Aumentan los flujos de refugiados y migrantes a través de Libia, según informe

El estudio del ACNUR considera que el país del norte de África es, por mucho, el punto de partida preferido por los refugiados y migrantes que desean llegar a Europa, sin embargo es particularmente inseguro.

Un grupo de personas se reúne en un centro de detención que alberga refugiados y migrantes en Trípoli, mayo de 2017.  © ACNUR/Iason Foounte

TRIPOLI, Libia, 03 de julio de 2017 (ACNUR) – Mihigo, de 54 años, y su familia emprendieron un viaje que los llevó a Burkina Faso, Mauritania, Marruecos y Níger, antes de llegar a Libia hace cuatro años.

Trabajando de vez en cuando en trabajos de construcción en la capital, Trípoli, él ha luchado para encontrar un trabajo regular. En su búsqueda ha sido robado, agredido, mientras que su esposa e hijas sufrieron abuso sexual.

"He enfrentado todos los problemas: robo, maltrato, discriminación, explotación (y el) intento de violación de mi esposa e hijas", dice.

Desafortunadamente, la situación desesperada de la familia es cada vez más común entre un número creciente de refugiados y migrantes que huyen de las guerras y las dificultades en África y llegan al país del Norte de África.

Entre los que llegan a Libia se encuentra el pescador somalí Hodan, de 33 años, que se trasladó por tierra al suroeste del país desde Sudán con un traficante, luego de un viaje por tierra que lo llevó a Etiopía y Djibouti.

Una vez en la ciudad desértica de Rebyana, fue detenido por autoridades no identificadas durante cinco días. En la desesperada necesidad de alimentos y alojamiento decente, no ve otra alternativa que seguir en su búsqueda para llegar a Europa.

"No puedo volver a casa a causa de la guerra en Somalia y la ausencia del gobierno"

"No puedo volver a casa debido a la guerra en Somalia y la ausencia del gobierno durante más de dos décadas", dijo en una entrevista en la ciudad.

Mihigo y Hodan se encuentran entre las numerosas voces en un nuevo estudio sobre las tendencias migratorias mixtas a través de Libia, publicado hoy por el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que examina los crecientes flujos de refugiados y migrantes que pasan por el país del Norte de África, y los múltiples desafíos y peligros a los que se enfrentan.

Libia ha atraído desde hace décadas a personas de países vecinos, ya que ofrece las mejores oportunidades de empleo y los salarios más altos de la región, aunque ha sido cada vez más perturbada por la inestabilidad y la inseguridad desde el derrocamiento de Muamar Gaddafi en 2011.

El estudio encontró que alrededor de la mitad de los que viajan a Libia lo hacen creyendo que pueden encontrar trabajo allí, pero terminan huyendo hacia Europa para escapar de los peligros y las condiciones económicas difíciles, así como de la explotación y el abuso generalizados.

Los extranjeros que van a Libia son parte de flujos migratorios mixtos, lo que significa que son personas con diferentes orígenes y motivaciones que viajan juntas por las mismas rutas. Incluyen refugiados, solicitantes de asilo, migrantes económicos, menores no acompañados, migrantes ambientales, víctimas de trata y migrantes varados.

En los últimos años, ha aumentado el número de personas que cruzan el Mediterráneo desde el Norte de África hasta el sur de Europa. Las indicaciones son que esta tendencia probablemente continúe, junto con los riesgos mortales.

Sólo este año, al menos 2.030 personas han muerto o desaparecido durante el viaje, con el mayor número de muertes ocurridas a lo largo de la llamada Ruta del Mediterráneo Central, a través de Libia.

Para llegar a Libia, el informe encontró que la mayoría de los refugiados y migrantes llegan de forma irregular por tierra. Los que parten de África oriental viajan por Sudán, mientras que los de África occidental y central viajan a través de Níger. En menor medida, los de África occidental pasan por Argelia.

Como ejemplo del peligro que enfrentan los migrantes y refugiados que atraviesan el desierto del Sahara, el mes pasado se reportó que 44 viajeros desesperados, entre ellos mujeres y niños, perecieron después de que el camión que los transportaba se averiara en el norte de Níger.

Para llegar a sus conclusiones, el nuevo estudio se basó en entrevistas con cientos de refugiados y migrantes, así como funcionarios gubernamentales, trabajadores de ONG y traficantes en Chad, Níger, Argelia, Túnez, Libia e Italia.

Es de particular preocupación que casi todos los refugiados y migrantes que llegan a Libia buscan de forma irregular la ayuda de traficantes o redes criminales, quienes ahora cobran honorarios de alrededor de $ 5.000 dólares, sólo para llegar al país.

Con mayores tarifas y mayor volumen, la industria del tráfico de personas se ha vuelto cada vez más profesional, de alcance transnacional y peligrosa, y los grupos armados desempeñan un papel cada vez más dominante.

"He enfrentado todos los problemas: robo, malos tratos, discriminación, explotación"

Los países de origen y los perfiles de refugiados y migrantes también han evolucionado, encontró el estudio. Muchos de los que están en movimiento son hombres jóvenes. En particular, los flujos de África Occidental han aumentado, involucrando a individuos que viajan habitualmente "paso a paso", en una serie de viajes a menudo organizados por los mismos viajeros.

Como consecuencia de esta evolución dinámica, el informe encontró que los refugiados y los migrantes que hacen el viaje son cada vez más vulnerables, mientras que los servicios de apoyo han disminuido y la situación de seguridad se ha deteriorado.

La trata para la explotación sexual parece estar aumentando, afectando especialmente a las mujeres nigerianas y camerunesas. El número de niños no acompañados y separados que viajan solos en Libia está aumentando, representando ahora cerca del 14 por ciento del total de llegadas a Europa a través de la Ruta del Mediterráneo Central, principalmente de Eritrea, Gambia y Nigeria.

Para mitigar los riesgos crecientes para los refugiados y migrantes que van hacia y a través de Libia, las recomendaciones del informe para el ACNUR y otras organizaciones incluyen la provisión de ayuda directa en forma de intervenciones conjuntas móviles en centros clave en el Sur, como Bani Walid, Rebyana, Tazerbu, Y Kufra.

Otras recomendaciones incluyen el acompañamiento de las operaciones de vigilancia y rescate de las fronteras para prestar apoyo a los refugiados y los migrantes varados en el desierto.