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Amor a primera vista: Un joven nigeriano encuentra refugio y esposa en Chad

“Hoy estoy celebrando mi luna de miel”, dice este refugiado nigeriano que conoció a su esposa Zara solo hace unas semanas en un campamento en el oeste de Chad.

CAMPAMENTO DE DAR ES-SALAM, Chad, 3 de marzo de 2015 (ACNUR) – Moussa se casó esta mañana. “Hoy estoy celebrando mi luna de miel”, dice este refugiado de nacionalidad de nigeriana que conoció a su esposa Zara solo hace unas semanas en un campamento de refugiados situado en el oeste de Chad.

“Tuvimos una pequeña ceremonia esta mañana pero la gran fiesta con música y baile será esta tarde”, añade el novio, de 28 años de edad. “No habrá el típico banquete ni los trajes de las bodas tradicionales… lo celebraremos con el corazón”. Presidió la ceremonia un líder religioso, aunque el matrimonio no se ha registrado oficialmente ante las autoridades de Nigeria o de Chad.

Sin embargo, la comunidad reconoce su matrimonio. La pareja trae un rayo de luz, inspiración y esperanza al nuevo campamento de Dar es-Salam, que acoge a más de 3.600 de los 18.000 refugiados nigerianos en Chad. Muchos de ellos, como Moussa, cruzaron el Lago Chad en canoa huyendo de los ataques perpetrados por la milicia a principios de enero en la ciudad de Baga, en el nordeste de Nigeria.

“En cuanto oí los disparos salí corriendo hacia el lago”, dice Moussa, recordando el día que tuvo lugar el ataque. “El pasado mes de noviembre, los milicianos amenazaron a mi familia y mataron a mi tía porque no les daba el dinero que le pedían”, añade.

Tardó dos días en cruzar el lago en canoa hasta la aldea de Ngouboua. “Había cadáveres por todas partes. Una mujer iba vadeando el lago llevando a un niño a la espalda y con el agua hasta la cintura. Cuando se dio cuenta de que el niño estaba muerto lo arrojó al agua y siguió huyendo”, recuerda Moussa, conmovido. “Ni siquiera tuvo tiempo para llorar”.

Según las estimaciones, 5.000 refugiados nigerianos están viviendo con familiares o con otras familias de acogida en Ngouboua, pero la aldea está cerca de la frontera con Nigeria y es vulnerable a los ataques. El 13 de febrero llegaron milicianos en canoas y atacaron la aldea, matando al menos a siete personas en su primera incursión en territorio chadiano.

Preocupado por la situación de la seguridad en la frontera, el Gobierno de Chad destinó el terreno para la construcción del campamento de Dar es-Salam a unos 75 kilómetros hacia el interior de Chad. El ACNUR y sus socios han facilitado la reubicación en Dar es-Salam de los refugiados procedentes de Ngouboua y otras zonas de la región del lago. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados también ha prestado apoyo al Gobierno financiando las actividades de distribución de refugios, artículos alimentarios, mantas, plásticos, utensilios de cocina y otros artículos de asistencia. El ACNUR también ayuda a los refugiados facilitándoles acceso a agua potable, a servicios de saneamiento (letrinas y duchas) y a atención médica.

En Ngouboua, Moussa pasó mucho tiempo pensando en la manera de regresar a su ciudad natal de Maiduguri, la capital del estado de Borno, al nordeste de Nigeria. En el momento del ataque estaba visitando a unos familiares en Baga.

Lo último que pensaba era que iba a encontrar una esposa. Pero, cuando conoció en Ngouboua a Zara, de 19 años, al ir a buscar agua para su familia, empezó a pasar mucho tiempo con la joven. “La ayudaba a bombear agua y a transportarla luego a su casa”, recuerda Moussa. “Me gustó la seriedad de Zara y nuestras conversaciones abiertas y honestas”.

Su amistad enseguida se convirtió en amor, y Moussa pidió a Zara en matrimonio en Ngouboua a las dos semanas de conocerla. “Cuando hablamos de matrimonio, lo único que me preguntó Zara fue que si fumaba, dice sonriendo, y añade que le aseguró que no fumaba ni bebía.

Siguiendo el consejo del Gobierno de adentrarse más en el Chad por motivos de seguridad, a finales de febrero Moussa se trasladó al campamento de Dar es-Salam con ayuda del ACNUR. Tras el ataque de febrero ha aumentado el número de personas que desean trasladarse; algunos piden ayuda para el transporte y otros se desplazan por sus propios medios.

“El mejor regalo es la paz y la seguridad que hemos encontrado en Dar es Salam”, dice Moussa. “Estoy deseando trasladarme hoy a mi refugio familiar para pasar la luna de miel”, añade.

Por Massoumeh Farman-Farmaian en el campamento de Dar es-Salam, Chad.

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.