ACNUR Y PMA alertan sobre la situación de los refugiados malís en Níger

High Commissioner for Refugees António Guterres calls on the international community to help Malian refugees and host communities in Niger. [for translation]

El Alto Comisionado António Guterres se reúne con refugiados de Malí durante su visita a Níger.  © ACNUR/H.Caux

NIAMEY, Níger, 7 de mayo (ACNUR) – El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres ha apelado a la comunidad internacional para que proporcione ayuda a los refugiados malís y a las comunidades de acogida en Níger al mismo tiempo que urgió una solución política para evitar que la situación en el Sahel se convierta en una crisis global.

"La comunidad internacional debe movilizarse para asistir a los refugiados y a las comunidades locales en situación de necesidad tanto en Níger como en los países del Sahel. Las agencias de ayuda necesitan imperiosamente más apoyo financiero", afirmaba Guterres durante una visita de cuatro días a Níger junto con la Directora Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) Ertharin Cousin.

"Asimismo, deben celebrarse reuniones con el fin de encontrar soluciones políticas a la situación de Malí. Algo que resulta estrictamente necesario para evitar que la crisis se convierta en una amenaza global contra la seguridad de la zona", destacó. Los continuos enfrentamientos entre el gobierno malí y los rebeldes tuareg han forzado a 150.000 personas a desplazarse internamente y a más de 160.000 a buscar protección en los países vecinos de Burkina Faso, Mauritania y Níger y, en menor medida, en Argelia.

Guterres y Cousin, que asumió el cargo el pasado mes, llegaron a Níger el pasado viernes para visitar a los refugiados y a las comunidades de acogida en las regiones de Ouallam y Maradi, donde las aldeas sufren escasez de alimentos. "Nos estamos encontrando en Níger y en otros países del Sahel una combinación mortal: primero una sequía, que conlleva a un grave problema de seguridad alimentaria, contra el que el PMA está luchando con enorme esfuerzo, y un conflicto en curso en Malí", afirmó Guterres el sábado en el campamento de refugiados de Mangaizé.

"ACNUR ha estado trasladando a los refugiados desde las volátiles zonas fronterizas a campamentos de refugiados situados en el interior donde pueden tener mejor acceso al agua, a alojamiento y a instalaciones sanitarias. Pero debido a la persistente inestabilidad política y de seguridad en Malí, nos tememos que lleguen más personas que agraven la ya difícil situación de los países vecinos", añadió.

El campamento Mangaizé, a 75 kilómetros de la frontera con Malí y a unos 150 km de la capital Niamey, acoge a más de 3.000 refugiados malís. Muchos llegan al campamento en camión huyendo de los ataques en las ciudades del norte y del estado general de inseguridad.

Ousseini, un profesor de primaria de 30 años, vendió su televisión y algunas cabras para conseguir dinero suficiente para pagar a un camionero y poder llegar así con su mujer, su hijo y siete sobrinos a Mangaizé desde Menaka, una ciudad de la región Gao al norte de Malí. Su huida tuvo su origen en la ciudad de Kidal a comienzos de abril cuando esta fue atacada. "Nos fuimos por la inseguridad, además de que llevaba desde febrero sin cobrar mi sueldo", explicó. Llegaron a Menaka, pero decidieron viajar a Níger cuando la situación de inseguridad empeoró y el acceso a alimentos y medicinas comenzó a ser difícil.

Mariama, de 47 años, también huyó de Kidal a Menaka. Comenzó el viaje con sus siete hijos y su suegra, pero no tenía dinero suficiente para llevar a toda su familia a Níger. "Mi padre me dio una cabra para venderla y así pagar el transporte de Menaka a Níger, pero no alcanzaba para todos así que dejé a mis tres hijos más pequeños con mis primos", dijo. Temía por la seguridad de sus padres ya que estos se quedaron en Kidal. "No podíamos quedarnos en Menaka ya que mis propios familiares tenían problemas para alimentarse ellos mismos y no queríamos ser una carga extra".

Las condiciones de vida del campamento de Mangaizé son bastante duras. Los niños, las mujeres embarazadas y los adultos mayores sufren mucho por el calor y el ambiente árido de la zona. Tareas sencillas como bombear agua y moler granos de sorgo para cocinar requieren un gran esfuerzo. Mucha gente sufre de infecciones respiratorias, diarrea y malaria y requiere de tratamiento médico en la clínica gestionada por Médicos Sin Fronteras. El ACNUR subvenciona una ambulancia para llevar a las mujeres con embarazo de riesgo a la ciudad de Ouallam, a una hora del campamento.

Durante su visita a Mangaizé, el Alto Comisionado observó las duras condiciones de vida del campamento, pero aseguró a los refugiados que ACNUR está trabajando estrenuamente con sus socios para mejorar su estancia. De hecho, ACNUR trasladará en breve a las familias a un campamento con tiendas.

Guterres se reunió con el primer ministro de Níger Brigi Rafini y otras autoridades el pasado lunes para discutir sobre la situación de los refugiados y reiterar las gracias a Níger por acoger a los refugiados malís.

Por Hélène Caux en Niamey, Niger