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Afluencia de refugiados sirios desborda servicios médicos de los países de acogida

Un informe de ACNUR emitido el viernes advierte de que la crisis de refugiados provocada por el conflicto en Siria está desbordando los servicios sanitarios de los países vecinos.

GINEBRA, 26 de abril (ACNUR)- Un informe de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados emitido el viernes advierte de que la crisis de refugiados siria está desbordando cada vez más los servicios sanitarios de los países vecinos, a la vez que los refugiados se enfrentan cada vez a más dificultades para acceder al tipo de tratamiento que necesitan - sobre todo aquellos con problemas de salud crónicos y costosos.

El informe, que cubre los primeros tres meses de 2013 en Irak, Jordania y Líbano, muestra que los refugiados necesitan tratamiento para una amplia serie de enfermedades comunes, así como condiciones médicas provocadas por el conflicto, según declaró Adrian Edwards, portavoz de ACNUR, en una rueda de prensa en Ginebra.

“Entre estas enfermedades figuran las lesiones, los problemas psicológicos y las enfermedades contagiosas - como los problemas respiratorios, la diarrea, las enfermedades oculares y de la piel - a menudo presentes en los asentamientos de refugiados en todas las partes del mundo, además de otras enfermedades crónicas de larga duración y más costosas y, como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, así como afecciones de atención especializada costosa, que normalmente se diagnostican y se tratan en países de ingresos medios”, explicó.

Con más de un millón de refugiados sirios en estos países, y por encima de 1,4 millones en la región, el sistema de salud se enfrenta a dos problemas principales. En primer lugar, al contar con una financiación escasa para la crisis de refugiados, el reto de proporcionar acceso a asistencia médica de calidad para los refugiados sirios es cada vez más complicado - especialmente para aquellas personas que viven fuera de los campamentos. En segundo lugar, el número creciente de refugiados que necesitan asistencia médica está poniendo a prueba los servicios sanitarios existentes en todos los países afectados.

 “Estas dos cuestiones suscitan una gran preocupación a ACNUR” recalcó Edwards, añadiendo: “Junto con nuestros colaboradores seguimos proporcionando atención médica a los refugiados en los campamentos en Jordania e Irak. Pero para los refugiados que viven fuera de los campamentos, a menudo en entornos urbanos, la situación es más complicada”.

En Jordania y en Irak, los costes de la asistencia médica para los refugiados están cubiertos por los gobiernos, ACNUR y muchas otras organizaciones, pero proporcionar costosos tratamientos especializados, tales como la diálisis renal, la cirugía ortopédica y el tratamiento del cáncer, es cada vez más difícil.

En Líbano, donde el sistema de salud está privatizado en su mayor parte y el copago es la norma, la escasez de recursos implica que ACNUR y las agencias colaboradoras se ven obligadas a reducir el apoyo económico tanto para atención primaria como para los tratamientos especializados más costosos.

En cuanto al estado general de salud de los refugiados sirios, el informe de ACNUR muestra un cuadro variado. Según los informes, los refugiados sirios no padecen altas tasas de mortalidad ni de desnutrición aguda. Por ejemplo, la tasa de mortalidad en el campamento de Za’atri, en Jordania, es de un 0,1 por cada 1.000 personas al mes, mientras la desnutrición aguda global en niños menores de cinco años no llega al 5,8 por ciento - estando estas cifras dentro de la norma observada en la región. Esto supone un contraste con otras situaciones humanitarias en otras partes del mundo.

Sin embargo, los servicios preventivos, el tratamiento de enfermedades crónicas y los caros tratamientos especializados a un coste que los refugiados puedan asumir son insuficientes, a pesar del apoyo prestado por los gobiernos y las organizaciones humanitarias.

Edwards indicó que entre las personas que acuden a consulta por enfermedades de salud mental, en el campamento jordano de Za’atri los trastornos generalizados de ansiedad y de estrés postraumático suponen un 21,6 por ciento y un 8,5 por ciento de los pacientes respectivamente. “En Líbano se atienden cada semana unas 400 consultas de salud mental. Con respecto a las enfermedades contagiosas, los brotes infecciosos han sido limitados hasta ahora y los sistemas de vigilancia han logrado contenerlos, eso incluye algunos casos de sarampión, hepatitis A y leishmaniosis”, añadió.

El informe se basa principalmente en información recogida en los campamentos de refugiados, excepto en los datos sobre Líbano, y muestra, entre otras cuestiones, que es necesario seguir trabajando para mejorar la recolección de datos - especialmente respecto a la situación de los refugiados fuera de los campamentos. ACNUR y sus colaboradores ya han comenzado a trabajar para responder a esta necesidad.

Hasta el día de ayer eran 1.401.435 los refugiados sirios ya registrados o en espera de registro. Esto corresponde a un 30 por ciento más del total previsto para el final de junio de 2013 en el actual Plan de Respuesta Regional para los Refugiados Sirios - para el cual hasta la fecha ya se ha recibido un 55 por ciento de la financiación necesaria. Se presentará a los donantes un plan actualizado a finales de mayo. ACNUR continúa desplegando recursos adicionalers, mientras llega la financiación.

Este informe se puede consultar en:
http://data.unhcr.org/syrianrefugees/regional.php

Gracias a la voluntaria de UNV Online Isabel Arranz Del Riego por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.