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ACNUR termina su operación de asistencia a los desplazados internos en Uganda

El ACNUR terminó su operación de asistencia a los desplazados internos en Uganda, ya que la mayoría de los cerca de 2 millones de benificiarios retornó finalmente a sus casas.

GINEBRA, 6 de enero (ACNUR) – Lucky Davis Wilson nació en una zona de guerra en tiempos difíciles, pero de alguna forma tuvo suerte en la vida. De chico, huyó de los ataques contra su pueblo, Guru Guru, en el norte de Uganda, cuando en la zona se desató el conflicto entre las fuerzas armadas de Uganda y el grupo rebelde Ejército de Resistencia del Señor. Ahora tiene 19 años y es un músico famoso que en sus canciones alienta a la paz y a la reconstrucción de su país.

Wilson es un símbolo del nuevo norte, donde una relativa paz ha vuelto desde la firma de un acuerdo de alto el fuego en 2006. En ese mismo año el ACNUR abrió una oficina en la ciudad de Gulu para administrar 251 campamentos y brindar protección a unos 1,84 millones de desplazados internos en 11 distritos. Desde entonces, 1,8 millones retornaron a sus casas. Para asegurar que los retornos fueran sustentables, el ACNUR ha venido trabajando con las autoridades locales para establecer servicios básicos en los pueblos. Se construyeron vías de acceso a las comunidades, puestos de policía, escuelas, centros de salud y fuentes de agua limpia, mientras se creaba una red de administración pública.

El ACNUR involucró también otras agencias, como la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), USAID, Care, World Vision y el Fondo de Acción Social para el Norte de Uganda, para proyectos de desarrollo a más largo plazo en las áreas de retorno.

“Este es un día de alegría pata todos”, dijo el representante del ACNUR en Uganda, Kai Nielsen, al cerrar la oficina de Gulu, la semana pasada. “Junto con el Gobierno y las agencias humanitarias, conseguimos encontrar soluciones para una de las mayores crisis de desplazados internos del mundo, ayudando a cientos de miles de ugandeses a retornar a sus casas”.

Mientras muchos de los desplazados internos retornaron con sus propios medios, otros necesitaron asistencia. El ACNUR y sus socios brindaron ayuda a unas 11.600 personas, entre los desplazados internos y retornados más vulnerables, asegurando el acceso legal a las tierras e involucrando las comunidades en la construcción de viviendas y letrinas. También se distribuyeron artículos de primera necesidad, como cobijas, bidones para el agua, colchonetas y utensilios de cocina y se proporcionaron medios para la generación de ingresos, como animales, semillas y herramientas.

Achan Katherine está entre los beneficiarios. Con una discapacidad que le impide caminar, esta mujer ha decidido quedarse en el centro comercial de Unyama, un antiguo campamento de desplazados internos. El ACNUR ha trabajado con la Unión Nacional para las Personas con Discapacidad en Uganda (NUDIPU) para evaluar las necesidades de personas como ella y recientemente ha distribuido sillas de ruedas a personas con discapacidad en el distrito de Gulu, junto con la Asociación de Voluntarios para el Servicio Internacional (AVSI).

Sillas de ruedas, triciclos, bastones blancos y muletas fueron producidos localmente por la Asociación Juvenil para el Desarrollo de Gulu, para crear empleo y desarrollar habilidades entre los jóvenes y permitir que estas herramientas fueran accesibles a toda la comunidad.

Katherine, quien ha caminado con las manos durante años, estaba muy emocionada por su nueva silla de ruedas. “Ahora me puedo mover sola y visitar a los vecinos”, dijo en acholi-luo, su idioma. “Las agencia tienen que continuar con este tipo de ayuda”.

Estuvo doblemente emocionada cuando apareció Lucky David en la distribución y le pidió que saliera en el video de su nueva canción Roco Gang (Reconstruir el Hogar). Los parientes y vecinos de Katherine danzaron a su alrededor mientras él cantaba su canción, alentando a los jóvenes a apoyar a las personas vulnerables y mayores en sus comunidades.

“En nuestra cultura cuando haces cosas como ayudar a quienes viven con una discapacidad o tienen algún tipo de problema, toda la comunidad te lo agradece”, dijo Lucky David, que ahora vive en la ciudad de Gulu. “Estoy feliz de poder diseminar este mensaje”.

Actualmente cerca de 300.000 personas permanece desplazadas en el norte de Uganda, viviendo en cuatro campamentos de los que había, así como en antiguos campamentos ahora convertidos en centros comerciales y de tránsito. Más de 6.000 se han integrado localmente. Su necesidad de protección y asistencia ha disminuido y las comunidades trabajan con las agencias humanitarias y las autoridades locales para desarrollar y estabilizar la región.

Sin embargo, el Ejército de Resistencia del Señor continúa aterrorizando a la población civil en los países vecinos, como la República Centroafricana, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur.

Por Stephanie Perham, en Gulu, Uganda