Los desertores eritreos detenidos abandonan Yemen para empezar una nueva vida en Suecia

Sweden has accepted 55 Eritreans who fled military service back home and were detained in Yemen until they were found to be in need of international protection. [for translation]

Refugiados a las afueras del campo de Kharaz, en Yemen, país desde el que 55 eritreos desertores han sido reasentados en Suecia.  © ACNUR/R.Nuri

SANA'A, Yemen, 1 de junio (ACNUR) – El servicio militar es obligatorio en muchos países del mundo, pero en Eritrea, a menudo su duración indefinida y las difíciles condiciones bajo las que se lleva a cabo, cada año empujan a miles de jóvenes, hombres y mujeres, a desertar y huir del país. A menudo puede parecer que es peor el remedio que la enfermedad, ya que muchos acaban siendo arrestados en países vecinos.

Estas personas se encuentran bajo el amparo de ACNUR debido a las consecuencias a las que tendrían que hacer frente si regresaran a Eritrea. Recientemente, la Agencia de la ONU para los Refugiados pudo organizar el reasentamiento en Suecia de 55 refugiados eritreos que habían permanecido arrestados en Yemen durante casi dos años. Todos ellos habían cruzado el Golfo de Adén para huir del servicio militar y ninguno podía regresar a su país de origen.

El grupo voló a Estocolmo el mes pasado, desde donde continuarían su viaje a varias ciudades de Suecia. Este país recibe unos 1.900 refugiados en reasentamiento cada año y normalmente son ubicados directamente en un municipio, lo que significa que pueden vivir tanto en un entorno rural como urbano. En cualquier caso, se les prepara una amplia oferta de actividades para su integración, que incluyen clases de idiomas.

Todo el grupo parecía encantado de estar en Europa, lejos de Eritrea y del recuerdo de su dura experiencia militar, así como de su larga detención en precarias condiciones en Yemen.

"En Eritrea, el servicio militar es obligatorio y los hombres jóvenes son reclutados a la fuerza mediante redadas por las casas, las escuelas y los lugares de trabajo", explicó Ahmed, de 22 años. "En 2006, me sacaron de la escuela y me obligaron a hacer el servicio militar por unos 15 dólares al mes. Después de tres años, decidí huir y dirigirme a Yemen", contó a ACNUR poco después de partir hacia su nueva vida en el frío clima de Escandinavia.

El servicio militar es obligatorio según la ley eritrea; son las difíciles condiciones y la duración indefinida del servicio las que atemorizan a los reclutas. Y los que son descubiertos tratando de desertar o de evadirse del servicio nacional, se enfrentan a un castigo severo, extrajudicial y totalmente desproporcionado.

Otro hombre eritreo, Mahmood, dijo que sabía que el reclutamiento militar podría conducir a una persecución. "No hay libertad de elección. Nos obligan a convertirnos en soldados de por vida, ganando muy poco dinero; si uno apenas puede mantenerse a sí mismo, mucho menos a una familia entera", explicó en Sana´a en un apartamento alquilado por ACNUR para albergar a refugiados antes de partir.

Cada uno de los 55 hombres aceptados para el reasentamiento en Suecia tenía una historia que contar, pero todos ellos compartían el mismo deseo de emprender el peligroso viaje en barco a través del Golfo de Adén desde el Cuerno de África. Cientos de personas mueren cada año intentando cruzar estas aguas.

Todos fueron encontrados en playas aisladas y solitarias de Yemen e interrogados durante varios días por las autoridades después su llegada. Entonces fueron detenidos en Hodeidah, una ciudad portuaria en el Mar Rojo, la cuarta más grande de Yemen. "Nos enviaron a la prisión central sin ninguna explicación, así que estábamos algo confusos y poco a poco empezamos a perder la esperanza", dijo Mahmood, que había planeado contactar con ACNUR para buscar ayuda y solicitar asilo.

Las autoridades yemeníes permitieron a ACNUR visitar varios centros de detención en el país para identificar a potenciales solicitantes de asilo y asegurarse de que recibían asistencia y protección.

El personal de ACNUR determinó que estos eritreos no podían regresar a su país y que era evidente que no tenían ninguna perspectiva de futuro en Yemen. El reasentamiento era, por lo tanto, la única respuesta viable y sostenible para ellos, y así fue cómo sus nombres fueron remitidos a Suecia.

"El día en que el personal de protección de ACNUR vino a entrevistarnos a la prisión, recuperé el optimismo sobre mi futuro, y aquí estamos ahora", dijo un encantado Faisal. "Estoy feliz porque tendré la oportunidad de estudiar y trabajar", añadió el joven de 21 años, quien además declaró que primero quiere aprender sueco y después estudiar para ser médico.

Ninguno de los entrevistados por ACNUR se arrepiente de su decisión de haber huido a otro país, pese a su detención en Yemen. "Habría hecho lo mismo incluso si supiera que iba a estar en prisión durante cinco años. El verdadero horror es lo que me esperaría si regresara a mi país, no aquí", dijo Mahmood.

Por Cagri Hurmuzlu en Sana'a, Yemen