ACNUR y UNICEF piden más acciones para empoderar y proteger a las refugiadas sirias

Dado que mujeres y niñas representan más de la mitad de las personas refugiadas sirias registradas en el Líbano, y son cabezas de familia en casi el 40% de los hogares de refugiados, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, y Henrietta H. Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF, exhortaron a reforzar las acciones para protegerlas y empoderarlas.

En una visita conjunta al Líbano durante el Día Internacional de la Mujer, y en fechas próximas al séptimo aniversario del conflicto sirio, los máximos representantes de UNICEF y ACNUR escucharon algunos testimonios de mujeres y niñas obligadas a huir de la guerra al país vecino en busca de seguridad.

Las mujeres – residentes ahora en tiendas de campaña en un asentamiento para personas refugiadas en Baalbek, en el valle Bekaa, a unos 30 kilómetros de la frontera siria – formaban parte de un grupo que había recibido formación en materia de protección a menores y violencia sexual y de género, y que trabaja ahora para sensibilizar a otros refugiados en sus comunidades.

Entre sus principales preocupaciones destacaron el matrimonio temprano y la falta de acceso a la educación. "En el Día Internacional de la Mujer quiero decirle a todas las mujeres: sé fuerte, sé tú misma, sé independiente y ten confianza en ti misma", afirmó Kholoud, refugiada siria de 37 años y madre de dos niños.

"Las mujeres y niñas representan tanto la tragedia siria como su esperanza de futuro", afirmó Filippo Grandi, Alto Comisionado para los Refugiados. "Estas iniciativas de base son herramientas fundamentales para abordar la violencia sexual y de género, y empoderar asimismo a las mujeres de manera que contribuyan al bienestar de sus comunidades y a la reconciliación".

"Cuando el mortífero conflicto en Siria se prepara para cumplir otro año, sigue habiendo niños que se quedan sin hogar, sin educación y traumatizados", explicó Henrietta H. Fore, Directora General de UNICEF. "Las jóvenes, especialmente, han visto rotas sus esperanzas de un futuro mejor, porque cada vez hay más que son forzadas a casarse o a trabajar en lugar de ir a la escuela. Solo en el Líbano, el 40% de las mujeres sirias de entre 20 y 24 años se casaron antes de cumplir los 18, convirtiéndose en esposas y madres cuando todavía eran niñas".

Las familias sirias que se han visto obligadas a abandonar sus hogares llevan grabada ahora la tragedia humanitaria que han sufrido, cuyos efectos se prolongarán especialmente en el tiempo sobre mujeres y niños – quienes conforman ahora casi tres cuartos de los refugiados sirios en Oriente Medio y en el Norte de África.

Según estudios, los hogares encabezados por mujeres en el Líbano se encuentran en situación más vulnerables y tienen un mayor riesgo de explotación que el resto, y por lo general tienen menos comida, peores dietas, un nivel más elevado de pobreza y casi el doble de posibilidades de estar localizados en tiendas de campaña en asentamientos informales.

A medida que la situación de las personas refugiadas sirias en el Líbano va siendo más vulnerable – con más de tres de cada cuatro viviendo bajo el umbral de la pobreza – la realidad de estos hogares se traduce en madres preocupadas por llevar comida a la mesa, mantener un techo sobre las cabezas de sus hijos, proporcionarles salud y educación y asegurarse de que tengan un futuro mejor.

Sólo será posible canalizar íntegramente el potencial de mujeres y niñas cuando termine el conflicto en Siria. Como líderes de dos de las agencias humanitarias de mayor presencia en el terreno, Grandi y Fore expresaron su indignación por el terrible nivel de sufrimiento de la población civil en Siria. Ambos hicieron un llamamiento conjunto a emplear la acción política para acabar con este baño de sangre, y a permitir el acceso humanitario sostenido, de cara a poder dar respuesta a la grave situación de miseria y necesidad que se vive en la zona.