ACNUR advierte de que el monzón podría poner en riesgo la seguridad de los rohingya

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Las preparaciones de cara al monzón en el sur de Bangladesh incluyen el refuerzo de los refugios y la colocación de sacos de arena biodegradables para ayudar a anclar las estructuras frente a las fuertes lluvias.  © ACNUR/Caroline Gluck

Las adversas condiciones meteorológicas, con posibilidad de ciclones, podrían poner en serio riesgo a decenas de miles de refugiados rohingya albergados en asentamientos del distrito de Cox's Bazar, saturados en gran medida.

El gobierno de Bangladesh se ha comprometido a atender esta situación, mientras que la ONU y sus socios humanitarios han establecido un grupo de acción de emergencia para coordinar labores.

Un primer análisis de riesgos – mapeando el mayor asentamiento de refugiados del mundo, en Kutupalong y Balukhali, que cobija a más de 569.000 – indica que al menos 100.000 personas podrían hallarse en gran riesgo ante la posibilidad de desprendimientos de tierra e inundaciones.

El análisis, llevado a cabo por ACNUR, OIM, REACH y ADPC (Centro Asiático para la Prevención de Catástrofes) junto a expertos de la universidad de Dhaka, advierte de que un tercio del área total podría inundarse. Como resultado, más de 85.000 refugiados podrían perder el lugar que los cobija. Otros 23.000 refugiados, que habitan en laderas inclinadas dentro del campamento, están en riesgo de verse afectados por corrimientos de tierra.

Asimismo, los servicios claves del campamento – incluyendo letrinas, baños, pozos tubulares y centros de salud – instalados por agencias humanitarias en colaboración con el gobierno de Bangladesh, también corren el riesgo de ser arrasados.

El acceso por carretera a los emplazamientos podría verse bloqueado, lo que complicaría la prestación de ayuda de emergencia. La situación es también de alto riesgo sanitario, especialmente por posibles brotes infecciosos.

ACNUR ha puesto en marcha ya diversas medidas para mejorar la protección de los refugiados, como el reparto de kits de refugio reforzados, que incluyen bolsas de arena biodegradables para ayudar a anclar las estructuras, y hacerlas así más resistentes y frente a lluvias fuertes.

Además, hay varios proyectos de ingeniería en marcha para construir senderos y escaleras reforzados con bambú, puentes elevados, muros de contención de bambú, cemento o ladrillo para estabilizar el suelo, y redes de drenaje.

En las próximas semanas comenzarán los trabajos mecanizados a gran escala para nivelar las cimas de las colinas de mayor inclinación, con el fin de reducir el riesgo de deslizamientos de tierra, así como aumentar la cantidad de área utilizable. Además, se comenzará a reubicar a algunas familias que viven en las partes más precarias del campamento, más expuestas ante deslizamientos de tierra.

También se están instaurando sistemas de alerta temprana, y se están llevando a cabo campañas de información pública para alertar a la población de refugiados sobre los riesgos que podrían enfrentar. Los refugiados vivían en llanuras bajas en la zona de Maungdaw, en el estado de Rakhine, en Myanmar, y no han sufrido previamente deslizamientos de tierra.