Muchos refugiados y solicitantes de asilo, en particular mujeres y niños, son víctimas de explotación y abusos sexuales durante la huida o al llegar a sus países de asilo, y este hecho tiene repercusiones negativas en el acceso de dichas personas a la protección y asistencia básicas, especialmente la atención de salud y la educación, la emisión de documentos personales o el reconocimiento del estatuto de refugiado.
La explotación y los abusos sexuales son consecuencia de relaciones de poder desiguales, dinámica que a menudo se ve exacerbada durante crisis humanitarias caracterizadas por una violencia generalizada, desplazamientos en masa y la desintegración de las estructuras familiares y de los sistemas sociales y de valores.
El ACNUR reconoce la necesidad de luchar contra la violencia sexual y por motivos de género en las situaciones de refugiados y exhorta a los Estados y a sus colaboradores en la ejecución y en las operaciones a que velen por que existan sistemas adecuados para impedir la violencia sexual y por motivos de género y que aseguren la atención en todo momento de las necesidades de las mujeres y los niños, así como de las personas vulnerables