Alto Comisionado elogia el esquema de trabajo para las personas refugiadas en Jordania

Filippo Grandi instó a un mayor enfoque de los donantes en las iniciativas de empleo, diciendo que el esquema de Jordania provee un ejemplo de apoyo a los refugiados.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, se reúne con Maymonah, de 23 años, y Mariam, de 47, en la oficina de empleo de Za'atari, la primera oficina de empleo del mundo en un campamento de refugiados. Gracias al plan, las mujeres comenzarán a trabajar en la Fábrica de prendas Jerash el próximo mes.  © ACNUR/Claire Thomas

AMMÁN, Jordania – El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados elogió los esfuerzos de Jordania por impulsar el empleo entre los refugiados, diciendo que un mayor apoyo internacional para tales esquemas es necesario para sacar a millones de sirios de la pobreza en toda la región.

De los cerca de 657.000 refugiados sirios registrados en Jordania, más del 80 por ciento vive por debajo de la línea de la pobreza con menos de 3 dólares diarios, reflejando la situación que enfrentan más de 5,5 millones de refugiados en toda la región. Después de años en el exilio, las familias se están endeudando más y están luchando para satisfacer sus necesidades básicas.

"Quiero felicitar al gobierno de Jordania por haber facilitado planes que permiten a los refugiados sirios tener empleos", dijo el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en una conferencia de prensa en el campamento de refugiados de Za'atari en Jordania. "Lo que les diré a los donantes es que debemos invertir más en este tipo de esquemas".

Grandi señaló que Jordania hasta ahora ha emitido más de 88.000 permisos de trabajo para los sirios, como parte de un acuerdo "compacto" de 2016 que también aumentó la ayuda internacional al país. La mayoría de los permisos se emitieron para los sectores de la agricultura y la construcción, y las mujeres representan alrededor del 5 por ciento del total.

Entre ellos se encuentra Sawsan, una madre de seis hijos de 39 años de Damasco rural, que trabaja como costurera en la Fábrica de prendas Jerash al sur de la capital, Ammán. Ella es una de las 22 mujeres refugiadas sirias que ya trabajan en la fábrica, junto con dos de sus hijas adultas, y otras 52 mujeres del campamento Za'atari comenzarán en marzo.

Sawsan le dijo a Grandi durante una visita a la fábrica que era su primer trabajo, y que el ingreso mensual combinado de ella y sus hijas de 615 dinares jordanos (867 dólares) había hecho una gran diferencia en sus vidas.

"Ahora, cuando mis hijos piden algo, no tengo que decir 'no' todo el tiempo. Estoy tratando de ahorrar dinero también para que mis hijas vayan a la universidad", dijo. "Estoy disfrutando ser la que trae la comida a casa. Estoy tan orgullosa de mí misma y realmente me he reforzado la confianza".

"Esta es realmente una nueva forma de apoyar a los refugiados, que no los hace depender exclusivamente de las entregas de alimentos o efectivo."

"Esta es realmente una nueva forma de apoyar a los refugiados, que no los hace depender exclusivamente de las entregas de alimentos o efectivo", dijo Grandi. "Les permite ganar dinero, tener la dignidad de tener trabajo y también desarrollar habilidades, que serán muy útiles cuando se vayan a casa, especialmente para las mujeres".

En su tercera visita a Jordania como Alto Comisionado, también se reunió con refugiados que viven dentro de un área segura del campamento de Azraq, ubicado en el remoto desierto del noreste del país.

Muchas de las aproximadamente 8.000 personas que todavía viven en el área vallada conocida como aldea cinco han estado allí desde mediados de 2016, cuando se encontraban entre más de 21.000 sirios transferidos al campamento después de pasar meses varados en la frontera.

El Alto Comisionado reconoció las preocupaciones de seguridad del gobierno, que hasta la fecha ha dejado a unas 13.000 personas salir de allí para unirse a la población general del campamento, pero dijo que el ACNUR estaba preocupado por el impacto de un período de reclusión tan prolongado sobre los que quedan.

Abu Bassam, de 45 años, oriundo de Palmira, le contó a Grandi que si bien recibían alimentos, tratamiento médico y educación para sus cuatro hijos, aún se sentían singularizados. "Todos los servicios están disponibles aquí, pero cuando se trata de empleo es difícil", dijo. "No podemos irnos, así que es difícil".

Grandi describió la decisión de las autoridades en los últimos días de sacar a 265 personas de la aldea cinco como positiva, pero dijo que se debería hacer más. "Queremos que la proyección continúe y, como le dije ayer al ministro de Asuntos Exteriores, intentemos hacerlo más rápido".

Finalmente, Grandi describió la reciente escalada del conflicto dentro de Siria como extremadamente preocupante "Estamos siendo testigos de un fracaso prolongado de la acción política, un fracaso prolongado de los estados para ayudar a los sirios a encontrar una solución a esta guerra", dijo.

"Cuando ves que la guerra se vuelve cada vez más complicada con más y más actores involucrados, entonces te preocupas más. Esta internacionalización de la guerra siria es lo que hay que evitar, porque nos aleja de una solución", concluyó.

Por Charlie Dunmore