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ACNUR traslada a los refugiados lejos de la lluvia en Bangladesh

Para ganarle a las lluvias monzónicas, ACNUR da lonas a los Rohingya que cruzan la frontera desde Myanmar.

CAMPAMENTO DE REFUGIADOS KUTUPALONG, Bangladesh, 29 de septiembre de 2017 (ACNUR) – Delgada, descalza y frágil, Suruz Jahan, una abuela refugiada, caminó por días a través de la lluvia para huir de la violencia en Myanmar.

Después de llegar a Bangladesh bajo la amenaza de monzón, la abuela de 75 años, fue la primera en la fila para recoger una lona resistente, un paso vital para poner su vida de nuevo en pie en el creciente campamento.

“Es como si hubiera encontrado a mi padre y a mi madre de nuevo”.

“Es como si hubiera encontrado a mi padre y a mi madre de nuevo”, dijo Suruz, con una voz débil, llorando suavemente. “Ahora tengo albergue, puedo empezar a buscar comida”.

De cara a reducir el tiempo que los refugiados Rohingya como Suruz pasan a la intemperie, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha comenzado a distribuir entre ellos esta semana lonas de plástico y artículos de primera necesidad en los puntos de entrada a los asentamientos de refugiados en Bangladesh.

Los equipos también están buscando en los puntos fronterizos conocidos, para entregar lonas plásticas y otra ayuda a refugiados como Suruz, su hijo y sus dos nietos, tan pronto como ingresan al país.

“Con las duras condiciones climáticas, la idea es que podamos proveerles, a su llegada, por lo menos algo para que puedan cubrir sus cabezas”, dijo Felipe Camargo, que lidera la respuesta de emergencia en Bangladesh.

Hay un estimado de 501.000 mujeres, niños, niñas y hombres que han llegado al país surasiático en el último mes, y el número continúa creciendo todos los días, dijo Camargo. 

Abdu Sukkur, de 18 años, recibe una lona del ACNUR en el campamento de refugiados Kutupalong. © ACNUR/Roger Arnold

La gran mayoría vive en campamentos informales y asentamientos en el sureste de Bangladesh, donde grupos familiares grandes, a menudo de las mismas aldeas de Myanmar, frecuentemente se agrupan para mantener sus lazos.

Para asegurar que la ayuda se mueva rápidamente a través de estas comunidades en exilio, Camargo ha dado instrucciones a los trabajadores del ACNUR en el terreno para que entreguen dos o tres lonas por persona.

“Hay un mecanismo de solidaridad comunitaria muy fuerte, por lo que es una forma de asegurar que el mayor número posible de personas reciban lo que se necesita”, añadió: “Si el plástico no se usa para el techo, se utilizará para el piso”.

“Esto nos librará de la lluvia”.

Entre los que recogían las lonas debajo de un cielo de monzón que bajaba estaba la recién llegada Abdu Sukkur, de 18 años de edad.

“Esto nos librará de la lluvia... y nos ayudará a empezar”, dijo Abdu.

A medida que la distribución de las lonas aumenta el ritmo, la extensión de 2.000 acres (809 hectáreas) en las afueras del campamento de Kutupalong ya se está organizando.

Para facilitar la tramitación de la ayuda en la extensión de Kutupalong, el Ejército de Bangladesh inició la construcción de una carretera esta semana.

La Agencia de la ONU para los Refugiados también envía urgentemente 23 vehículos para apoyar en las iniciativas de asistencia dirigidas por las autoridades de Bangladesh, incluyendo 10 camionetas que serán donadas al gobierno.

Tu apoyo se necesita urgentemente para ayudar a los niños, las mujeres y los hombres acogidos en Bangladesh. Por favor dona.

 

Por Tim Gaynor