ACNUR busca apoyo para los refugiados burundeses

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Refugiados burundeses esperan con ansia para subir a los autobuses que les trasladarán desde el campamento de tránsito de Nyanza, en la frontera, hasta el campamento de refugiados de Mahama, en la provincia ruandesa del Este.  © ACNUR/Anthony Karumb

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, hace un llamamiento para un mayor apoyo internacional para los refugiados burundeses y sus comunidades de acogida, ya que la permanente falta de fondos está dificultando enormemente la respuesta humanitaria en los países de asilo.

Más de 420.000 refugiados de Burundi siguen necesitando urgentemente asistencia humanitaria y apoyo en la República Democrática del Congo (RDC), Ruanda, Uganda y la República Unida de Tanzania. Dado que el número de refugiados burundeses en los países de acogida sigue siendo alto, es vital que se destinen los recursos adecuados a las actividades humanitarias para salvar vidas. Solo se ha recibido un 19% del llamamiento humanitario revisado por valor de 429 millones de dólares para apoyar a los refugiados burundeses en los países vecinos.

Esta falta de financiación ha obstaculizado gravemente la capacidad de recepción y ha generado tensión en el espacio de asilo, así como ha afectado a la calidad de la protección brindada por los países receptores. Los refugiados burundeses continúan viviendo en campamentos abarrotados, enfrentándose a la consiguiente inseguridad, al deterioro de los albergue de emergencia, a la escasez de agua y alimentos, así como a unos servicios de salud y educación congestionados. La prestación de asistencia y de protección a los refugiados de Burundi todavía no ha alcanzado niveles aceptables, a pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno de acogida, ACNUR y sus socios.

Muchas zonas que acogen refugiados se encuentran en riesgo de sufrir enfermedades contagiosas como la malaria y la diarrea aguda. Urge ampliar la disponibilidad y la calidad de los servicios de salud, incluyendo la creación de nuevas infraestructuras, la contratación de personal capacitado y la adquisición de equipo y suministros médicos.

La falta de financiación del Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha obligado a la agencia a reducir al 60% las raciones mensuales de alimentos en Tanzania, país que acoge a la mayoría de los refugiados burundeses.

Sólo el 56% de los supervivientes de violencia sexual y de género identificados han recibido asistencia y servicios completos.

La provisión de agua sólo es suficiente en dos de los cuatro principales países de acogida y apenas el 17% de los refugiados de toda la región dispone de una letrina familiar mejorada.

Las tiendas de campaña proporcionadas durante el pico de la emergencia están deterioradas y, debido a la falta de recursos, no se puede dar apoyo a la mayoría de las familias con albergues de transición. En Ruanda, un tercio de los 88.000 refugiados viven aún bajo lonas de plástico, que no de dejan de ser vulnerables a lluvias fuertes y tormentas. Es necesario construir de inmediato albergues, así como mejorar y rehabilitar los ya existentes.

Decenas de miles de niños han sido matriculados en la escuela, pero las aulas están abarrotadas y se necesitan escuelas adicionales, al igual que espacios de aprendizaje, para descongestionar la infraestructura educativa.

Si bien se están produciendo algunos retornos de refugiados, ACNUR no está promoviendo el regreso a Burundi, ya que aún no se dan las condiciones para la repatriación organizada a gran escala. Los refugiados burundeses siguen necesitando protección internacional y las encuestas informales indican que la gran mayoría todavía no planea regresar. No obstante, ACNUR seguirá prestando asistencia a los refugiados que hayan expresado su deseo de regresar voluntariamente a su país de origen.

ACNUR hace un llamamiento todos los gobiernos para que sigan manteniendo las fronteras abiertas a los solicitantes de asilo de Burundi y aseguren que no se produzcan retornos forzados.

Es vital que la financiación necesaria para responder a esta crisis aumente, beneficiando así tanto los refugiados como las comunidades que los acogen. También es crucial que, en el contexto del Marco de Respuesta Integral para los Refugiados (CRRF por sus siglas en inglés), se inviertan fondos adicionales en las zonas de acogida de refugiados. Esto ayudará a los gobiernos locales a incluir a los refugiados en sus planes de desarrollo.

Tanzania – que está aplicando formalmente el CRRF – es el país que acoge a más refugiados burundeses, con 246.000 personas. Otros 88.000 se encuentran en Ruanda, 40.000 en la República Democrática del Congo, 37.000 en Uganda, 7.000 en Kenia y más de 1.000 en Mozambique, Malawi y Zambia.