Albergue mexicano acoge a personas refugiadas LGBTI

La 72, administrado por Fray Tomás Gonzáles, cerca de la frontera de Guatemala, es el primer albergue en México que atiende las necesidades de las personas refugiadas lesbianas, gais, trans e intersex.

Fray Tomás ha dedicado su vida a proteger a las personas refugiadas y migrantes.

Fray Tomás ha dedicado su vida a proteger a las personas refugiadas y migrantes.   © ACNUR/Sebastian Rich

TENOSIQUE, México, 25 de agosto de 2017 (ACNUR) – Un inusual albergue para migrantes y refugiados en la cercanía de la frontera con Guatemala al sudeste de México, está brindando un lugar seguro y libre de discriminación para las personas refugiadas LGBTI que huyen de la violencia y la homofobia en Centroamérica.

El albergue, conocido como La 72, es administrado por Fray Tomás González Castillo, un miembro de la orden religiosa cristiana de franciscanos. Fray Tomás ha defendido los derechos de los solicitantes de asilo en México, incluyendo a las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex, colectivamente llamadas LGBTI.

Todas las noches, Fray Tomás, se dirige a los residentes antes de que se apaguen las luces, les la bienvenida a los recién llegados, anuncia los próximos eventos y observa un minuto de silencio por quienes sufren durante el trayecto. Esta noche les dice: "Mañana el colectivo LGBTI organizará una fiesta para celebrar el orgullo y todos están invitados".

Desde que Fray Tomás fundó el albergue en Tenosique en 2011, este ha brindado protección y asistencia humanitaria a más de 50.000 personas que huyen de la violencia, la extorsión, el reclutamiento forzado y las violaciones a los derechos humanos en Honduras, El Salvador y Guatemala.

Este fue el primer albergue en México que empezó a atender las necesidades de las personas refugiadas LGBTI. Otros albergues en Ciudad de México y Guadalajara también se han abierto a dedicar espacios seguros para las personas LGBTI.

Este albergue acoge hasta a 250 personas a la vez, incluyendo madres solteras, menores y un número creciente de familias. En 2016 recibió a 43 personas refugiadas LGBTI, de las cuales 13 solicitaron asilo. Este año, acogió a 20 hasta el 30 de junio.

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"Las personas de la comunidad LGBTI son más vulnerables ante la intolerancia y a la homofobia."

Lilly*, de 20 años, es una mujer trans hondureña que llegó tambaleante, descalza y agotada a La 72 después de caminar durante dos días desde la frontera. Ella recuerda su primera noche en el albergue: "Por primera vez en muchos años, dormí por muchas horas. Fue como estar en el cielo".

Su sufrimiento empezó hace mucho tiempo, cuando fue secuestrada en Guatemala. Durante ese tiempo fue obligada a la esclavitud sexual, y constantemente era golpeada y violada por sus tratantes. Finalmente, las autoridades guatemaltecas acabaron con su cautiverio.

"Todas las personas que acogemos en el albergue son víctimas de discriminación, pero las personas de la comunidad LGBTI son más vulnerables ante la intolerancia y a la homofobia", dijo Fray Tomás. "Ellas han pasado mucho sufrimiento".

María*, una estudiante que es parte del equipo de voluntarios mexicanos y extranjeros que ayudan a administrar el albergue, dijo: "La primera regla que le damos a las personas que llegan al albergue es que no se tolera la violencia. También somos muy explícitos con el hecho de que acogemos a hombres, mujeres y adolescentes que pertenecen a la comunidad LGBTI".

"La discriminación es una forma de violencia. Cualquier tipo de discriminación en contra de las personas LGBTI no es permitida aquí".

Scarlett* es una refugiada trans y como muchas otras, llevaba ropa de hombre por razones de seguridad cuando huyó a través de la frontera. Hoy, para la fiesta del orgullo, ella lleva un vestido blanco y ha pintado una bandera del arco iris en sus mejillas. "Aquí me siento libre de ser yo misma, me siento como una dama especial", dice.

Con el apoyo del ACNUR, el albergue construyó dormitorios y desarrolló un programa para proporcionar asistencia y protección a las personas refugiadas LGBTI.

"La 72 no se trata sólo de alimentar a unas pocas personas, sino de involucrarse en su futuro", dijo Fray Tomás. "Trato de ser parte de sus vidas y darles un impulso".

"Las personas refugiadas LGBTI han sufrido graves abusos y discriminación además del trauma del desplazamiento."

La 72 es el único albergue en México que responde a las necesidades de las personas refugiadas LGBTI.

"Cuando empezamos a implementar la asistencia a refugiados en 2013, recibimos dos mujeres trans", dice Fray Tomas. "Hoy en día hay 12 personas en las instalaciones para LGBTI".

Mark Manly, Representante del ACNUR en México, dijo que ha habido un aumento en el número de personas de la comunidad LGBTI que huyen de la discriminación de género en el Norte de Centroamérica.

"Las personas refugiadas LGBTI han sufrido graves abusos y discriminación además del trauma del desplazamiento, y es importante proporcionar un lugar donde se sientan seguras y puedan iniciar el proceso de integración", dijo.

Cuando los refugiados llegan a México, tienen pocas pertenencias pero llevan una enorme carga emocional como resultado de la violencia y el miedo que han experimentado en sus países de origen y durante su viaje. El primer paso hacia la recuperación es tener un lugar seguro para quedarse.

Una reunión semanal conducida por un psicólogo proporciona un espacio seguro para hablar sobre sus preocupaciones y relajarse. "Tenemos momentos especiales aquí, simplemente nos sentamos juntas, hablamos y a veces compartimos un trozo de chocolate", dice Lilly. "Es una cosa pequeña, pero estoy agradecida por esos momentos".

Carlos*, un hombre gay de 20 años que ha vivido en el albergue desde noviembre pasado, dice que La 72 ha sido un lugar de aprendizaje para él: "Ellos cuidaron de mí y aprendí a tener confianza en mí mismo", dice.

Él está a la espera de una decisión sobre su solicitud de asilo y sueña con trasladarse a la Ciudad de México para reanudar sus estudios. "Es hora de que yo siga adelante . . . para ser feliz", dice.

* Los nombres han sido cambiados por razones de protección

Por Elisabet Diaz Sanmartin