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Miles de personas huyen de la violencia en el sudeste de la República Democrática del Congo

ACNUR advierte que un desastre se avecina en la provincia de Tanganyika mientras enfrentamientos étnicos provocan desplazamientos y abusos contra los derechos humanos.

KALEMIE, República Democrática del Congo, 20 de febrero de 2018 (ACNUR) – Jean Kiza Kambi está empapado. Caminó durante 14 horas a través de bosques y colinas, bajo fuertes lluvias. Cruzó un río que casi lo arrastró.

Con él, llevaba un viejo colchón y un balde de plástico con sus pertenencias. Ahora, el hombre de 58 años está parado en una colina, mirando a cientos de albergues improvisados en el sitio Kalunga para personas desplazadas internas en la provincia de Tanganyika, en el sudeste de la República Democrática del Congo (RDC).

Como jefe adjunto de la aldea, está preocupado por el destino de algunos aldeanos. Perdió rastro de ellos en el bosque. “Algunos todavía están en el bosque, tienen heridas de machete”, dijo. “Otros lograron llegar hasta la base de militar. Cuando corrí, vi al menos cinco cuerpos muertos”.

Como Jean Kiza Kambi, más de 4,5 millones de personas de la provincia fueron desplazadas dentro de su propio país, haciendo a la RDC el país africano con el mayor número de personas internamente desplazadas.

ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, dice que un “desastre humanitario de proporciones extraordinarias” está por golpear a la provincia de Tanganyika a medida que se hunde aún más en la violencia, “desencadenando continuos desplazamientos y abusos contra los derechos humanos”.

En una reunión informativa en el Palacio de las Naciones en Ginebra, el portavoz de ACNUR Andrej Mahecic dijo que hubo atrocidades y desplazamientos en masas en varias áreas de la provincia como resultado de conflictos intercomunales entre grupos étnicos.

Jean Kiza Kambi dijo que su aldea fue atacada por miembros del grupo étnico rival.

“Grupos armados amenazan con causar más estragos”.

Mahecic continuó: “Además, violentos enfrentamientos entre las fuerzas armadas congoleñas y milicias continúan desde fin de enero, mientras que grupos armados recientemente emergidos amenazan con causar más estragos en la provincia.

“Personas huyendo por sus vidas cerca de la provincia capital Kalemie comparten historias de horrible violencia durante los ataques contra sus aldeas, incluyendo asesinatos, secuestros y violaciones”.

En 2017, equipos de ACNUR documentaron más de 12.000 reportes de violaciones de derechos humanos en Tanganyika y en el área cercana Pweto, donde el conflicto se había expandido, agregó.

“Sin embargo, ACNUR teme que el número de los afectados podría ser mucho más alto ya que muchas áreas eran demasiado peligrosas para entrar”.

Muchas de las víctimas de violencia son forzadas a vivir en grandes sitios de desplazamiento. Uno de ellos es Katanika, que consta de pequeñas chozas hechas de pasto y ramas, esparcidas en un valle y colinas adyacentes.

El jefe adjunto de la aldea Jean Kiza Kambi dijo que su aldea fue atacada por miembros de grupo étnico rival. © ACNUR /Colin Delfosse

Una de las chozas pertenece a Prosper Kamona Kabwe, de 59 años, que llegó en diciembre de 2017. Su familia estaba fuera cuando la aldea fue atacada y él está desesperado por encontrarlos.

“Mi esposa y nuestras cuatro hijas estaban en el campo cuando ocurrió el ataque,” le dijo a ACNUR. “Nuestros dos niños estaban fuera en el lago, pescando. Tan pronto como la seguridad lo permita, iré a buscarlos. Me siento mal cada vez que pienso en ellos. No me siento en paz, no duermo bien”.

“Hay hambre y enfermedad, malaria, anemia”.

Él dijo que las condiciones de vida del sitio eras pobres: “Hay hambre y enfermedad, malaria, anemia. Y a través de mi techo, el agua está entrando. Lo pueden ver. El piso todavía está mojado”.

Dijo que esperaba encontrar trabajo en campos cercanos o en recoger leña para sobrevivir.

Mujeres solteras y viudas sin albergue apropiado estaban en particular riesgo de abuso sexual y violencia en las áreas de desplazamiento, dijo el ACNUR.

Tundwa Kissimba, de 32 años, con su bebé de cinco meses. Ella vive en un albergue improvisado con sus cinco hijos. Su esposo fue asesinado en un ataque. © ACNUR /Colin Delfosse

Tundwa Kissimba, de 32 años, vive en un albergue improvisado con sus cinco hijos en la ciudad de Kalemie. El albergue no tiene puerta, solo un pedazo de tela, para protegerla a ella y a sus hijos. Su esposo fue asesinado en un ataque.

“Cuando corrí, no pude llevar nada conmigo excepto mis hijos,” dijo. “Le pedí a gente en la ciudad materiales de construcción. Me dieron algunos paños de tela y bolsas. La lluvia está entrando y los niños se enferman. Me siento insegura. El viento puede destruir el albergue”.

La violencia en la provincia de Tanganyika, que es de tres veces el tamaño de Suiza y tenía una población de 3 millones, creó más de 630.000 personas internamente desplazadas, casi el doble que en diciembre de 2016. ACNUR está solicitando una mayor asistencia para ayudar a la población hacer frente a la violencia, dijo Mahecic.

El año pasado, ACNUR recibió menos de un dólar por persona en contribuciones de donantes para sus programas, para aquellos internamente desplazados en la RDC.

ACNUR está buscando un total de 368,7 millones de dólares para la situación congoleña. Un total de 80 millones de dólares es requerido para apoyar a las poblaciones internamente desplazadas dentro de la RDC.

La mayoría son menos afortunados que Jean Kiza Kambi. Después de unas pocas horas de sueño, fue a buscar a su esposa e hijos y los encontró a salvo con parientes.

 

Por Andreas Kirchhof

Gracias al Voluntario en Línea Pedro Moltedo por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.