16 años esperando ser reconocidos como dueños legítimos de sus viviendas

La legalización de asentamientos informales constituye una herramienta fundamental para la integración local de la población desplazada en Colombia.

La comunidad de El Girasol en Villavicencio, Meta, agita con entusiasmo banderas verdes que llevan el lema "Legalizamos El Girasol", pues hoy ha llegado el tan gran día en el que su asentamiento se convierte en un barrio legalmente constituido en la ciudad de Villavicencio.

La comunidad de El Girasol en Villavicencio, Meta, agita con entusiasmo banderas verdes que llevan el lema "Legalizamos El Girasol", pues hoy ha llegado el tan gran día en el que su asentamiento se convierte en un barrio legalmente constituido en la ciudad de Villavicencio.   © ACNUR/Ángela Méndez

VILLAVICENCIO, Colombia, 7 de septiembre de 2017 (ACNUR) – Es la una de la tarde de un sábado caluroso; los lugareños lo llaman sol de lluvia. Hay música y un ambiente festivo en el que hasta hoy será el asentamiento El Girasol, pues a partir de este momento, después de 16 años de haber crecido en medio de la informalidad, se convierte en un barrio legalmente constituido en la ciudad de Villavicencio, en el departamento del Meta, al oriente de Colombia.

En el parque, se han reunido todos los habitantes para recibir al alcalde de la ciudad de Villavicencio, Wilmar Barbosa, quien hará la entrega oficial del decreto de legalización. Desde tempranas horas, cientos de personas han acompañado la feria de servicios que la Alcaldía ha dispuesto para la jornada. Salud, recreación, programas para población desplazada, mujeres y adulto mayor, han sido parte de las actividades promovidas por la institucionalidad.

El alcalde hace su arribo a la comunidad y la banda marcial de paz toca sus instrumentos para recibirlo; los niños y niñas agitan con entusiasmo banderas verdes que llevan el lema "Legalizamos El Girasol". Ahora todo está listo para iniciar el acto protocolario mientras que el pronóstico de lluvia de la comunidad se cumple.

Gegna Cagueño, presidenta de la primera Junta de Acción Comunal de El Girasol, toma la palabra, saluda a los asistentes y en medio del nerviosismo inicia agradeciendo a los acompañantes del proceso de legalización del barrio. "Hoy de todo corazón y en nombre de toda la comunidad de El Girasol, quiero agradecer al ACNUR por estos meses de arduo trabajo, para que nuestra comunidad hiciera posible el sueño de ser legítimamente dueña de las casas que con mucho esfuerzo hemos construido y muchos aún siguen levantando. También quiero agradecer al Alcalde de Villavicencio, doctor Wilmar Barbosa, porque siempre he encontrado las puertas de la Alcaldía abiertas y siempre nos han atendido con respeto y con dignidad", dice Gegna.

Durante más de 14 meses, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y la Alcaldía de Villavicencio a través de la Secretaría de Planeación y la Dirección de Ordenamiento Territorial, lograron establecer los mecanismos jurídicos, urbanísticos, técnicos y comunitarios necesarios para lograr la legalización de 355 predios ubicados en la comuna 4 de la capital del Meta y de los cuales el 40% pertenecen a población desplazada. "Para ACNUR la legalización de asentamientos humanos es parte de las soluciones duraderas a través de las cuales las comunidades desplazadas pueden superar las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan al llegar a zonas periféricas de las ciudades. Estamos muy complacidos de haber logrado establecer un trabajo interinstitucional efectivo con la Alcaldía de Villavicencio para lograr hoy la legalización de El Girasol", comenta Rigoberto Mesa, oficial de Soluciones Duraderas del ACNUR.

Como parte del acto protocolario, el alcalde Wilmar Barbosa hace entrega oficial a la Junta de Acción Comunal de El Girasol del decreto por medio del cual se legaliza el barrio, así como de los planos que identifican los límites reconocidos en el mismo. En medio de aplausos y abrazos la comunidad invita al alcalde a destapar la placa conmemorativa que ellos mismos han instalado en la caseta comunitaria, para recordar siempre los esfuerzos conjuntos que les permiten hoy empezar a soñar con el mejoramiento de sus condiciones de vida, a través del acceso efectivo a derechos.

"Esta es la oportunidad para reconocerle a la población de nuestro municipio todo el esfuerzo individual que han hecho para construir sus hogares. Hoy cuentan con el reconocimiento estatal que les ayudará a mejorar su calidad de vida. La ciudad ha crecido a través de estos asentamientos informales, la comunidad se ha organizado para poder legalizarse y como administración municipal no podemos darle la espalda a estos procesos de concertación comunitaria. Ahora vienen mayores inversiones para la comunidad, como la pavimentación de las vías, la construcción del alcantarillado fluvial y otras acciones, que repito, mejorarán la calidad de vida de estas mujeres, hombres, niños y niñas", menciona el alcalde Wilmar Barbosa.

La legalización de asentamientos informales es importante especialmente en contextos como el de Colombia, pues constituye una herramienta fundamental para la integración local de la población desplazada y la construcción de paz en las zonas urbanas donde se concentra buena parte de quienes debieron huir para proteger sus vidas. Lograr la estabilización social y económica de familias desplazadas a través de acciones como la legalización de predios, permite además que estas aporten al desarrollo de sus comunidades y su núcleo familiar.

"Me siento muy feliz de que hayamos podido legalizar el barrio, porque unidos, con espíritu y con ganas todo se puede. Seguiremos trabajando en comunidad para lograr mejorar nuestras condiciones, pavimentar las vías para que los niños y las niñas puedan ir a estudiar sin tener que atravesar todo el barrial, soñamos con un comedor comunitario y muchas cosas más", cuenta Lázaro Quintero, residente del barrio El Girasol.

En el marco de este trabajo conjunto entre la Alcaldía de Villavicencio y el ACNUR, durante 2017 se entregarán también los decretos de legalización de los asentamientos Uniportales, El Calamar y Topacio, comunidades que también han esperado con ansias la titularidad de sus predios y condiciones para tener una vida digna.

Villavicencio es el primero municipio receptor de víctimas del conflicto en las regiones de los Llanos y la Orinoquía colombiana. De los más de 500 barrios que tiene, entre 150 y 190 de ellos son asentamientos humanos ilegales. Según cifras de la Unidad de Víctimas, a 2016, el municipio registraba 109.000 personas desplazadas.

Por Ángela María Méndez en Villavicencio, Colombia