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ACNUR comprueba graves vacíos de protección en las zonas recientemente accesibles de Nigeria

Este es un resumen de lo dicho por el portavoz del ACNUR, William Spindler, a quien se le puede atribuir este texto, durante una conferencia de prensa hoy en el Palacio de las Naciones en Ginebra.

GINEBRA, Suiza, 07 de octubre de 2016 (ACNUR) - La mayoría de los civiles que viven en las zonas del norte de Nigeria, las cuales fueron recuperadas por el ejército desde inicios del año, y que previamente se encontraban bajo control de Boko Haram, siguen enfrentándose a graves problemas en materia de protección y carecen de la ayuda más básica, estando las mujeres en particular riesgo. 

Estos son los primeros resultados de una evaluación llevada a cabo por el personal de ACNUR a lo largo de las dos últimas semanas, y que se ha centrado en las necesidades y la situación de vulnerabilidad en las zonas de reciente acceso del estado de Borno.

Desde inicios de la semana pasada, el equipo de ACNUR y sus socios han estado entrevistando a civiles y líderes comunales sobre la situación en ciudades como Monguno, Bama, Damboa, Dikwa, Konduga, Mafa, Magumeri y Shani.

Se han identificado patrones similares en estas localidades donde las personas desplazadas por Boko Haram hacen frente a un alto nivel de vulnerabilidad. Casi todas las familias se han visto afectadas por cuestiones muy preocupantes en materia de protección, y algunas de estas personas viven con el miedo de que el grupo insurgente pueda atacarlos nuevamente.

En Monguno, más de 60.000 personas desplazadas, la mayoría procedentes del distrito de Marte, viven en nueve asentamientos en los que necesitan urgentemente ayuda regular. Además, siguen llegando más personas que huyen de las operaciones militares que todavía tienen lugar en el norte del estado de Borno para desalojar a Boko Haram. La escasez de alimentos constituye un motivo de gran preocupación en los asentamientos de Monguno, como en el de Kuya, donde viven unas 7.500 personas en escuelas en ruinas y albergues improvisados.

Para conseguir dinero para alimentos y medicinas, las mujeres en el asentamiento de Kuya tienen que enviar a sus hijos, quienes a veces tienen sólo cinco años, a vender pequeños objetos o a mendigar en las calles de la ciudad, la cual fue recuperada el pasado mes de febrero. Otros envían a sus niños a recoger leña para venderla, poniendo a sus hijas en peligro de sufrir agresiones.

Las autoridades y algunas agencias humanitarias han distribuido alimentos, pero de forma irregular. Es esencial que se refuercen las distribuciones y que estas se efectúen de manera regular. ACNUR está trabajando con el Gobierno para identificar un nuevo asentamiento para personas desplazadas. ACNUR también tiene previsto distribuir productos de primera necesidad para las familias más vulnerables en Monguno, incluyendo colchones, tapetes, linternas solares, juegos de utensilios de cocina, mosquiteros, bidones, zapatillas, productos de higiene femenina, jabón y detergente.

El equipo de ACNUR también se ha encontrado con muchas familias encabezadas por mujeres, cuyos esposos fueron asesinados por Boko Haram, forzados a unirse a los insurgentes o se encuentran desaparecidos. Muchas mujeres y niños sufren traumas derivados del tiempo que pasaron bajo el dominio de Boko Haram, siendo testigo, por ejemplo, de la masacre de 50 hombres detenidos en una aldea en el distrito de Marte hace cuatro meses. Ellas y sus hijos necesitan asistencia psicosocial y apoyo para la generación de medios de vida para evitar que tengan que recurrir a mecanismos de respuesta negativos.

El equipo del ACNUR notó a muchas mujeres amamantando en el campamento Kuya, incluyendo a adolescentes, así como muchas mujeres jóvenes con niños. Es urgentemente necesario el lanzamiento de proyectos de medios de vida para ayudar a que las mujeres sean autosuficientes, y disminuir los riesgos de que recurran a la prostitución de sobrevivencia.

ACNUR también observó que varios niños en Monguno que sufren desnutrición grave aguda. A pesar de que varias agencias humanitarias están ofreciendo tratamiento, la desnutrición sigue siendo endémica en Monguno y en otras áreas de reciente acceso.

El albergue constituye otra de las necesidades de protección fundamentales para la mayoría de las poblaciones desplazadas. ACNUR ha visitado la escuela primaria central, que alberga a unas 1.300 personas, algunas de las cuales se encuentran en edificios con techos a punto de desplomarse. Las autoridades han pedido a ACNUR y a otras agencias humanitarias que les ayuden a desarrollar un nuevo asentamiento en Monguno para las personas que actualmente se aloja en edificios escolares.

Es probable que pocas de estas personas retornen a sus hogares y sus aldeas pronto debido a la continua inseguridad, el trastorno en la actividad económica, y la presencia de minas terrestres en sus aldeas y campos. 

La seguridad sigue restringiendo los movimientos de ACNUR en algunas partes del estado de Borno, aunque la Agencia espera proseguir con sus visitas de evaluación de la situación de vulnerabilidad en los asentamientos de Banki, Dikwa y Gamboru-N'Gala en las próximas semanas. Estas visitas permiten que ACNUR pueda evaluar las necesidades y responder a los vacíos para ofrecer una mejor asistencia a las poblaciones desplazadas internamente, especialmente en lo referente a seguridad, albergue, apoyo psicosocial y a las actividades de generación de ingresos, así como evitar la duplicación de tareas con otras agencias.

Más de dos millones de personas han sido obligadas a desplazarse en Nigeria, incluyendo 1,87 millones que han huido de la violencia de Boko Haram desde 2014. Cerca de 195.350 han buscado albergue en los vecinos países de Camerún, Chad y Níger.