Ciudad siria que solía florecer, está ahora marcada por la guerra

Los habitantes de Qara vivieron una vez de sus cultivos de cerezo. Pero a medida que el conflicto de Siria se acerca a su sexto agonizante aniversario, ellos han perdido sus medios de vida, sus ahorros y sus esperanzas.

Niños que pasean con sus bicicletas pasan frente a una casa destruida en la ciudad de Qara, Siria.  © ACNUR/Qusai Alazroni

QARA, Siria, 03 de marzo de 2017 (ACNUR) -- En tiempos de paz, los residentes de esta remota ciudad en la montaña en Siria vivían de la producción de los cerezos que florecían en sus afueras.

Ahora, después de casi seis años de devastador conflicto, su acceso a los medios de vida ha sido cortado, y muchos de los residentes que permanecen en la ciudad han gastado sus ahorros o vendido joyas y otros objetos de valor en una apuesta desesperada por sobrevivir.

"No puedo proveerle a mis tres hijos, ni siquiera con una hogaza de pan", dijo Khaled*, un residente de 43 años de la comunidad que una vez fue resiliente, pero que ahora se enfrentan a un frío invierno. "Imaginen cuando se trata de combustible u otros artículos básicos".

Desde que irrumpió la guerra en Siria en marzo de 2011, 4,9 millones de personas han buscado seguridad en países vecinos, mientras que otros 6,3 millones de personas se han desplazado internamente. En total, cerca de 13,5 millones de personas como Khaled se han vuelto dependientes de la ayuda humanitaria.

Qara, que se alza a 1.300 metros de altura en las montañas de Qalamoun, a unos 95 kilómetros al norte de Damasco, fue una vez hogar de 23.000 personas. Pero las calles de la antigua ciudad ahora están vacías y las tiendas están cerradas, dándole la sensación de un pueblo fantasma.

"No puedo proveerle a mis tres hijos, ni siquiera con una hogaza de pan"

La ciudad, que se centra alrededor de una vieja plaza, fue arrastrada a la guerra cuando los enfrentamientos entre el Gobierno y los grupos rebeldes irrumpieron allí hace tres años, provocando que los residentes huyeran a aldeas cercanas o que cruzaran la frontera con Líbano.

Cuando algunos de ellos volvieron, se dieron cuenta de que los cultivos de cerezos habían sido incautados, y que el comercio fronterizo con Líbano, que representaba otra fuente de ingresos, había sido cortado.

"La cosecha de cerezas tuvo un buen rendimiento económico, pero desde que los extremistas controlaron los cerezos, las personas perdieron una fuente importante de ingresos que contribuía a beneficios netos para otros medios de vida", dijo Zaki Srour, jefe de la Media Luna Roja Árabe Siria (SARC por sus siglas en inglés), que lidera los esfuerzos humanitarios en la ciudad.

"Les personas han caído en depresión. Han perdido habilidades, sus bienes y sus actividades comerciales", agregó Srour, quien también es miembro de una caridad de la iglesia local en la comunidad, que es de mayoría musulmana.

Después de que un grupo armado capturara los cultivos ubicados en el suroeste de Qara, las principales fuentes de agua fueron cortadas. Ahora los residentes dependen del único pozo de la comunidad, que está al norte de la ciudad.

La prometedora comunidad solía tener un hospital, un club para los jóvenes y una escuela, y el apoyo para las caridades locales era muy fuerte. Ahora muchos residentes encuentran difícil aceptar el revés en su fortuna.

"Las personas de Qara, que estaban bien, no pueden encontrar un lugar en sus corazones para pedir ayuda", dijo Srour. "Solían dar generosamente, nunca imaginaron que ellos pedirían ayuda a las caridades".

"El pueblo resiliente de Siria tiene esperanza y optimismo. Tenemos que invertir en eso. Necesitamos darle una oportunidad a la paz"

El invierno ha sido particularmente brutal para los residentes, ya que las temperaturas bajan a los -16 C. Muchos se ven obligados a recoger basura y quemarla para mantener el calor. Una sociedad auto suficiente ahora depende de la ayuda externa.

En un esfuerzo por satisfacer sus necesidades, el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha estado trabajando desde 2013 para proporcionar a la población de Qara artículos de primera necesidad, incluyendo mantas térmicas y ropa, para ayudarles a sobrevivir al duro invierno.

A mediados de 2016, se creó un centro comunitario del ACNUR en colaboración con el SARC. Desde entonces, el centro ha proporcionado programas de formación profesional y actividades de protección de la niñez, incluyendo recreación, educación y apoyo psicosocial. Se han presentado otros planes para abordar la pérdida de oportunidades de trabajo en 2017.

"No debemos fallar al pueblo de Siria", dijo Sajjad Malik, representante del ACNUR en el país. "Tenemos que hacer todo lo posible para no permitir que las terribles consecuencias de la guerra, que se aproxima a su sexto año, profundicen las heridas ya abiertas por los combates".

El conflicto en Siria estalló en marzo de 2011. Mientras las partes beligerantes participan en rondas continuas de conversaciones de paz, los sirios tienen esperanzas de que estas conversaciones podrían poner fin a la prolongada guerra.

"El pueblo resiliente de Siria tiene esperanza y optimismo", dijo Malik. "Tenemos que invertir en eso. Necesitamos darle una oportunidad a la paz".

*Los nombres fueron cambiados por razones de protección.

Por Qusai Alazroni