Los líderes mundiales muestran un fuerte apoyo al nuevo acuerdo sobre refugiados en la Asamblea General de la ONU

Los países que acogen a un gran número de refugiados se unen al ACNUR y al Banco Mundial en apoyo de un modelo ambicioso para responder a las crisis de desplazamiento.

El refugiado de Sudán del Sur Peter Batali dirige una iniciativa comunitaria que ayuda a los jóvenes ugandeses a acceder a plataformas de aprendizaje en línea. Uganda permite a los refugiados trabajar, iniciar negocios y poseer propiedades.   © ACNUR / Michele Sibiloni

NUEVA YORK - ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, organizó una reunión con líderes políticos de cuatro continentes, incluidos Bangladesh, Costa Rica, Turquía y el Banco Mundial, durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU en apoyo del acuerdo internacional conocido como el Pacto Mundial sobre Refugiados, un modelo sólido y sistemático para mejorar las vidas de las personas refugiadas y sus comunidades de acogida.

Se espera que el acuerdo sea respaldado por los miembros de la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2018, después de dos años de intensas consultas lideradas por ACNUR con los Estados Miembro de la ONU, organizaciones internacionales, expertos, sociedad civil y personas refugiadas.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, elogió el papel de los países de acogida como Bangladesh, Uganda, Níger o Mali, entre otros, al ser los primeros en responder a las crisis de refugiados.

“Estos países han mantenido sus fronteras abiertas en un momento en el que ya no podemos tomar por sentado esta apertura”, dijo Grandi. “Nos enfrentamos a una tendencia creciente de rechazo, cierre y retroceso”.

“Los países de acogida han mantenido sus fronteras abiertas en un momento en el que ya no podemos tomar por sentado esta apertura”.

2017 vio cifras récord de desplazamiento forzado: 68,5 millones de personas en todo el mundo se vieron obligadas a abandonar sus hogares, de las cuales 24,5 millones se convirtieron en refugiadas en otros países.

Casi nueve de cada 10 refugiados del mundo son acogidos por países en desarrollo, donde a menudo viven en áreas remotas con importantes desafíos de desarrollo. El impacto en los servicios locales, la infraestructura y los recursos “es colosal”, dijo Grandi.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, saluda al Primer Ministro de Bangladesh, Sheikh Hasina, en una reunión de alto nivel sobre el Pacto Mundial sobre Refugiados en Nueva York.   © ACNUR / Lorey Campese

El pacto mundial prevé medidas específicas que benefician tanto a los refugiados como a quienes les acogen, como por ejemplo el fortalecimiento de la infraestructura sanitaria y educativa del país de acogida, así como la potencial revitalización de la economía.

El primer ministro de Bangladesh, Sheikh Hasina, compartió la experiencia de cómo el país ha estado ayudando a los refugiados rohingya que huyen de la persecución en el vecino país de Myanmar.

Bangladesh ha recibido a  más de 727.000 refugiados rohingya en un año y ha asignado 600 acres de tierra para proporcionar albergue, así como para cubrir sus necesidades básicas. “Los recursos invertidos en los refugiados rohingya han impactado a nuestro medio ambiente y nuestra economía”, dijo Hasina.

“La inacción no es una opción”.

El líder de Bangladesh hizo hincapié en la necesidad de que la comunidad internacional “comparta la carga” de la crisis mundial de refugiados. “Los líderes mundiales deben demostrar voluntad política y compromiso”, agregó.

“Ningún gobierno tiene derecho a ignorar esta situación”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlüt Çavuşoğlu.

Çavuşoğlu señaló la crisis en el mar Mediterráneo, donde más de 1.600 personas ya han muerto en 2018 tratando de llegar a Europa. Abogó por “soluciones sostenibles a la crisis migratoria”, como el pacto mundial sobre refugiados. “La situación actual es insostenible. Cerrar las fronteras no es la respuesta correcta”, dijo.

“Las personas refugiadas y los migrantes contribuyen al desarrollo económico y enriquecen la diversidad cultural”, dijo la vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell Barr. El país centroamericano ha experimentado un flujo creciente de refugiados nicaragüenses en los últimos meses.

Campell Barr recordó a los representantes en la sala su responsabilidad compartida: “Un país pequeño como el nuestro está comprometido con los esfuerzos sistemáticos de recibir a docenas de personas refugiadas diariamente. Esperamos con ansias la adopción de estos acuerdos mundiales”.

“Debemos recordar que se trata de personas, de refugiados que sueñan con mejores vidas para ellos y sus familias”.

El pacto mundial también prevé medidas como el reasentamiento y otras vías hacia terceros países para ayudar a aliviar las presiones sobre los países que albergan la mayor cantidad de personas. El Alto Comisionado expresó su preocupación por la disminución de las cifras de admisiones de reasentamiento. "Debemos revertir ese curso", dijo Grandi. "Es otra expresión de solidaridad".

La participación de los actores del desarrollo es clave en el éxito del pacto mundial. El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, describió el acuerdo internacional como “un ejemplo de cómo el multilateralismo puede y debería funcionar”.

Kim destacó que el 52 por ciento de los refugiados en todo el mundo tienen menos de 18 años y que “las consecuencias de la inacción nos perseguirán por generaciones”.

“Debemos recordar que se trata de personas, de refugiados que sueñan con mejores vidas para ellos y sus familias”, agregó. “Y las comunidades de acogida, la gran mayoría de las cuales se encuentran en países de bajos y medianos ingresos que aspiran a crecer y prosperar”.

El proceso que condujo al pacto mundial sobre refugiados se estableció en septiembre de 2016, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración de Nueva York para refugiados y migrantes, que le dio al ACNUR la tarea de desarrollar un 'acuerdo' basado en esas consultas.

El nuevo acuerdo internacional también se basa en lecciones importantes de la aplicación  en 15 países de una nueva visión para una respuesta más integral a estas crisis, conocida como el Marco de Respuesta Integral para los Refugiados (CRRF).

Las experiencias compartidas en la cámara del ECOSOC sugirieron un enorme compromiso con el nuevo enfoque integral que sustenta el pacto mundial que la Asamblea General considerará antes de fin de año.

“La inacción no es una opción”, dijo la presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa.

Grandi instó a los líderes de los países en la sala: “Ayudar al ACNUR a decirle a la comunidad internacional que existen mejores formas de lidiar con algo que muchos consideran un problema insoluble. Se lo debemos a millones de personas desarraigadas y desplazadas, y se lo debemos a las generosas comunidades que les acogen”.