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Haji Asadullah Khalid, Gobernador de Ghazni pone flores sobre el ataúd en Kabul. ©ACNUR/M.N.Farhad
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El ACNUR se despide de colega asesinada
KABUL, 20 de noviembre (ACNUR) - Bettina Goislard de veintinueve años fue enterrada hoy en el histórico Cementerio Británico de Kabul.
La joven trabajadora humanitaria de nacionalidad francesa, que se encontraba en Afganistán para trabajar con los refugiados retornados, fue sepultada junto a exploradores, arqueólogos, soldados y turistas que han perdido sus vidas en ese país en los últimos 150 años.
Fue la primera funcionaria de Naciones Unidas asesinada en el país, desde la caída del gobierno Talibán a finales de 2001.
Goislard fue sepultada por su familia cuatro días después de su brutal asesinato a manos de unos pistoleros en motocicleta, ocurrido en la ciudad Ghazni, donde ella trabajó ayudando a los afganos a reconstruir sus vidas y su país. Sus asesinos fueron detenidos de inmediato y se encuentran bajo custodia de la policía afgana.
Sus padres, hermana y hermano encabezaron la triste ceremonia, acompañados bajo el frío sol otoñal por los colegas de Bettina en el ACNUR, otros funcionarios de Naciones Unidas, trabajadores humanitarios y diplomáticos.
Un número de altos funcionarios del gobierno afganos se encontraban presentes para dar sus últimos respetos a Goislard, ampliamente respetada en Ghazni, donde trabajaba desde su llegada a Afganistán en junio de 2002.
Desde su asesinato acaecido el domingo pasado, una multitud de afganos ha elogiado a Goislard, incluyendo al Presidente, Hamid Karzai. Un cortejo espontáneo de 80 vehículos transportó a los numerosos afganos que acompañaron su cuerpo en su viaje final desde Ghazni a la capital.
"Bettina amaba con pasión a Afganistán" señaló su familia al llegar a Kabul un día antes de su entierro. "Naturalmente sus colegas se convirtieron en su segunda familia".
"Sólo habrá una Bettina en nuestros corazones, y nos gustaría honrar a todos los que día a día ponen sus vidas en peligro para servir la noble causa en que creen" dijo su familia. "Ella pagó con su vida por su compromiso y sus convicciones, siempre consciente de la importancia y las dificultades de su misión".
Haji Asadullah Khalid, gobernador de la provincia de Ghazni, depositó flores el ataúd antes de que fuera bajado a la tierra. Lo acompañó en la ceremonia el Ministro de Asuntos Interiores Afganos, Ali Ahmad Jalali.
"La señora que sacrificó su vida amaba Afganistán mucho más que los que la han matado", dijo el Ministro de Asuntos Interiores.
El funeral de Goislard se realizó en la capilla de la embajada italiana de Kabul, y fue celebrado por un obispo italiano acompañado de un capellán del ejército francés. Además se encontraban presentes los Ministros afgano de finanzas; de Refugiados y Repatriación, y el de Asuntos de la Mujer. Muchos dolientes que deseaban estar presentes, debieron esperar en las afueras de la atestada capilla.
El ataúd, cubierto con la celeste bandera de Naciones Unidas, fue llevado desde la capilla hacia el Cementerio Británico en un vehículo blanco de Naciones Unidas. La multitud de personas, animales y vehículos que normalmente atiborran las calles dieron paso al cortejo fúnebre, y Goislard fue escoltada a su lugar de descanso final, por la policía afgana y los soldados de la Fuerza de Ayuda de Seguridad Internacional, presente para asegurar la paz en la ciudad y en Kunduz, al norte.
Goislard había dicho a sus amigos más cercanos y a su familia que si llegaba a morir en Afganistán deseaba ser enterrada en ese país, al que cada día quería más desde su llegada hace 17 meses.
Los que conocían a Goislard señalan que su dedicación a cuidar a los afganos era extraordinaria.
Después de su muerte, el ACNUR suspendió actividades en la mayor parte del Sur y Este de Afganistán, retiró a sus trabajadores de las provincias afectadas, y temporalmente suspendió todas las misiones de campo en el país. Treinta funcionarios internacionales del ACNUR han sido trasladados temporalmente a Kabul o a Islamabad.
El ACNUR también suspendió temporalmente las operaciones en los centros para los refugiados retornados, deteniendo por el momento la ayuda que se entrega a los afganos que regresan desde el vecino Paquistán. Aunque con la cercanía del invierno y el período de ayuno del Ramadán, el número de refugiados que retornaban ya había disminuido notablemente.
Desde el 2002 con la ayuda del ACNUR han vuelto a Afganistán más de 2.5 millones de refugiados. La agencia para los refugiados tiene 782 empleados trabajando en Afganistán, incluyendo 87 funcionarios internacionales.
El domingo se realizará un servicio religioso conmemorativo en honor a Goislard en Kabul. El Alto Comisionado Adjunto del ACNUR, Kamel Morjane, viajará desde Ginebra para asistir a la ceremonia organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores Afgano.
Fecha: 20 Noviembre 2003
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