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ACNUR necesita 35,6 millones de dólares para hacer frente al aumento del desplazamiento en Malí

ACNUR hizo ayer un llamamiento por valor de 35,6 millones de dólares para poder responder a la creciente crisis humanitaria en Malí.

La siguiente información es un resumen de las declaraciones del portavoz del ACNUR Adrian Edwards, a quien se pueden atribuir las citas, durante la rueda de prensa del día 24 de febrero de 2012 en el Palacio de las Naciones en Ginebra, Suiza

ACNUR hizo ayer un llamamiento por valor de 35,6 millones de dólares para poder responder a la creciente crisis humanitaria producida por la nueva insurgencia rebelde que estalló en Malí el pasado 17 de enero.

Se estima que unas 130.000 personas se han visto obligadas a desplazarse dentro y fuera de Malí a consecuencia de la reanudación de los enfrentamientos entre el ejército de Malí y los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA por sus siglas en francés), rompiendo así el acuerdo de paz de 2009 que había puesto fin oficialmente a la rebelión tuareg en Malí.

En los países vecinos, el mayor flujo de refugiados lo ha registrado hasta ahora Níger, con 28. 858 llegadas. En Mauritania, 22.958 refugiados han sido registrados hasta ahora. Otras 17.499 personas han encontrado refugio en Burkina Faso. A medida que los ataques continúan por todo el norte de Malí, se están produciendo más llegadas diarias en países vecinos, donde unos 60.000 malienses se encuentran además como desplazados internos en el interior de su propio país y necesitan asistencia humanitaria.

Con este llamamiento, ACNUR busca cubrir las necesidades de 85.000 personas desplazadas hasta el próximo mes de julio. Los fondos se utilizarán para ofrecer ayuda de emergencia a los desplazados en Malí y en los países vecinos. ACNUR está estableciendo campos más lejos de la frontera con Malí en los tres países vecinos, con el fin de que los refugiados puedan recibir ayuda en zonas más seguras.

La mayoría de los desplazados son de etnia tuareg y proceden de zonas rurales. También hay personas de etnia songhai, moor y fulani. Actualmente están alojados en aldeas áridas y remotas de la frontera, que a su vez se están viendo afectadas por la crisis alimentaria y una grave sequía, así como por la situación general de inseguridad en la zona del Sahel. Los refugiados necesitan desesperadamente un refugio adecuado, así como alimentos, agua, saneamiento, servicios sanitarios y educación. Además, necesitan materiales básicos para el hogar, como esteras para dormir, mosquiteras, mantas y utensilios de cocina. 

Hasta ahora ACNUR ha enviado tiendas y otros materiales de ayuda esenciales a Níger, Burkina Faso y Mauritania para cubrir las necesidades de 22.000 personas. En Mauritania, ACNUR ha comprado además comida para 20.000 personas y ha comenzado a reubicar a los refugiados en el campo de Mbera, un antiguo espacio que ha sido rehabilitado para responder a este flujo constante de refugiados. En Níger y Burkina Faso se han identificado espacios donde reubicar a los refugiados para alejarlos de la frontera lo antes posible.