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La seguridad es clave para resolver el creciente desplazamiento en Sudán del Sur

Al presenciar la crisis de desplazamiento de más rápido crecimiento del mundo, Filippo Grandi dice que la paz, la esperanza y un sentido de futuro son esenciales.

BENTIU, Sudán del Sur, 19 de junio de 2017 (ACNUR) – Después de que los combates irrumpieran en su ciudad natal en Sudán del Sur, el aprendiz de técnico en medicina, James Koat, huyó a un albergue en Bentiu por un alivio temporal. Tres años después, él sigue aquí, con mucho miedo de regresar a casa.

“Le dije a mi familia que tenía que escapar y conseguirles algo para comer, pero una vez que llegué aquí, no volví”, dijo él. “Aquí estoy a salvo”.

El albergue donde buscó seguridad es ahora uno de los más grandes en Sudán del Sur, que acoge a más de 120.000 hombres, mujeres y niños como él, que huyen de la violencia y la creciente hambruna, con más llegadas cada día.

“Temo volver porque no hay suficiente seguridad, ni protección”.

“Mira a nuestro alrededor hoy, en Sudán del Sur, cuando les preguntan “¿Por qué no están en sus hogares? ¿Por qué han estado lejos de sus hogares?” La primera palabra que vendrá siempre será: temor”, dijo el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, durante una visita al alojamiento.

“Temo volver porque no hay suficiente seguridad, ni protección”.

Un informe publicado hoy por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, encontró que había 65,6 millones de personas desplazadas a la fuerza en todo el mundo para finales del 2016, la cifra más alta desde la fundación de ACNUR en 1950.

El principal factor de desplazamiento del año anterior fue Sudán del Sur, donde la desastrosa ruptura de los esfuerzos por la paz en julio de ese año contribuyó a la salida de 739.900 personas hasta finales de diciembre de 2016. Con el incremento en el conflicto y el hambre, la cifra ha alcanzado actualmente 1,87 millones. 

“Si no hay seguridad, no tiene sentido”, dijo Grandi, después de reunirse y hablar con las familias desplazadas, sobre sus necesidades. “Aquí prevalece el tema de la seguridad”.

"Estoy agradecida porque mis hijos y yo estamos a salvo, y tendremos una casa y un buen lugar para dormir".

Con la violencia en el exterior y el masivo hacinamiento en el alojamiento, el ACNUR y los socios humanitarios están luchando para cubrir las necesidades básicas como agua, alimentos y atención médica.

Estando en Bentiu, el Alto Comisionado también visitó un nuevo campamento donde cientos de personas desplazadas recibieron pequeñas parcelas de tierra para construir albergues más permanentes, así como kits de suministro que incluyen lámparas solares, utensilios para cocinar y jabón.

Entre los desplazados que viven allí está Anjelina, que huyó de su hogar con sus tres hijos hace dos años, primero se instaló en uno de los campamentos de protección. Hace dos semanas, ella y sus hijos se mudaron a este nuevo campamento. Ella dijo que estaba sintiendo esperanzas por primera vez en años.

“Estoy agradecida porque mis hijos y yo estamos a salvo y tendremos una casa y un buen lugar para dormir”, dijo.

Hay planes para ampliar el programa y abrir alojamientos similares en todo el país para brindar asistencia y esperanza a millones de personas desplazadas, aunque tanto la esperanza como el dinero en efectivo son escasos.

“En esta situación intentamos proporcionarles no sólo los fundamentos de la vida, sino un sentido del futuro”, dijo el Alto Comisionado. “Esto es lo que más falta. No sólo para los refugiados y desplazados de Sudán del Sur, sino para los casi 66 millones de desplazados de todo el mundo”.

“En esta situación intentamos proporcionarles no sólo los fundamentos de la vida, sino un sentido del futuro”.

Antes de la guerra, James estaba estudiando para convertirse en un técnico de laboratorio, pero como otros millones de personas, el conflicto ha puesto su vida y sueños en espera.

“Quiero ver la paz en Sudán del Sur para que la gente pueda volver a la vida normal, pueda regresar a la escuela y volver a sus actividades económicas normales”, dijo.

Grandi, que se encuentra en el país africano en una visita de tres días que también lo ha llevado a la capital, Juba, dijo que si bien la asistencia era urgentemente necesaria ahora, la paz era la única solución duradera para los millones de desplazados de Sudán del Sur y todos los otros grandes conflictos del mundo.

"Necesitamos ser capaces de hacer la paz de nuevo", dijo. "Dondequiera que haya estado, este es el grito de la gente: 'queremos paz, queremos paz'".

Grandi planea hacer un fuerte llamamiento para un aumento en los esfuerzos de paz en la Cumbre de Solidaridad sobre Refugiados en Uganda, que se llevará a cabo esta semana. La cumbre reunirá a unos 500 participantes, incluidos jefes de gobierno, Organismos de las Naciones Unidas e instituciones financieras y organizaciones no gubernamentales.

 

Por Dana Hughes