ACNUR asiste a niños desplazados en el Kurdistán iraquí

En otros países Firas y muchos de sus compañeros de clase probablemente estarían asistiendo a una escuela para niños con necesidades especiales.

Primer día de clases en una escuela renovada con una financiación del ACNUR, en Erbil.  © ACNUR/H.Caux

ERBIL, Irak, 31 de Octubre (ANUR) – En la mayoría de los países estables, Firas, de 13 años, y muchos de sus compañeros de clase probablemente estarían asistiendo a una escuela para niños con necesidades especiales. También estarían beneficiándose de un número de alumnos por maestro mucho menor.

Pero este es el norte de Irak y estos jóvenes son felices de estar vivos y de recibir una educación en la escuela primaria estatal Amin Zaki, en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí. La mayoría de los 1.500 alumnos de habla árabe abandonaron sus hogares en Bagdad, Diyala, Kirkuk y Mosul después de la erupción de la violencia sectaria en el 2006.

"Muchos de los niños en las escuelas han quedado profundamente traumatizados por la violencia en nuestro país", explicó un funcionario. "Algunos vieron a sus padres muertos. No están aptos para estar en una escuela normal; necesitan colegios especiales con orientación psicosocial. Pero nosotros no tenemos esos servicios acá".

Firas no perdió a ningún familiar cercano, pero vivió la guerra muy de cerca. Una bomba estalló fuera de su escuela en Bagdad en el 2007 y todavía tiene pesadillas sobre esa experiencia traumática. Su familia decidió abandonar la capital de Irak debido a la situación tan deteriorada de la seguridad en ese momento.

Los padres del adolescente están contentos de que ahora pueda continuar con su educación, pero debería estar recibiendo atención especial por su trauma. Es más, la situación en el colegio ha estado lejos de ser ideal, debido a la llegada de un gran número de estudiantes que vienen huyendo de la inseguridad en otras partes de Irak en los últimos años.

Hay demasiados estudiantes y el hacinamiento es el problema que afecta a la mayoría de las escuelas en esta región. En la escuela primaria Shlama, también en el centro de Erbil, los maestros se quejan por el exceso de trabajo al tener entre 40 y 50 alumnos por clase. El promedio de alumnos por clase en las escuelas primarias en el mundo desarrollado es de 22.

Muchos de los estudiantes simplemente se quedan atrás, dicen los maestros, además de que la infraestructura de la escuela no puede hacer frente a tanta gente. Por otra parte, con tantos niños por clase, la escuela árabe tiene que funcionar con un sistema de turnos: algunos niños asisten por la mañana y el resto por la tarde.

Las aulas de la escuela Shalam, dañadas por un incendio, fueron renovadas el año pasado con un financiamiento de ACNUR, que también ha llevado a cabo reparaciones en la escuela Amin Zaki. Los 52 maestros de Shlama, todos civiles desplazados de Bagdad, están agradecidos de tener trabajo, pero dicen que es difícil llegar a fin de mes con un salario promedio de US$ 450.

"Mi renta es de US$ 400 en Erbil, y estoy feliz de que mi marido haya encontrado un trabajo diario, de lo contrario no sería posible sobrevivir", explica Ana, que también reserva una pequeña parte de sus ingresos para ayudar a los estudiantes más pobres a llegar a la escuela en autobús. Para algunas familias, encontrar escuelas árabes cerca de sus nuevos hogares en esta región predominantemente de habla kurda.

La mayoría de las familias desplazadas cuentan con recursos financieros limitados y no pueden darse el lujo de vivir cerca de las escuelas árabes en el centro de Erbil o pagar US$ 50 de costo mensual de transporte. "No siempre es posible pagar los costos de transporte para todos los chicos necesitados", señala Ana. "Entonces algunos se quedan en casa", añade.

Aunque la enseñanza en las escuelas públicas es gratuita, las familias tienen que pagar los uniformes y los útiles escolares. El ACNUR está buscando maneras de ayudar a las familias que luchan para pagar el transporte y otros costos relacionados con la educación. La agencia también ha estado financiando la rehabilitación en más de una docena de escuelas para niños desplazados internamente en la región de Kurdistán el año pasado, seis de ellas en Erbil.

"Mejorar el acceso a la educación de los niños desplazados en Irak es una prioridad", destacó Claire Bourgeois, representante del ACNUR en Irak. Agregó que el ACNUR está trabajando con el gobierno y otras organizaciones para proveer medios de vida para los iraquíes desplazados internamente como manera de enfrentar los problemas de absentismo escolar y trabajo infantil.

Por lo menos, los chicos en Erbil estudian en edificios resistentes. Más hacia el este, en Gojar, más de 120 niños desplazados internamente están estudiando en tiendas de campaña administradas por el ACNUR. Ellos y sus familias abandonaron en julio sus aldeas en la frontera entre Irak e Irán para escapar del fuego de artillería.

"A pesar de las duras condiciones, todavía es muy reconfortante ver a todos estos niños desplazados siguiendo con sus vidas", dijo Bushra Halepota, jefe de la oficina del ACNUR en Erbil. Le gustaría que ACNUR pudiese hacer más. Hay planes en marcha para organizar el transporte a diario en la ciudad vecina de Qaladiza.

Por Hélène Caux en Erbil, Irak