesía hacia Grecia, Oumo fue forzada a mantener relaciones sexuales en dos ocasiones a cambio de asegurarse una plaza en el barco y un pasaporte falso. A su llegada a una isla griega, tuvo que dormir a la intemperie sin ningún tipo de cobijo , privacidad o acceso a asistencia. "Temo que me volveré loca", admitió.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Comisión de Mujeres Refugiadas (WRC) expresan preocupación por los graves riesgos a los que se enfrentan las mujeres y niñas refugiadas e inmigrantes que se están desplazando por Europa, como Oumo y otras.

Las duras condiciones del invierno hacen que este mes menos personas se estén arriesgando a emprender el viaje por mar para llegar a Europa, en comparación con los meses previos. Sin embargo, aún llegan un promedio de 2.000 personas cada día. Y mientras los gobiernos imponen restricciones y endurecen los controles fronterizos, las instalaciones de recepción y tránsito pueden verse desbordadas, creando un ambiente de tensión e incrementando por tanto los riesgos para las mujeres y niñas. Fruto de la desesperación, los refugiados e inmigrantes también podrían optar por realizar rutas más peligrosas en manos de traficantes.

A fecha del 15 de enero de 2016, poco más del 55% de los que llegan son mujeres y niños, en comparación con solo un 27% en junio de 2015. La respuesta humanitaria a lo largo de las rutas del Mediterráneo oriental y de los Balcanes occidentales se está concentrando en priorizar la transversalización y prevención de la violencia sexual y de género (SGBV, por sus siglas en inglés) en todas las actividades humanitarias. Aun así, la capacidad para prevenir, identificar y responder adecuadamente, depende en gran medida de que cada uno de los Estados y las agencias de la Unión Europea asuman sus responsabilidades y tomen las acciones apropiadas.

ACNUR, UNFPA y WRC han llevado a cabo una evaluación conjunta sobre el terreno de los riesgos a los que se enfrentaban las mujeres y niñas refugiadas e inmigrantes en Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia en noviembre de 2015. Como señaló el subsecuente informe: "las mujeres que viajan solas o las que viajan con niños, las mujeres embarazadas y lactantes, las niñas adolescentes, los menores no acompañados, las niñas y niños casados prematuramente – algunas veces con bebes recién nacidos – las personas con discapacidad y los adultos ancianos son algunas de las personas que se encuentran particularmente en riesgo y requieren de una respuesta de protección coordinada y efectiva".

Esta operación conjunta ha sido la primera entre varias misiones en terreno y ejercicios de identificación que se están llevando a cabo por agencias de ayuda y protección para evaluar con exactitud los problemas sobre el terreno y recomendar acciones relevantes para abordar estas cuestiones.

Muchas mujeres y niñas refugiadas e inmigrantes ya se han visto expuestas a varias formas de violencia sexual y de género, ya sea en sus países de origen, de primer asilo, o a lo largo de la ruta hacia y por Europa. Algunas de las mujeres entrevistadas por la misión declararon haber sido forzadas a mantener relaciones sexuales para "pagar" por documentos de viaje o por su trayecto. Algunas mujeres y niñas son tan reticentes a retrasar su viaje y el de sus familias que rehúsan a denunciar los delitos de violencia sexual y de género o a buscar atención médica.

"La salud y los derechos de las víctimas de las guerras y la persecución, especialmente mujeres y niñas adolescentes, no deben quedar relegados a un segundo plano en la respuesta humanitaria. UNFPA está trabajando con socios para asegurar que las mujeres refugiadas e inmigrantes tengan acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, y para prevenir y responder a la violencia de género", declaró el Dr. Babatunde Osotimehin, Director Ejecutivo de UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

"Muchas mujeres y niñas que se encuentran viajando solas quedan completamente expuestas, sin ningún apoyo de sus familias o comunidades que las protejan", dijo Vincent Cochetel, Director de la oficina para Europa de ACNUR. "E incluso aquellas que viajan con su familia son frecuentemente vulnerables a sufrir abusos. Normalmente, no denuncian los crímenes y, en consecuencia, no reciben el apoyo que necesitan. Algunas mujeres nos han llegado a contar que incluso se han casado por desesperación".

"Debido a que las instalaciones de recepción en Europa no fueron pensadas para prevenir o responder a la violencia sexual y de género, las mujeres y niñas no están recibiendo la protección que necesitan y merecen esta respuesta humanitaria", dijo Sarah Costa, Directora Ejecutiva de la Comisión de Mujeres Refugiadas. "Debemos comprometernos con las intervenciones que sabemos que van a ayudar, incluyendo un despliegue de expertos en violencia sexual y de género a lo largo de la ruta".

La misión conjunta concluyó que la respuesta actual de gobiernos, actores humanitarios, instituciones de la UE, agencias, y organizaciones de la sociedad civil es inadecuada y fracasa a la hora de prevenir y responder al peligro, la explotación y otras múltiples formas de violencia sexual y de género que las mujeres y niñas se enfrentan en Europa.

Por ejemplo, a pesar de los intentos de ACNUR y sus socios por garantizar instalaciones de recepción y albergues bien iluminados y separados por género, muchos carecen de instalaciones con privacidad, de agua potable, saneamiento e higiene (WASH, por sus siglas en inglés), así como de dormitorios únicamente para mujeres y niños, lo que las expone a potenciales o mayores riesgos de sufrir violencia sexual y de género. La evaluación conjunta señaló la necesidad de que organizaciones de la sociedad civil y socios humanitarios integren la prevención y respuesta a la violencia sexual y de género en todos los sectores, como agua y saneamiento, refugio, salud, etc., así como prestación de ayuda legal y apoyo psicosocial.

El informe también destaca algunas recomendaciones clave para los gobiernos y las agencias de la UE:

  • Establecer un sistema de respuesta coordinada dentro y a lo largo de las fronteras que proteja a las mujeres y niñas.

  • Reconocer los riesgos de protección, poner en marcha procedimientos y establecer personal para prevenir, identificar y responder a la violencia sexual y de género.

  • Asegurar una respuesta a la violencia sexual y de género que reconozca que las mujeres no detendrán su trayecto para denunciar la violencia sexual y de género que hayan sufrido o para acceder a servicios.

  • Facilitar vías legales para la protección, especialmente para mujeres, niños y supervivientes de la violencia sexual y de género, incluyendo la reunificación familiar efectiva y la priorización de estos refugiados con necesidades específicas a la hora de acceder a oportunidades de reubicación y reasentamiento.

* Para proteger su identidad, el nombre de "Oumo" ha sido cambiado.