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A medida que baja la tensión, algunos desplazados retornan a Bangui

Miles de personas que huyeron de los combates en la capital de la República Centroafricana han retornado bajo un programa de repatriación voluntaria, dirigido por el ACNUR y el Gobierno.

SITIO CARMEL, República Centroafricana, 24 de enero de 2017 (ACNUR) – Antoine Nambeyam se adelanta con sus muletas hacia la cabeza de la fila. Es una línea que finalmente llevará al hombre amputado a casa después de tres años en un sitio en ruinas para miles de personas desplazadas por el conflicto en Bangui, capital de la República Centroafricana (RCA).

Él vino a recoger la ayuda monetaria de $80 dólares que el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, le brinda a su familia. Esta le ayudará a Antoine de 60 años, y a su familia a reconstruir sus vidas y su hogar dañado en Bangui, a 15 kilómetros al norte de Carmel, el sitio para personas desplazadas.

“Nos hemos quedado aquí por tres años porque no teníamos otra opción. La situación de seguridad era tan mala que teníamos que salvar a nuestra familia”, dijo él. “Debido a que la violencia en Bangui ha disminuido, estamos felices de volver a nuestros distritos”, agregó el padre de cuatro, quien perdió su pierna durante el exilio interno, ya que no pudo continuar trabajando para comprar las medicinas para tratar su severa diabetes.

“Debido a que la violencia en Bangui ha disminuido, estamos felices de volver a nuestros distritos”.

Casi 80.000 residentes de Bangui aún están desplazados por el conflicto. Nambeyan es parte de los más de 4.250 residentes que han retornado bajo el programa voluntario lanzado en la primera semana de enero por el ACNUR y el Gobierno. Entre aquellos que retornaron a la capital bajo este esquema, se encuentran 3.000 personas del sitio Carmel. ACNUR y los equipos gubernamentales ayudarán a otras personas durante los próximos días.

Un programa de retorno separado, manejado por el Gobierno con el apoyo técnico del ACNUR, le ha permitido a otras 15.000 personas desplazadas abandonar el precario campamento en el Aeropuerto Internacional M’Poko en Bangui, donde vivían en condiciones deplorables y  peligrosamente cerca del tráfico aéreo, y regresar a su hogar.

La RCA cayó en el caos en los meses después de que los antiguos rebeldes Seleka tomaron el poder en marzo de 2013, derrocando al entonces presidente Francois Bozize y generando una violenta reacción de parte de los grupos anti balaka en diciembre de ese año. 

Antoine Nambeyam recibe un subsidio económico del ACNUR que le ayuda a asentarse de nuevo en su hogar en Bangui, la capital de República Centroafricana. © ACNUR/Djerassem Mbaiorem

Esto y la subsecuente violencia desplazaron a casi un millón de personas y dejaron partes de Bangui saqueadas y en ruinas. Cerca de 475.000 residentes se desplazaron a países vecinos y más de 434.000 personas viajaron hacia áreas seguras dentro del país.

Volver a Bangui es un gran paso, debido a los malos recuerdos que dejó la explosión de violencia que provocó que las personas huyeran por sus vidas. Nambeyam, quien retornó al distrito de Boeing con asistencia de parientes, explicó por qué él optó por retornar.

“A pesar de que mi hogar quedó destruido, estoy aliviado de abandonar el sitio Carmel porque las condiciones de vida son extremadamente difíciles. Dormíamos sobre cartones y por las noches, se ponía muy frío”. Él dijo que el ACNUR les dio cobijas, lonas plásticas, sets de cocina y otros tipos de ayuda a los residentes desplazados, pero él los vendió a cambio de comida.

Después de llegar al final de la fila y recoger el dinero, Antoine dijo que iba a usar el dinero para comprar dos colchones para dormir con su familia en su hogar saqueado y destruido.

“Después del regreso, el próximo paso será apoyar la reintegración de los retornados”.

“Después del regreso, el próximo paso será apoyar la reintegración de los retornados”, dijo Charles Mballa, Representante Adjunto de ACNUR en la República Centroafricana. “ACNUR y sus socios planean enfocar sus intervenciones en programas que apoyen la cohesión social y la reconciliación, los medios de vida, la rehabilitación de casas y la movilización de otros actores en áreas de regreso, para permitirle a los retornados iniciar una nueva vida con dignidad”.

ACNUR ya está trabajando en proyectos de reintegración en partes del país como las prefecturas de Ouham Pende y Lobaye en el oeste, donde la agencia y sus socios han estado reconstruyendo los hogares y la infraestructura para permitir un retorno sostenible de las personas internamente desplazadas y refugiadas.

Pero la RCA continúa siendo frágil después de un año de las elecciones democráticas que trajeron al poder al Presidente Faustin- Archange Touadéra. Los combates en la segunda mitad del año anterior han desplazado a otro estimado de 150.000 personas en el área, quienes huían de Bria, Alindao y Bambari hacia Ippy y Bakala. Esto impulsó el número de desplazados internos a una cifra récord de 434.174 para finales de noviembre de 2016. Con los continuos retornos en Bangui, este número de nuevo ha declinado a 411.785 personas para mediados de enero.