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ACNUR preocupado por el retorno forzoso de refugiados nigerianos desde Camerún

La crisis en la Cuenca del Lago Chad ha desplazado a más de 2,7 millones de personas, incluyendo a unos 200.000 refugiados de Nigeria hacia países vecinos.

GINEBRA, Suiza, 21 de marzo de 2017 (ACNUR).- ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, expresó su preocupación por los continuos informes sobre el retorno forzado de cientos de refugiados desde la región del extremo norte de Camerún hacia el noreste de Nigeria, a pesar de la reciente firma del acuerdo tripartito destinado, entre otros aspectos, a garantizar el carácter voluntario de los retornos.

En lo que va de año, Camerún ha retornado forzosamente a más de 2.000 refugiados a las aldeas fronterizas de Nigeria. ACNUR está particularmente preocupado por que estos retornos forzosos han continuado tras la firma del acuerdo tripartito entre ACNUR y gobiernos de Nigeria y Camerún en Yaundé el pasado 2 de marzo, con el objetivo de facilitar el retorno voluntario de los refugiados nigerianos cuando las condiciones fueran propicias.

Dentro de Nigeria, los equipos de ACNUR han documentado casos de tropas camerunesas que devuelven a refugiados contra su voluntad, sin darles tiempo siquiera para recoger sus pertenencias. En un incidente ocurrido el 4 de marzo, 26 hombres, junto a 27 mujeres y niños, fueron devueltos desde Amtide, la localidad fronteriza de Camerún, en el distrito de Kolofata, donde habían buscado seguridad, según informaron los equipos de vigilancia de ACNUR en las regiones fronterizas.

En el estado nigeriano de Borno algunos refugiados fueron acorralados durante una ofensiva militar contra insurgentes de Boko Haram en las montañas Mandara, en el lado camerunés de la frontera, y fueron trasladados en camiones a un campamento para personas desplazadas en Banki. Entre los retornados se encontraba un niño de un año y una mujer embarazada de nueve meses, que dio a luz el día después de llegar a Banki.

En medio del caos las familias fueron separadas y algunas mujeres se vieron forzadas a dejar a sus hijos en Camerún, incluyendo a un niño de menos de tres años. Las agencias humanitarias dieron comida y agua a los retornados, ahora asentados en el campamento de Banki para personas desplazadas. El personal de ACNUR también registró a unas 17 personas que afirmaron ser camerunesas y que fueron deportadas por error a Banki. En esta región es habitual que las personas carezcan de documentos que prueben su nacionalidad.

ACNUR reconoce la generosidad del Gobierno de Camerún y de las comunidades locales que acogen a más de 85.000 refugiados nigerianos, pero pide a las autoridades camerunesas que respeten sus obligaciones en virtud de los instrumentos internacionales y regionales de protección de los refugiados, y de la legislación camerunesa.

El retorno forzoso de solicitantes de asilo y refugiados se conoce como “refoulement” o principio de no devolución, constituye una grave violación de la Convención de 1951 sobre Refugiados y de la Convención de la OUA de 1969, ambas ratificadas por Camerún.

En 2016, varios grupos de refugiados nigerianos fueron deportados al noreste de Nigeria. El 14 de junio de 2016, por ejemplo, 338 solicitantes de asilo nigerianos, la mayoría mujeres y niños, fueron retornados a Nigeria por las autoridades camerunesas desde la región de Kolofata, en el extremo norte. El incidente ocurrió días después de que Camerún, Chad, Níger y Nigeria adoptaran la Declaración de Abuja sobre la protección en la crisis de la Cuenca del Lago Chad, que reafirmó entre otros aspectos la importancia del principio de No Devolución.

Reconociendo las legítimas preocupaciones en materia de seguridad nacional del Gobierno de Camerún, ACNUR recuerda a las autoridades que los refugiados huyen de la violencia y de los ataques de Boko Haram y que su acceso al asilo y a la protección debe garantizarse.

En conversaciones recientes con el Gobierno camerunés, ACNUR ha expresado su profunda preocupación por los retornos forzados y ha pedido al Gobierno que reafirme su compromiso con el acuerdo tripartito, y espera que las autoridades camerunesas adopten las medidas necesarias para cumplir las normas internacionales sobre el derecho de asilo y la protección del principio de no devolución.

La inseguridad persiste en algunas partes del noreste de Nigeria y el acceso a los servicios básicos sigue siendo limitado. La mayoría de los refugiados que retornan se encuentran en situaciones de desplazamiento interno al no poder volver a sus lugares de origen.

La crisis en la Cuenca del Lago Chad ha desplazado a más de 2,7 millones de personas, incluyendo a unos 200.000 refugiados de Nigeria hacia países vecinos.

ACNUR insta a los países vecinos de Nigeria a que sigan manteniendo abiertas sus fronteras para permitir el acceso al territorio y a los procedimientos de asilo a las personas que huyen de la emergencia en busca de seguridad. ACNUR continúa monitoreando la situación de los refugiados y los retornados a ambos lados de la frontera.