Guterres concluye su visita a Sudán con propuestas de soluciones para los refugiados

High Commissioner António Guterres announces self-reliance initiative for long-stay refugees in east Sudan; expresses concerns over trafficking of asylum-seekers. [for translation]

El Alto Comisionado António Guterres con refugiados de Eritrea y Etiopía en el campamento de Shagarab I, en el este de Sudán.  © ACNUR/A.Awad

JARTUM, Sudán, 13 de enero, (ACNUR) – El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados António Guterres finalizó su visita a Sudán esta semana reconociendo los esfuerzos realizados para alcanzar soluciones duraderas para miles de refugiados de larga data en el este del país, pero también expresando preocupación por la trata de personas vulnerables en la región, incluyendo a solicitantes de asilo.

"Nuestro programa para los refugiados en Sudán es uno de los más antiguos de África y empezó hace 45 años. Desde entonces el Gobierno ha acogido generosamente a refugiados de muchos países", dijo Guterres a los periodistas en Jartum el jueves. Agradeciendo la hospitalidad brindada con sacrificio por el pueblo sudanés durante generaciones, el Alto Comisionado anunció el próximo lanzamiento de una iniciativa "finalizada a fomentar la autosuficiencia de los refugiados de larga data, por medio de proyectos de generación de medios de vida, y a apoyar a las comunidades de acogida con proyectos de desarrollo".

Esta iniciativa de soluciones para la transición cuenta con el apoyo del Gobierno y será ejecutada conjuntamente por el ACNUR, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial, empezando con algunos proyectos piloto en unos campamentos en el este del país.

El jueves el Alto Comisionado viajó hacia Kassala, en el este de Sudán, para visitar uno de los mayores asentamientos de refugiados del país, donde viven más de 86.000 individuos. Muchos de ellos huyeron de los conflictos entre Etiopía y Eritrea de los últimos cincuenta años, pero la mayoría nació en los campamentos de Sudán, donde comparten la misma etnia, religión y lengua con la comunidad de acogida.

En el campamento de Shagarab I, Guterres visitó un grupo de mujeres refugiadas que se habían beneficiado de un programa de microcrédito financiado por el ACNUR. Entre ellas estaba Asha Adam, de 28 años, capacitada en producción de artesanías y manejo de pequeñas empresas. Con un préstamo inicial de 150 libras sudanesas (cerca de 56 dólares) creó una pequeña abastecedora en la casa de sus padres, vendiendo galletas, pasta de tomate y jabón comprados en el mercado local.

"Está yendo bien", dijo la refugiada eritrea, que nació y creció en el campamento. "Espero ampliar mi negocio y abrir una verdadera tienda para la venta de productos de consumo diario, como azúcar y café. Mis padres ya son mayores y mis dos hermanos trabajan de jornaleros en el mercado, así que esto ayudaría a aumentar los ingresos familiares".

En Shagarab el Alto Comisionado también se reunió con algunos recién llegados. Cada mes 20.000 solicitantes de asilo llegan al campamento, en su mayoría jóvenes hombres de Eritrea. Algunos huyen del servicio militar en su país, otros sólo quieren una vida mejor en otro lugar. Muchos de ellos dejan el campamento dentro de unos dos meses de su llegada, sirviéndose de redes de traficantes para eludir las restricciones de movimiento y continuar su viaje hacia Jartum, Oriente Medio o Europa.

Younas, de 25 años, huyó de Eritrea después de haber servido durante años en el ejército, mal pagado y sufriendo duras condiciones. En los cuatro meses que lleva en el campamento de Shagarab I, ya intentó dos veces llegar a Jartum, donde cree que estaría más seguro, siendo un desertor. Las dos veces fue arrestado y enviado de vuelta al campamento. Pero él está determinado: "Mientras esté con vida, seguiré intentando encontrar un lugar más seguro donde vivir".

Habñando con un grupo de recién llegados, Guterres dijo: "Es triste ver tantos jóvenes caer víctima de la trata y el secuestro de personas. Algunos incluso pueden ser asesinados. Nosotros estamos preparados para apoyar el Gobierno en su lucha contra los traficantes y en sus esfuerzos para proteger a las víctimas".

También añadió: "Este no es sólo un problema sudanés, es un problema global que exige la intervención de muchos países en la región".

En su visita a Sudán el Alto Comisionado también se ocupó de otro urgente problema – el futuro de unas 700.000 personas originarias de Sudán del Sur que siguen viviendo en Sudán, a seis meses de la independencia de Sudán del Sur, en julio de 2011. Hasta ahora son 110.000 las personas que se han registrado para retornar a Sudán del Sur, pero quienes se encuentran varadas en Jartum u otras partes del país debido a la falta de fondos, transporte y seguridad.

Escuchó sus problemas en un centro de salida en Mayo Mandella, en la zona sureste de Jartum, el miércoles, donde unas 245 familias originarias del Sudán del Sur viven en refugios improvisados, algunas de las cuales desde hace más de un año.

"Si quiere ayudarnos, por favor facilite los transportes", dijo una mujer en Mayo Mandella. No hay suficientes trenes y barcazas para el sur y algunas carreteras no son seguras, especialmente en zonas de conflicto, como Kordofán del Sur.

Guterres, quien visitó Sudán del Sur a principios de esta semana, observó: " Ambos Gobiernos han expresado su consentimiento para un plan de acción bilateral, que esperamos será adoptado en el próximo futuro, para permitir que los retornos hacia el sur se realicen de forma más efectiva. El plan prevé traslados aéreos para las personas más vulnerables, sin embargo serán los convoyes en carretera que serán más determinantes".

Por Vivian Tan, en Jartum, Sudán