Angelina Jolie insiste en la urgencia de reintegrar a los ex refugiados afganos

La Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR Angelina Jolie insistió el miércoles en la necesidad de acelerar la reintegración de los ex refugiados afganos.

Angelina Jolie, embajadora de buena voluntad de ACNUR, saluda en Kabul a Khanum Gul y a uno de sus ocho hijos.  © ACNUR/J.Tanner

KABUL, Afganistán, 2 de marzo (ACNUR) – Al cierre de su segunda visita oficial al país asiático, la embajadora de buena voluntad de ACNUR Angelina Jolie insistió el miércoles en la necesidad de acelerar la reintegración de los ex refugiados afganos.

Durante los dos días de viaje la actriz se reunió con ex desplazados internos y ex refugiados que aún diez años después de haberse reinstalado no terminan de integrarse.

Desde 2002 han logrado volver, sobre todo de Pakistán e Irán, más de 5,5 millones de exiliados, el 20% de la población actual. Para ACNUR sigue siendo motivo de preocupación que muchos de ellos todavía no hayan logrado satisfacer necesidades fundamentales como el trabajo y la vivienda.

"Viajando por el país es evidente lo mucho que queda por hacer en las zonas de reinstalación. Tenemos que replantearnos qué significa regresar y cuál es la diferencia entre regresar y reintegrarse", declara la embajadora Jolie, que visitó el país por última vez como enviada de ACNUR en 2008.

"Hay que insistir en la reintegración, que quiere decir mucho más que levantar un refugio. Reintegrar es garantizar agua, oportunidades de trabajo, escuelas para los niños, consultorios médicos", añade.

El miércoles Angelina visitó en Kabul a varias familias que ocupan el Tamir Mili Bus, un hangar semiderruido que supo pertenecer a la compañía nacional de autobuses. El edificio es uno de los 30 sitios identificados por ACNUR en la capital afgana en los que repatriados y deplazados internos pueden quedarse mientras tratan de rehacer sus vidas.

La Embajadora de Buena Voluntad volvió a entrar en el cuarto pequeño y húmedo en el que se hacinan Khanum Gul, su esposo y ocho hijos. Una lona de plástico con el logotipo de ACNUR impide que entren el viento y la nieve. La vez pasada Khanum acababa de dar a luz a su hijo Samir.

"Es desesperante que el desarrollo de Samir se vea comprometido por las condiciones de vida, la desnutrición y la falta de atención médica. Todavía no sabe caminar y en ese cuarto frío y húmedo sobrevive apenas", constata Angelina.

Eshan, el marido de Khanum, se busca la vida como jornalero. A veces pasa varios días sin encontrar trabajo. Además el matrimonio ayuda a la madre de Khanum, Bi Bi Zamo, que tiene 70 años y está muy enferma.

"La anciana mujer sufre porque se siente un peso para la familia. Para poder comprar comida sus nietos salen todos los días a lavar coches para ganarse unas monedas. A veces pasan hambre", dice Jolie, que conoció a Bi Bi Zamo en el primer viaje. "Todos los que vi en el viaje anterior lo tienen muy claro: no quieren limosna. Piden una oportunidad de trabajar para vivir y mantener a sus familias con dignidad".

En el segundo día la embajadora visitó la aldea de Qala Gadu, situada en Shomali, al norte de Kabul, una llanura que en la guerra de los setenta fue escenario de varios conflictos armados. Casi todas las 2.500 familias de la zona han vuelto en 2002 tras haber sido desplazadas internas o refugiadas.

Jolie está financiando la construcción de una escuela en Qala Gadu y otra en el remota aldea de repatriados de Tangi, en la provincia oriental de Nangarhar. Por el momento las alumnas de Qala Gadu estudian en un local cerca de la mezquita y por falta de aulas tendrán que conformarse con llegar hasta 4° grado.

Mientras le entrega a la Embajadora un ramo de flores en nombre de sus compañeras, Sahira, que tiene solo diez años y es la primera de sus cinco hermanas en ir a la escuela, promete: "Si logras terminar nuestra escuela, voy a estudiar con todas mis fuerzas hasta 12° grado. Cuando sea grande quiero ser médica".

ACNUR está recogiendo ayuda de donantes, entidades humanitarias y agencias para el desarrollo con el fin de sostener el esfuerzo de reintegración de los repatriados afganos.

Por Ariane Rummery en Kabul, Afganistán