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ACNUR condena la violencia contra civiles en la República Centroafricana

Los enfrentamientos entre las milicias rivales han obligado a miles de personas a huir, y han interrumpido operaciones humanitarias vitales.

BANGUI, República Centroafricana, 12 de octubre de 2016 (ACNUR) – ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha condenado los ataques contra civiles en la República Centroafricana, donde los enfrentamientos entre grupos rivales han obligado a miles de personas a huir de sus hogares, y han interrumpido operaciones de ayuda humanitaria vitales.

Los enfrentamientos en los pasados cinco meses entre ex-Selekas y anti-Balakas han afectado las partes oeste, este y central del país, así como Bangui, la capital, de acuerdo con la misión de paz de la ONU (MINUSCA).

Según informes, al menos 11 personas fueron asesinadas y otras 22 resultaron heridas en los enfrentamientos posteriores al asesinato de un oficial del ejército el pasado 4 de octubre. Se reporta que aún hay 14 personas desaparecidas.

De acuerdo con MINUSCA, 150 personas han huido de sus hogares, y 35 familias han buscado albergue en Bangui. En otro incidente de violencia en el noroeste del país, MINUSCA reportó que 30 personas buscaron albergue en el campamento Cambatt en la entrada sur de la ciudad de Koui, mientras que otras 130 personas buscaron albergue en el campamento de Gabatt, al norte.

“El ACNUR expresa su fuerte condena a los ataques contra civiles, los cuales también están obstaculizando la provisión de ayuda humanitaria, urgentemente necesitada por las poblaciones en necesidad”, dijo el representante del ACNUR en la República Centroafricana, Kouassi Lazare Etien.

“Las personas desplazadas están en perpetua necesidad de alimento, productos domésticos básicos, medicinas y acceso a la educación”.

“Las actividades de los grupos armados generan inseguridad, y provocan movimientos de población. Las personas desplazadas están en perpetua necesidad de alimento, productos domésticos básicos, medicinas y acceso a la educación”.

La Agencia de la ONU para los Refugiados expresó su particular preocupación por la creciente inseguridad en la prefectura este de Haut-Mbomou, hogar de 2.748 refugiados congoleses en Zemio, así como de otros 1.057 congoleses que se han asentado en Obo y 4.222 refugiados sur sudaneses en Bambouti.

El 19 de septiembre, ataques del Ejército de Resistencia del Señor en la aldea de Tabane 1, a 20 kilómetros de Zemio, provocaron el desplazamiento de cerca de 700 personas e impulsaron la decisión del ACNUR de acelerar la reubicación de los refugiados de Sudán del Sur de Bambouti a Obo.

Allí, ellos podrán recibir protección y asistencia de salud, educación, albergue, agua, saneamiento, higiene, así como de productos alimentarios y no alimentarios.

Muchos bienes y convoyes humanitarios en el centro y norte del país fueron objeto de ladrones armados. Esto, así como los enfrentamientos del 16 de septiembre entre ex-Selekas y anti-Balakas en Ndomete, prefectura de Nana-Grébizi, causaron que más de 3.200 personas huyeran a los bosques y pueblos cercanos.

A pesar del refuerzo de la misión de paz de la ONU, los grupos armados continúan estableciendo puntos de control ilegales y exigen dinero a los comerciantes en la ciudad de Kaga-Bandoro, en la prefectura de Nana-Grébizi, provocando que los precios de los productos locales suban e interrumpiendo los movimientos de convoyes humanitarios.

La creciente inseguridad está causando que muchas organizaciones se retiren o disminuyan su presencia.

El 21 de septiembre, un ataque por parte del grupo armado 3R (Retour, Reclamation et Réhabilitation) en la ciudad de Degaulle, prefectura de Ouham-Pendé en el noroeste,  provocó la huida de un estimado de 3.400 familias hacia Bocaranga y otras aldeas cercanas.

La creciente inseguridad está causando que muchas organizaciones se retiren o disminuyan su presencia. Dos socios del ACNUR han reducido su personal o han suspendido sus actividades de monitoreo en el oeste del país.

En Bocaranga, cuatro organizaciones humanitarias han cerrado sus bases o suspendido sus actividades, mientras que otras dos han evacuado a su personal, a Paoua en la prefectura de Ouham-Pendé, o a Bangui. Un socio del ACNUR ha reducido su personal sobre el terreno por razones de seguridad.

Debido a la inseguridad, la respuesta del ANCUR se ha limitado al monitoreo de protección, la participación en la distribución de alimentos para los desplazados internos, y la coordinación de la protección y el albergue para las poblaciones recientemente desplazadas.

El centro de llamadas operado por el ACNUR en Ndomete, en la prefectura de Nana-Grébizi, brinda atención a las personas que han sufrido violencia sexual y de género, y ayuda a rastrear a niños no acompañados.

Las personas desplazadas tienen una urgente necesidad de alimentos, productos domésticos básicos, medicinas y acceso a la educación.

Los grupos armados han tomado las escuelas en algunas partes del país, evitando que se puedan dar lecciones. Los precios de los alimentos están subiendo y los productos básicos están desapareciendo rápidamente del mercado.

El año académico 2016-2017 se vio interrumpido por la presencia de grupos armados en cerca de una docena de escuelas y universidades en las prefecturas de Ouham, Ouaka y Nana-Mambéré, provocando que más de 10.000 niños y jóvenes no puedan continuar con su educación.