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ACNUR y PMA tranquilizan a los refugiados en Maban sobre la escasez de alimentos

Desde el mes de febrero los 126.000 refugiados que viven en el condado de Maban reciben cantidades insuficientes de alimentos, y esto está afectando a su salud.

CONDADO DE MABAN, Sudán del Sur, 2 de junio de 2014 (ACNUR) ‒ Nadia Turimbil no se anda con rodeos: “En el [estado del] Nilo Azul, mi familia y yo huimos del Antonov. En Maban, el Antonov es el hambre”.

La comparación es clara: equipara los aviones de combate que la obligaron a huir de su pueblo en Sudán con la reciente escasez de alimentos en el condado de Maban, en Sudán del Sur, donde ella es un miembro activo y expresivo del comité de mujeres en el campo de refugiados de Gendrassa.

Explicaba su historia la semana pasada, durante una visita conjunta del representante de ACNUR para Sudán del Sur, Cosmas Chanda y el director del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en el país, Michael Sackett, que habían viajado a Maban, en el nordeste del país, para tratar con los refugiados y las agencias humanitarias los retos de transportar alimentos desde la capital, Juba, y otros lugares en medio de la inseguridad que reina en Sudán del Sur.

Nadia señala a un grupo cercano de niños que están dando manotazos a unas hormigas voladoras, que las recientes lluvias han sacado del suelo. “Eso”, dice a su cautivado público, “es lo que los niños recogen como suplemento de la escasa comida que tenemos disponible”.

La inseguridad actual empezó en diciembre pasado y afecta a decenas de miles de civiles, incluidos unos 126.000 refugiados sudaneses en la remota Maban. Desde febrero reciben cantidades insuficientes de alimentos, y esto está afectando a su salud.

Los refugiados recibieron una ración para siete días en marzo, comida para un periodo de 10 días en abril y una ración para 20 días en mayo. Durante la reunión del pasado miércoles con los líderes de los refugiados de los cuatro campos de Maban (Doro, Kaya, Yusuf Batil y Gendrassa), el PMA les aseguró que haría todo lo posible para proporcionarles raciones de alimentos para 30 días en junio.

“Aunque estén en marcha en Etiopía negociaciones para resolver los problemas que afronta el país, los retos logísticos de transportar alimentos y otros suministros humanitarios en un entorno carente de seguridad, han afectado de manera severa la entrega a tiempo de comida y otros artículos esenciales”, explica Chanda. “A pesar de ello, el PMA continúa buscando maneras de asegurar el suministro de alimentos a Maban”.

Sackett dice que el PMA está adoptando un enfoque diferenciado para llevar alimentos a Maban. Este enfoque incluye el uso de aviones de carga para transportar comida desde los almacenes del PMA en Etiopía y desde Juba. Se ha demostrado que, con unas condiciones de mayor seguridad, es posible hacer entregas de sorgo desde Renk y el condado de Melut.

Actualmente, el PMA está preparando en Juba su primer convoy en embarcaciones que transcurrirá por el río Nilo y podrá así suministrar grandes cantidades de alimentos a un coste menor. Además, las negociaciones entre el PMA y el Gobierno de Sudán para restablecer el movimiento transfronterizo de cargamentos humanitarios están muy avanzadas.

Simultáneamente, ACNUR y otras agencias humanitarias están explorando la posibilidad de que los refugiados cultiven sus propios alimentos. Con este fin, y a través del comisionado del condado de Maban, refugiados del campo de Kaya han adquirido una porción de tierra de algo más de cinco kilómetros cuadrados.

ACNUR también está avanzando en el proceso para ultimar, con las comunidades y autoridades locales, la designación de porciones de tierra para actividades agrícolas en los campos de Gendrassa, Doro y Yusuf Batil, donde la comunidad local vecina ha donado generosamente a los refugiados más de ocho kilómetros cuadrados de tierra.

A través de agencias humanitarias, ACNUR ha adquirido más de 45 toneladas de semillas que donará a los refugiados durante la distribución de alimentos prevista para los próximos días. “De esta manera, nos aseguramos de que los refugiados planten las semillas y no se las coman para compensar la escasez de alimentos”, explica Chanda.

Como parte de su suministro anual de provisiones no alimentarias antes de que se intensifique la estación de las lluvias, ACNUR distribuirá también mantas, esterillas para dormir, bidones, baldes, mosquiteras, lonas de plástico y jabón, justo después de la distribución de alimentos, de tal forma que los refugiados no decidan vender estos artículos para comprar comida.

El representante de ACNUR, Chanda, espera que con las garantías ofrecidas por el PMA respecto a la distribución de alimentos en junio, los refugiados utilizarán las semillas y los productos no alimentarios de la forma adecuada. “Muchas cosas dependen del suministro de alimentos”, explica. “Apreciamos y apoyamos los esfuerzos del PMA para dar la vuelta a la situación, pero también ha sido muy importante reunirnos conjuntamente con los refugiados, tanto para nosotros como para ellos, pues así nos han podido explicar, en primera persona, cuales son sus preocupaciones. Nosotros continuaremos trabajando en este tema hasta que se restablezca la ración de 30 días”.

Estas palabras han ofrecido algo de alivio a Nadia: “Ahora solo nos queda rezar y esperar que llegue la paz a este país y el final de todo el sufrimiento y las penurias que todo el mundo está padeciendo”.

Por Pumla Rulashe, desde el condado de Maban, Sudán del Sur.

Gracias a la Voluntaria En Línea Esperanza Escalona por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.