Los ataques aéreos sobre los campos muestran un escandaloso menosprecio de los civiles en Siria

La Agencia de la ONU para los Refugiados está profundamente consternada por las informaciones que señalan que los ataques aéreos sobre asentamientos de civiles desplazados en la provincia de Idlib (en el norte de Siria) habrían provocado la muerte de muchas personas y así como decenas de heridos. Los primeros informes muestran que entre las víctimas también habría niños.

Estos ataques son una violación fragrante del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos y demuestran una vez más las dificultades extremas a las tienen que hacer frente los civiles que huyen de la violencia en su intento por encontrar seguridad.

El asentamiento informal de Ghita Al-Rahmeh, cerca de la localidad de Al-Kamoneh – está situado al sureste de la ciudad de Sarmada, en la provincia de Idlib. Este asentamiento acogía a unas 2.500 personas (450 familias) que desde finales del pasado año ya se habían visto forzadas a huir de sus hogares en el oeste y norte de la zona rural de Alepo. Los informes indican que muchas personas habrían huido hacia las colinas aledañas por temor a nuevos ataques.

Las víctimas de los ataques del jueves (5 de mayo de 2016) son parte de los 6,5 millones de personas desplazadas en Siria, muchas de las cuales ya se habían visto forzadas a desplazarse en varias ocasiones dentro del país a medida que han ido variando las líneas de frente a lo largo de los últimos cinco años.

Se trata de una tragedia inaceptable en la que civiles que ya habían tenido que huir para salvar sus vidas se han convertido de esta manera en objetivo. Los ataques aéreos demuestran el desprecio vergonzoso por la inviolabilidad del carácter civil de los campamentos para personas desplazadas internas.

Es más urgente que nunca alcanzar una solución política al conflicto sirio.