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A pesar de haber sido liberados de Boko Haram, nigerianos aún necesitan ayuda

Algunos niños están desnutridos y muchas familias no tienen un lugar seguro para dormir debido a la falta de productos y servicios básicos en las áreas retomadas de los insurgentes.

MONGUNO, Nigeria, 07 de octubre de 2016 (ACNUR) – Decenas de miles de nigerianos liberados de Boko Haram se enfrentan a una desesperante escasez de alimentos, lo que ha provocado severa desnutrición en algunos niños, así como que las familias tengan que luchar para satisfacer sus necesidades, advirtió hoy el ACNUR.

Los niños son enviados a las calles a pedir dinero o comida, o a campos cercanos para encontrar leña para vender. Muchas personas aún no tienen un lugar seguro para dormir, y algunos acampan en escuelas en ruinas.

Las madres, cuyos esposos fueron secuestrados o que se encuentran desaparecidos, han quedado solas a cargo de sus hijo, que en ocasiones llegan a ser 10, y están en lugares donde tienen dificultades para trabajar o ganar dinero, y algunas de ellas viven con miedo de que los insurgentes puedan atacar de nuevo.

Las operaciones militares en Nigeria a inicios de 2016, en el noreste del país empujaron a Boko Haram fuera de algunas de las ciudades principales, como Monguno, a 140 kilómetros al norte de Maidiguri, y liberaron a decenas de miles de personas de la autoridad de los insurgentes.

“Boko Haram atacó mi aldea hace seis semanas”.

Sin embargo, las condiciones continúan siendo difíciles, según lo informó el ACNUR después de una misión de evaluación de emergencia que llevó a cabo con una ONG socia.

“Boko Haram atacó mi aldea hace seis semanas, robaron todas nuestras pertenencias y nuestra comida”, dijo Falmata*, una madre que vive entre los desplazados en Monguno.

Su esposo desapareció y ella huyó con su bebé en su espalda y su hija de 5 años a su lado, a un campamento improvisado llamado Kuya, en Monguno. Mamagoma, su hija de 16 meses está tan severamente desnutrida, que requirió tratamiento médico en una clínica cercana.

“La mayoría de las personas de mi aldea huyeron y están en este campamento conmigo”, dijo Falmata de 32 años. “La salud de Mamagota se empezó a deteriorar cuando estábamos en el campamento. No hay suficiente comida aquí y yo no tengo suficiente alimento para darle, pero no quiero volver a mi aldea, es muy peligroso con Boko Haram en el área”.

Jabba, otra madre de 28 años, también dijo que no podía encontrar suficiente comida para su familia. “Estoy enviando a mis hijos, inclusive mi hijo menor de ocho años, a las calles, para pedir dinero y poder comprar alimento”, dijo.

ACNUR toma nota de una mujer desplazada en el campamento de Kuya, en Monguno. Muchas familias son encabezadas por mujeres, ya que sus esposos fueron asesinados por Boko Haram o se encuentran desaparecidos. © ACNUR/Hélène Caux

El equipo del ACNUR notó a muchas mujeres amamantando en el campamento Kuya, incluyendo a adolescentes, así como muchas mujeres jóvenes con niños. Es urgentemente necesario el lanzamiento de proyectos de medios de vida para ayudar a que las mujeres sean autosuficientes, y disminuir los riesgos de que recurran a la prostitución de sobrevivencia.

Más de 60.000 personas desplazadas viven en nueve campamentos temporales en Monguno, y aún más personas llegan cada semana, a medida que las operaciones militares continúan desalojando a Boko Haram hacia el norte.

Las autoridades nigerianas y algunas agencias de ayuda han organizado distribuciones limitadas de comida, pero es clave que ahora estas aumenten y sean más regulares.

ACNUR está trabajando con el gobierno regional para encontrar un nuevo sitio donde las personas desplazadas puedan ser atendidas de forma apropiada, y mientras tanto planea brindar productos básicos como utensilios de cocina, colchones, mosquiteros, bidones, productos de higiene femenina, jabón y detergente.

“Es probable que pocas de estas personas retornen a sus hogares y sus aldeas pronto”.

Las mujeres, cuyos esposos fueron asesinados o secuestrados por Boko Haram, continúan traumatizadas, y ellas y sus hijos requieren consejería y ayuda para recomenzar sus vidas, incluyendo encontrar formas para obtener dinero.

Es probable que pocas de estas personas retornen a sus hogares y sus aldeas pronto debido a la continua inseguridad, el trastorno en la actividad económica, y la presencia de minas terrestres en sus aldeas y campos. Los movimientos de las agencias de ayuda continúan restringidos por la seguridad en partes de Borno, pero el ACNUR espera continuar con sus visitas de monitoreo de vulnerabilidad en Banki, Dikwa y Gamboru-N’Gala en las próximas semanas.

Estas visitas nos permiten evaluar las necesidades y abordar los vacíos para asistir de mejor manera a las poblaciones de desplazados internos, especialmente en cuestiones de seguridad, albergue, apoyo psicosocial, actividades de medios de vida, así como para evitar la duplicidad de labores con otras agencias.

Más de dos millones de personas han sido obligadas a desplazarse en Nigeria, incluyendo 1,87 millones que han huido de la violencia de Boko Haram desde 2014. Cerca de 195.350 han buscado albergue en los vecinos países de Camerún, Chad y Níger.