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ACNUR ayuda a los desplazados de Waziristán Sur en los distritos vecinos

DERA ISMAIL KHAN, Pakistán, 31 de Diciembre (ACNUR) - La muerte llegó del cielo durante la noche, cuando Musa Khan y su familia se resguardaron en su humilde casa, situada en el inestable distrito de Waziristán Sur, en Pakistán, hace un mes.

Quedaron atrapados en el fuego cruzado durante el enfrentamiento entre las tropas del gobierno y los militantes, en el marco de la nueva ofensiva militar emprendida en la escarpada región fronteriza. "Eran alrededor de las 9 de la noche cuando nuestro hogar recibió el impacto del fuego de mortero. Mi padre, de 50 años, murió", cuenta el joven a los trabajadores de ACNUR en Indus Colony, en el distrito de Dera Ismail Khan, donde vive con su familia en una tienda de campaña de ACNUR. La región está situada en el este de Waziristán Sur.

"Como todo sucedió muy rápido, dejamos todo atrás, hasta el cuerpo de mi padre. Él todavía podría estar bajo los escombros", proseguía Khan. El joven de 19 años, su madre y sus cuatro hermanos forman parte de las decenas de miles de civiles que han huido de la violencia y han tratado de llegar a Dera Ismail Khan y al vecino distrito de Tank para estar a salvo. La mayoría de estas personas se alojan con familiares o en casas privadas.

La Agencia de la ONU para los Refugiados y sus contrapartes locales han ayudado en el registro de las nuevas llegadas a Dera Ismail Khan y Tank, así como han proporcionado material humanitario básico, que incluye tiendas de campaña, mantas, lonas plásticas aislantes, esteras para dormir, utensilios de cocina, bidones, mosquiteras, cubos y artículos de higiene. Más de 280.000 personas desplazadas (38.500 familias) permanecen en los dos distritos.

Se han distribuido unas 35.000 tiendas de campaña y 54.000 paquetes de ayuda, aunque esta ha sido una operación difícil. "Distribuir asistencia a las personas desplazadas en Dera Ismail Khan y Tank ha supuesto un reto para ACNUR debido al acceso restringido a la zona", señala Mengesha Kebede, representante de ACNUR en Islamabad, en referencia a la preocupante situación de la seguridad.

No obstante, añadió que los civiles desplazados agradecen enormemente la asistencia. "Las tiendas de campaña de ACNUR suponen un valioso apoyo para las familias desplazadas, ya que les ayudan a resolver el problema del hacinamiento. Otro tipo de material humanitario como edredones y mantas también serán una ayuda para las personas durante el invierno", indica Kebede.

El personal de ACNUR habló con otra aldeana desplazada originaria de Waziristán Sur, la septuagenaria Yar Jana, en Indus Colony. Al igual que Musa Khan, ella también perdió a un familiar cercano antes de huir de su pueblo en Waziristán Sur.

"Estábamos en una zanja fuera de nuestra casa, pero mi marido de 80 años, que sufría parálisis, quedó atrapado dentro de la casa. Murió cuando la casa resultó alcanzada por el fuego de mortero", recordaba la mujer, de 76 años. Su hijo, Ayaz, estaba furioso por el hecho de que los civiles se hubieran visto atrapados en el fuego cruzado entre los bandos rivales.

Musa Khan, entretanto, se siente incómodo en el ajetreo y bullicio de Indus Colony y la ciudad de Dera Ismail Khan y quiere regresar a su casa. "Esperemos que la paz vuelva pronto", dice mientras añade: "La primera cosa que haré cuando regrese será buscar entre los escombros de mi casa los huesos de mi padre".

Por Qaiser Khan Afridi
En Dera Ismail Khan, Pakistán