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Alto Comisionado pide una acción internacional urgente para solucionar la “alarmante” situación en Somalia

NAIROBI, Kenia, 6 de Agosto de 2009 (ACNUR) - El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, António Guterres, concluyó el pasado jueves su visita de tres días a Kenia con un llamamiento para una acción concertada que posibilite una solución política al conflicto en la vecina Somalia, aparentemente sin solución, así como para proporcionar ayuda a aquellas personas desplazadas por los combates.

El Alto Comisionado declaró que había mantenido conversaciones "productivas" con el Presidente keniano, Mwai Kibaki, con el Primer Ministro, Raila Odinga, y con los Ministros de Seguridad Interna, Asuntos Exteriores e Inmigración, dirigidas a tratar la creciente crisis de refugiados en Kenia, originada por la inestabilidad en Somalia.

António Guterres indicó que el gobierno keniano y ACNUR compartían la necesidad de abordar de manera urgente los problemas a los que se enfrentan los refugiados, así como las comunidades de acogida, y encontrar soluciones concretas.

El Alto Comisionado afirmó que la Agencia de la ONU para los Refugiados y el gobierno keniano habían acordado proponer un plan integral para satisfacer las necesidades de los refugiados, dar apoyo a las comunidades de acogida y tratar las preocupaciones relativas a la seguridad por parte de Kenia.

Las negociaciones del Alto Comisionado con las autoridades kenianas se centraron en la superpoblación crónica en los campos de refugiados de Dadaab, situados en el noreste de Kenia, que en este momento acogen a unos 288.000 refugiados, número tres veces superior a la capacidad máxima prevista originalmente en su diseño.

Tras visitar el campo, el Alto Comisionado dijo que "es imposible permanecer indiferente ante el sufrimiento del pueblo somalí", y describió la situación en Somalia como "más grave y dramática" e instó a la comunidad internacional a "tomarse en serio este problema". En relación a los más de 1,3 millones de personas desarraigadas por los 18 años de violencia e inestabilidad en Somalia, indicó que "ni siquiera existe la posibilidad de apoyarles y llegar a ellos" a menos que la solución al conflicto se dé dentro del país.

Además de mejorar las condiciones de vida de los refugiados en Dadaab mejorando los sistemas de aguas residuales y saneamiento, incrementando los servicios de salud y proporcionando el adecuado cobijo y nutrición, así como dando una mayor financiación para apoyar a la comunidad local, ACNUR descongestionará los campos con el traslado de algunos de los refugiados en otro campo en Kakuma, en el noroeste de Kenia, cerca de la frontera con Sudán.

Guterres reveló que la Agencia iniciará próximamente el traslado de unos 12.900 refugiados de Dadaab a Kakuma. ACNUR destinará unos 6 millones de dólares para hacer frente a las necesidades de las comunidades de acogida. Además, siete agencias de la ONU se han unido para lanzar un programa de desarrollo de 16,9 millones de dólares que beneficiará las comunidades locales.

"El desafío en Dadaab es complejo y no tiene fácil solución", reconoció Guterres. Pero Dadaab fue "una de las prioridades mundiales para ACNUR". Existe una necesidad urgente de "responder a la situación humanitaria extrema en el campo" dijo Guterres, e hizo un llamamiento a los donantes para que ofrezcan financiación adicional con la que hacer frente a los nuevos retos. Por su parte, la Agencia de la ONU para los Refugiados "movilizará sus propios recursos internos para garantizar que el trabajo comience de inmediato" en las áreas prioritarias, indicó.

El Alto Comisionado para los Refugiados subrayó la necesidad de preservar el carácter civil y humanitario de los campos de refugiados. Para proteger a los refugiados, garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios y hacer frente a las preocupaciones de seguridad de Kenia, ACNUR mejorará los mecanismos de identificación" en los campos, señaló Guterres.

Por Yusuf Hassan en Nairobi