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Murales de integración y paz

En Lago Agrio, Ecuador, es el Día Mundial del Refugiado. En las primeras horas de la mañana de este 20 de junio hace un poco de frío, el cielo está nublado. Las calles están agitadas, porque hoy además es el día de la cantonización de Lago Agrio. Un grupo de jóvenes están dando los últimos y mejores retoques al mural que se pinta en las afueras de la escuela Consejo Provincial de la ciudad.

Le pregunto a la joven Margarita qué significa la pintura. “Es mi despertar. Es la representación de una nueva vida, cargada de dificultades, pero también de esperanza, sueños e ilusiones. De alegría y compartir comunitario; de relaciones interpersonales sin distingo de clases y nacionalidad”.

Y mientras relata sus sensaciones, continúa deslizando los pinceles y las brochas sobre la pared, para descubrir a través de las formas y los colores las expresiones de la existencia y diversidad humana.

Junto a Margarita, está Marco, otro joven. Viven el Lago Agrio desde hace aproximadamente tres años. Marco está estudiando el bachillerato, sueña convertirse en ingeniero en Biología. Dice que en algún momento podrá aportar al país que le ha dado acogida.

Mientras habla, contextualiza el mural dibujando y pintando manos, como símbolo de integración.

“La integración es muy importante. Cuando llegamos a Lago Agrio, fue muy difícil encontrar una casa para vivir; a mi papá le pedían mucho dinero cómo garantía y el pago de varios meses por anticipado. En el colegio algunos profesores nos hacen muchas preguntas sobre nuestras vidas. Pero no siempre tenemos las respuestas”, dice Marco.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, Marco aprovecha todos los espacios posibles para integrarse localmente. Es muy activo en los talleres de iniciativas juveniles y habilidades para la vida, que realiza RET, agencia socia de ACNUR. En estos programas, dice Marco, “he conseguido a muchos amigos y amigas que me apoyan, me valoran y me han devuelto la esperanza de una vida mejor.

Así como Marco, una veintena de jóvenes pintan el camino, pintan sus pesares, pintan ilusiones, pintan con pasión el porvenir de cada día. Y pintan porque tienen y entienden los colores de la vida.

En el contexto de la elaboración del mural, se desarrollan otras actividades: juegos infantiles, deportes y danzas juveniles. Así va transcurriendo el Día Mundial del Refugiado.

Y mientras los jóvenes diseñan, dibujan y pintan, el calor del sol y el calor de la gente los miran y los admiran. En esta jornada acompañan mamás, papás y abuelos; hermanas, hermanos y tíos; vecinos y compañeras que pusieron el vallenato, la cumbia y el mapalé; que jugaron al futbol, a la danza y el danzón.

Al final de la tarde, las habilidades y el pensamiento juvenil, han quedado impregnados para beneficio de Lago Agrio. Y evidencian a través del arte, los caminos recorridos, los símbolos de unidad, las diversidades humanas y la integración.

Así, con la presencia y participación de jóvenes y sus familias de diferentes barrios de Lago Agrio, se celebró el Día Mundial del Refugiado; por la integración y la cultura de paz.

Nery Valencia es Asistente de Programas en la oficina de ACNUR en Lago Agrio.

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