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Agencias humanitarias llaman a fuerte compromiso para hacer frente al "impacto humanitario" del cambio climático

BONN, Alemania, 8 de junio de 2009 (ACNUR) - Un grupo clave de agencias tanto de Naciones Unidas como ajenas a éstas, presentes esta semana en conversaciones sobre el cambio climático en Bonn, hacen un llamado para que se aborden los impactos humanitarios del cambio climático en las negociaciones del tratado sucesor del Protocolo de Kyoto, que se tendrán en diciembre en Copenhague.

Uniendo fuerzas, las 18 organizaciones del Comité Permanente Interagencial (IASC, por sus siglas en inglés) argumentan que el próximo tratado sobre el cambio climático tiene que tomar en cuenta la perspectiva humanitaria. Igualmente, es esencial que el acuerdo establezca un enfoque viable para ayudar al mundo a contrarrestar los impactos que tendrían eventos climáticos extremos y la degradación del medio ambiente en comunidades vulnerables.

"La escala del potencial desafío humanitario que se presenta en un futuro por el cambio climático es inmensa. Este es un momento definitorio para asegurarnos que el desafío no es insuperable y que el sufrimiento humano puede ser minimizado", declaró John Holmes, Secretario general adjunto de la ONU para asuntos humanitarios.

Hay tres preocupaciones primordiales: primero, el número total de personas afectadas por desastres ha aumentado bruscamente en las últimas décadas, con un promedio de 211 millones de personas afectadas directamente cada año, cerca de cinco veces más que el número de afectados por conflictos en el mismo periodo.

Eventos climáticos extremos y de largo plazo, tales como inundaciones, tormentas, sequía, el aumento del nivel del mar y la desertificación, impactan cada año a cada vez más gente, afectando negativamente la vida y los medios de subsistencia en muchas comunidades. Los más vulnerables, especialmente mujeres y niños, son aquellos que están luchando contra la pobreza, la inseguridad, las enfermedades y la degradación del medio ambiente.

En segundo lugar, se prevé que el cambio climático afecte dramáticamente los patrones de migración y los movimientos de poblaciones. Mientras que la migración ya es una forma de supervivencia para algunos, los varios millones de individuos que serán obligados a desplazarse debido a prolongadas inundaciones, repetidas sequías o tormentas, serán especialmente vulnerables y requerirán de una asistencia y protección significativa.

Más de 20 millones de personas fueron obligadas a desplazarse en 2008 a raíz de desastres naturales repentinos y relacionados con el cambio climático, según un nuevo estudio realizado por el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC, por sus siglas en inglés) y la Oficina para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA).

"Por primera vez tenemos sólidas indicaciones de la amplitud del desplazamiento forzado como consecuencia de desastres naturales repentinos en el contexto del cambio climático", declaró Elisabeth Rasmusson, Secretaria General del Consejo Noruego para los Refugiados.

En tercero, el tratado de Copenhague presenta una oportunidad excepcional para dar forma y guiar la respuesta internacional a las consecuencias humanitarias del cambio climático en la siguiente década. Con un enfoque correcto se pueden evitar y reducir muchas de esas consecuencias en la próxima década. La comunidad humanitaria puede ayudar a gestionar el riego de desastres con su experiencia, sus sistemas y sus asociaciones.

Sin embargo, para poder responder a los impactos del cambio climático se necesitará un nuevo modelo de operación humanitaria, que se enfoque en la prevención y en actividades de preparación, además de fortalecer la capacidad de reacción a nivel nacional y local a los impactos de futuros desastres climáticos.