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ACNUR lamenta profundamente el asesinato de José Jair Cortés, del Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera en Tumaco, y alerta sobre el riesgo que enfrentan sus otros miembros

Para ACNUR es especialmente preocupante el incremento de riesgos y amenazas que enfrentan las comunidades y los pueblos indígenas en Nariño.

BOGOTÁ, Colombia, 19 de octubre de 2017 (ACNUR) - La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) rechaza y lamenta profundamente el asesinato José Jair Cortés, miembro del Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera y vocal de la Junta de Gobierno, en el municipio de Tumaco, Nariño. Expresamos así mismo nuestra profunda solidaridad con su familia, con la Junta de Gobierno y con toda la población del Consejo Comunitario.

Para ACNUR es especialmente preocupante el incremento de riesgos y amenazas que enfrentan no solo las comunidades del Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera, sino otras comunidades y pueblos indígenas en Nariño, como el pueblo Awa, en un escenario de reconfiguración del control de la región por parte de grupos armados ilegales. Esta situación afecta así mismo los cascos urbanos de los municipios de la costa pacífica nariñense.

El homicidio de José Jair Cortés es una grave violación que se suma a la serie de vulneraciones contra los derechos de las autoridades y comunidades afrodescendientes e indígenas en el proceso de reivindicación de sus derechos colectivos, entre ellos varios desplazamientos forzados registrados recientemente. Según cifras oficiales y por el seguimiento de ACNUR en el terreno, se estima que más de 1.500 personas han sido desplazadas de forma masiva en lo corrido del año y varias comunidades del departamento están en riesgo de desplazamientos o sufren restricciones a su movilidad. Vale la pena resaltar que los demás miembros de la Junta de Gobierno del Consejo Comunitario se encuentran también amenazados y que el señor Cortés contaba con medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección.

“El asesinato de José Jair Cortés nos duele profundamente. Estas comunidades han sido víctimas de desplazamiento forzado, confinamientos, reclutamiento, entre muchas otras vulneraciones, y sin duda la pérdida de sus líderes constituye una afectación gravísima para su pervivencia. La oportunidad de construir paz en Colombia debe significar realmente la garantía de derechos para las comunidades afro e indígenas y su posibilidad de vivir en sus territorios”, manifestó Jozef Merkx, Representante de ACNUR en Colombia.

Hacemos un llamado urgente a las autoridades colombianas para adoptar, en concertación con las comunidades y autoridades afro e indígenas, medidas eficientes de protección de sus vidas y derechos, así como investigar los responsables de este crimen. De igual manera, ACNUR aboga por el cumplimiento de lo ordenado por la Corte Constitucional en sus autos 004, 005, 174 y 073, para la protección de estas comunidades, y reitera su disponibilidad para apoyar a las entidades del Estado en ello.