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100 días de horror y esperanza: una cronología de la crisis Rohingya

Más de medio millón de personas han huido a Bangladesh desde el inicio de la violencia en Myanmar. Aquí hay algunos eventos clave de este drama en desarrollo.

GINEBRA, Suiza, 01 de diciembre de 2017 (ACNUR) - El flujo de refugiados Rohingya a Bangladesh ha alcanzado niveles alarmantes, dominando los titulares en medio de la protesta internacional. Desde el inicio de la violencia en el estado de Rakhine en Myanmar a finales de agosto, más de 620.000 hombres, mujeres y niños han huido del país, en lo que es ahora, la crisis de refugiados de mayor crecimiento a nivel mundial.

Aquí están algunos de los momentos clave de los primeros cien días de la emergencia.

25 de agosto- los medios de comunicación de Myanmar reportan que insurgentes Rohingya asesinaron a 12 oficiales de seguridad. La campaña militar en el estado de Rakhine provoca el éxodo de la minoría musulmana apátrida. En los próximos cuatro días, el número de refugiados que llega a Bangladesh a pie o en bote alcanza los miles de personas.

El 29 de agosto, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que ha trabajado en Bangladesh por décadas, se compromete a apoyar, e insta a Dhaka a abrir sus fronteras a medida que el número de personas aumenta rápidamente. La operación de asistencia del ACNUR, que acogía ya a miles de refugiados en sus campamentos en Cox’s Bazar, se prepara para un nuevo flujo masivo.

El 5 de septiembre, ACNUR pide “asistencia de primera necesidad” a medida que el número de personas llegando a Bangladesh alcanza los 125.000. Tres días más tarde, el 8 de septiembre, ACNUR advierte que la limitada capacidad de los dos campamentos de refugiados está agotada, al llegar la cifra a los 270.000. Los bangladesíes y una grupo de refugiados que llegó antes están en la primera línea de la respuesta de ayuda, brindando alimentación, vestimenta y albergue a los recién llegados, así como albergues improvisados al lado de las carreteras y terrenos disponibles.

A la llegada del primer puente aéreo del ACNUR el 12 de septiembre, el número de recién llegados alcanza los 370.000. Después de soportar la persecución y la pobreza extrema en Myanmar, muchos de los llegados presentaban desnutrición antes de realizar el trayecto de una semana a través de la selva y bajo las lluvias monzónicas. Los adultos mayores y las personas enfermas son de las más vulnerables. Algunas de ellas, como Mabia Khatun, de 75 años, tuvieron que ser cargadas por parientes para llegar a la seguridad. 

Para el 19 de septiembre, más de 415.000 refugiados han realizado el recorrido hasta el Sur de Bangladesh. Muchos, como Rabeya Khattm, madre de seis, luchando con las lluvias y las inundaciones a lo largo del camino. Este mismo día, ACNUR declara una grave emergencia en Bangladesh con el fin de aumentar su respuesta, y destinar más personal y recursos. Temiendo los brotes de enfermedades en los asentamientos informales, se aumenta la vacunación y la provisión de estructuras de saneamiento. El 24 de septiembre, durante una visita de tres días a Bangladesh, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, solicita que los esfuerzos de asistencia sean “acelerados y sostenidos” para prevenir el desastre.

El 28 de septiembre, cuando la cantidad de refugiados llega al medio millón, por lo menos 14 refugiados, entre ellos nueve niños, se ahogan cuando un bote abarrotado se vuelca en la Bahía de Bengala. En Nueva York, el Secretario General de la ONU, António Guterres dice al Consejo de Seguridad que la crisis de refugiados Rohingya es una “pesadilla para los derechos humanos”.

A medida que continúa el flujo, el ACNUR envía suministros de socorro a las áreas fronterizas en medio de informes del 9 de octubre de que aproximadamente 10.000 refugiados Rohingya cruzan a Bangladesh en solo un día. Días más tarde se inicia un “recuento familiar” en los asentamientos informales, para recopilar datos sobre la cantidad, las necesidades particulares y la ubicación de los recién llegados. Su objetivo es ayudar a identificar a las personas con necesidades especiales de protección, como madres solteras con bebés pequeños, personas con discapacidades, niños solos y adultos mayores.

A pesar de las amenazas de ser asesinados si no abandonaban sus hogares, miles de Rohingya optaron por quedarse en sus casas en el estado de Rakhine. Pero a mediados de octubre, huyen cuando sus aldeas son incendiadas. Alrededor de 15.000 refugiados se encuentran cerca de la frontera entre Bangladesh y Myanmar el 17 de octubre, mientras esperan el permiso para cruzar a un lugar seguro.

El 24 de octubre, la comunidad de donantes internacionales anuncia la provisión de asistencia por más de 344 millones de dólares para aumentar la entrega de asistencia humanitaria crítica para los refugiados y las comunidades de acogida en Bangladesh, donde el número de mujeres, niños y hombres buscando seguridad ya sobrepasa los 600.000.

A principios de noviembre, miles de Rohingya quedan varados en Myanmar esperando a cruzar el río Naf hacia Bangladesh. Sin poder pagar para cruzar, una flotilla de 30 embarcaciones improvisadas, hechas a base de palos de bambú y bidones juntados por una cuerda, cruza el río el 17 de noviembre, llevando la cifra a más de 620.000 personas refugiadas.

El ACNUR celebra los informes sobre las conversaciones entre Bangladesh y Myanmar el 24 de noviembre, pero insiste en que cualquier repatriación “debe ser voluntaria y llevarse a cabo en condiciones seguras y dignas que cumplan con los estándares internacionales”.

Durante la semana del anuncio, por día, un promedio de 100 familias (unas 430 personas) ingresan a Bangladesh debido a que la trágica crisis, sin precedentes en la región en décadas, continúa.

En los 100 días transcurridos hasta la fecha, ACNUR ha proporcionado ayuda de emergencia que incluye 93.000 lonas alquitranadas para albergues, 178.000 mantas y 36.000 juegos de utensilios de cocina para los refugiados. Ha proporcionado acceso a agua y letrinas a más de 100.000 personas, y atención médica y asesoramiento a casi 60.000. Hasta el momento, su recuento de familias ha recopilado datos sobre 173.356 familias para identificar mejor sus vulnerabilidades y satisfacer sus necesidades inmediatas en el futuro.