Combates en el este de la RDC fuerzan a decenas de miles de personas a huir de sus hogares

Más de tres años después de que la mayor ofensiva rebelde fuera frenada por las fuerzas de la ONU y el gobierno en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo, la zona sigue siendo extremadamente inestable y generando desplazamientos.

Desde noviembre, las oleadas de violencia por parte de las milicias Mai Mai y grupos rebeldes – entre las que se incluyen las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) y las Fuerzas Democráticas Aliadas (FDA) de Uganda – han forzado a un gran número de personas a huir de la zona. Esto no hace más que reforzar el ciclo de miseria en una zona rica en minerales pero falta de ley y orden. Este desplazamiento también ha llegado en un momento en el que el ejército congoleño ha estado llevando a cabo operaciones militares contra el FDLR y otros grupos rebeldes.

La Agencia de la ONU para los Refugiados cree que es de vital importancia que las autoridades aborden cuanto antes la creciente tensión en el este de la República Democrática del Congo (RDC) y refuercen la ayuda a los nuevos desplazados. Ello supone también garantizar que pueden acceder a la seguridad tanto en los campamentos designados como entre la población local. Además, ACNUR está cada vez más preocupado por los ataques dirigidos a civiles con el recrudecimiento de los enfrentamientos, especialmente teniendo en cuenta las tensiones presentes desde hace décadas entre grupos étnicos.

Desde noviembre, al menos 15.000 personas han buscado cobijo en campamentos para desplazados gestionados por ACNUR o la OIM. Se calcula que decenas de miles de personas viven con familias locales, mientras otras han regresado a sus hogares. ACNUR hace un llamamiento a las autoridades para que garanticen la seguridad en las zonas de retorno y faciliten el acceso humanitario.

En el último gran desplazamiento masivo, el 7 de enero más de 21.000 personas – la mayoría mujeres y niños – huyeron del pueblo Miriki y sus alrededores en el territorio de Lubero, en Kivu Norte, después de que al menos 14 personas fueran asesinadas durante un ataque nocturno presuntamente llevado a cabo por el FDLR.

Estas personas huyeron a pueblos como Luofu, Kaina, Kanyabayonga y Kirumba en el sur del territorio de Lubero. Desde entonces, un número elevado de personas han regresado a sus hogares, pero algunos aún permanecen desplazados en la zona.

El FDLR también ha estado combatiendo contra grupos Mai Mai en la provincia del territorio de Walikale. Estos combates han forzado, desde noviembre, a decenas de personas a huir a Lubero. A principios de enero, según diferentes estimaciones, el número de desplazados por estos enfrentamientos ascendía a entre 70.000-82.000 personas. La lucha entre el FDLR y las milicias también ha forzado a muchas personas a cruzar la frontera con Uganda para buscar refugio. El año pasado, más de 33.000 personas huyeron a Uganda desde el este de la República Democrática del Congo.

Mientras tanto, el FDA prosigue con su campaña del terror y con ataques esporádicos y emboscadas contra la población local y las fuerzas armadas congoleñas en el norte de la provincia.

El mes pasado, según los socios locales de ACNUR en materia de protección, los choques del FDA con los militares dejaron como resultado a unas 20.000 personas desplazadas internas en el territorio de Beni y suscitaron temores ante un ataque inminente contra la ciudad de Beni.

Gran parte de estos desplazados huyeron a la provincia de Ituri, vecina a Kivu Norte, mientras que el resto siguieron su camino hasta Beni o al distrito de Oicha, donde tienen problemas para encontrar cobijo y asistencia.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) calculaba a principios de mes que unos 7,5 millones de personas en la RDC (es decir, el 9% de la población) necesitaban comida y otro tipo de ayuda humanitaria tras décadas de crisis.

Según datos de OCHA, 1,5 millones de personas continúan desplazadas por la fuerza en las provincias orientales, entre ellas unas 600.000 en Kivu Norte (cifra que en estos momentos es posible que se haya incrementado). ACNUR está ayudando a los desplazados mediante la gestión de 31 campamentos para desplazados, la distribución de material para la construcción de refugios, la coordinación de la protección y el trabajo en favor de sus derechos.