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Ataques aéreos amenazan a los refugiados en Yida, Sudán del Sur

ACNUR está profundamente preocupado por la seguridad de los refugiados y los trabajadores humanitarios en Yida, Sudán del Sur, después de que un avión no identificado sobrevoló en círculos el asentamiento en varias ocasiones, el 9 de abril.

La siguiente información es un resumen de las declaraciones de la portavoz del ACNUR Melissa Fleming, a quien se pueden atribuir las citas, durante la rueda de prensa del día 11 de abril de 2014 en el Palacio de las Naciones en Ginebra, Suiza.

ACNUR está profundamente preocupado por la seguridad de los refugiados y los trabajadores humanitarios en Yida, Sudán del Sur, después de que un avión no identificado sobrevoló en círculos el asentamiento en varias ocasiones, el 9 de abril. El avistamiento suscitó temores de que el asentamiento de refugiados pueda estar pronto bajo amenaza directa o indirecta de un ataque militar.

El incidente se produjo dos días después del bombardeo aéreo de Neem, una comunidad a 26 kilómetros al norte de Yida y cerca de la disputada zona fronteriza de Jau. Las autoridades locales informaron que el 7 de abril un avión que parecía militar dejó caer más de cinco bombas sobre Neem, que se encuentra en la carretera que los refugiados utilizan cuando huyen de las montañas Nuba, en Sudán, devastadas por la guerra. Sin embargo, según la información de la que disponemos, ningún refugiados se han visto afectado directamente por el ataque de esta semana.

Yida, un asentamiento espontáneo que alberga a 70.000 refugiados sudaneses, ha sido objeto de ataques aéreos en el pasado. En noviembre de 2011, cayeron dos bombas dentro del campamento, incluyendo una cerca de una escuela para niños refugiados. Yida está situado al norte del estado de Unidad, cerca de la sumamente militarizada franja de Jau.

Mientras el conflicto en Sudán del Sur continúa, en el municipio de Pariang -donde se encuentra Yida- la militarización ha aumentado, tanto con grupos armados regulares como irregulares. Los frentes del conflicto cambian a menudo y dejan a los refugiados expuestos a graves riesgos de protección, incluyendo la violencia sexual y de género.

Desde hace más de dos años, ACNUR y la Comisión de Sudán del Sur para los Asuntos de Refugiados han estado abogando por la reubicación de los refugiados en zonas más seguras dentro de Sudán del Sur. Las autoridades nacionales son conscientes de los problemas de seguridad, y están de acuerdo con ACNUR y con las organizaciones no gubernamentales en que el carácter civil del campamento no se puede mantener en Yida.

Sin embargo, los líderes de los refugiados han sido reacios a moverse, alegando la proximidad a su patria, así como la similitud en la composición del suelo, la vegetación y otras características topográficas.

En marzo del año pasado, un asentamiento de refugiados modelo se estableció en Ajuong Thok, más alejado de la zona fronteriza en disputa, y el Gobierno de Sudán del Sur decretó que no debían realizarse nuevas inscripciones de recién llegados en Yida. El apoyo de los donantes permitió construir escuelas de primaria y secundaria como incentivo para que los refugiados se trasladasen voluntariamente.

Sin embargo, los refugiados en Yida han tardado en aceptar la oferta. Mientras que la población de Ajuong Thok superó las 10.000 personas en marzo, la mayoría de los residentes son recién llegados del estado de Kordofán del Sur, en Sudán, donde ha habido informes del aumento de los bombardeos en las montañas Nuba y del cierre de escuelas debido a la inseguridad.

Desde enero, ACNUR y sus socios han reubicado en Ajuong Thok a un promedio de 300 refugiados recién llegados por semana. Un creciente número de refugiados registrados en Yida (hasta 100 por semana) se está inscribiendo para la reubicación.

A día de hoy, Sudán del Sur acoge a más de 540.000 refugiados, en su mayoría en los estados de Unidad y de Alto Nilo. Estas zonas, junto al estado de Jonglei, son las más afectadas por la violencia y el desplazamiento forzado producidos por la guerra. Sudán del Sur también acoge a unos 500.000 desplazados internos.