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Barbara Hendricks, Embajadora de Buena Voluntad del ACNUR, canta con refugiados en Grecia

La aclamada soprano y humanitaria dice que está impresionada por las mejoras en las condiciones de vida de los refugiados desde el año pasado.

Salónica, Grecia, 11 de abril de 2017 (ACNUR) - La aclamada soprano y humanitaria Barbara Hendricks ha visitado y cantado con refugiados en el norte de Grecia, y dijo que estaba impresionada por las mejoras en sus condiciones de vida en el alojamiento de Diavata y en Tesalónica desde el año pasado.

"La oportunidad de cantar con los niños y ver cómo ha cambiado la situación de los refugiados en Grecia es lo que me trajo de vuelta", dijo la Embajadora Hendricks, que participó en el VII Festival de Coros Juveniles de Niños en el Salón de Tesalónica la semana anterior. Ella cantó con 500 jóvenes griegos y 20 niños refugiados que viven en Diavata.

"La vida en un campamento debe ser lo más temporal posible".

"Puedo ver que sólo físicamente el alojamiento de Diavata ha tenido un enorme progreso. Cuando estuve aquí la última vez [en junio de 2016] en su mayoría había tiendas de campaña, lo cual era particularmente difícil para las familias y las mujeres", dijo Hendricks. "Las casas prefabricadas, proporcionadas por el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que han sustituido a las tiendas de campaña son una gran mejora", añadió.

En Diavata, visitó espacios seguros para mujeres y niños no acompañados, y notó que los menores que había conocido en Diavata hace casi un año habían abandonado el lugar. "Espero que estén a salvo", dijo Hendricks. "La vida en un campamento debe ser lo más temporal posible. Las personas que han llegado aquí han pasado por tiempos muy difíciles, cosas que no podemos imaginar".

En Salónica, Hendricks visitó un centro comunitario para solicitantes de asilo, y habló con personas que solicitaron asilo en Grecia o están esperando la reunificación familiar. Han dejado los campamentos en el norte de Grecia y desde finales del año pasado viven en apartamentos gestionados bajo el programa de alojamiento del ACNUR. Hendricks hizo hincapié en la necesidad de permitir que las familias se reúnan lo antes posible y de asegurar que los niños puedan regresar a la escuela después de años de tener acceso restringido a la educación.

"No pones a tus hijos en un bote si no pueden nadar a menos que creas que es mejor que enfrentar una guerra".

Zuzan Hamo solicitó asilo en Grecia y su familia ha dado los primeros pasos para comenzar una nueva vida, incluyendo el aprendizaje del griego, dijo a Hendricks. Zuzan huyó de Alepo, Siria, con sus tres hijas y un bebé a principios de 2016; después de un mes llegaron a las costas de Grecia.

Barbara Hendricks visita lugares seguros para mujeres y niños no acompañados en el campamento de Diavata. © ACNUR/Liene Veide

Ninguno de sus hijos sabía nadar, pero no quedaba otra opción. "No pones a tus hijos en un bote si no pueden nadar a menos que creas que es mejor que enfrentar a una guerra", dijo Hendricks, sorprendida por la fuerza y valentía de Zuzan y otros refugiados.

"Una lección importante que he aprendido es que para cantar juntos en armonía debes escuchar a los demás, tienes que estar abierto a otras personas. Esto es lo que necesitamos en Europa, solidaridad", dijo la cantante. "Los refugiados son víctimas de esta guerra; ellos no decidieron iniciarla. Ellos son nuestros hermanos y hermanas. Debemos hacer por ellos lo que quisiéramos que los demás hicieran por nosotros si estuviéramos en la misma situación".

El ACNUR ha estado apoyando y trabajando con el Gobierno griego durante toda la crisis de refugiados para encontrar las mejores soluciones y restaurar la normalidad en la vida de los refugiados. El ACNUR, junto con sus socios y gracias sobre todo a la financiación de la UE, gestiona el sistema de alojamiento con más de 18.000 plazas en una combinación de hoteles, apartamentos privados, familias anfitrionas y centros y edificios colectivos. El ACNUR ha ayudado a proporcionar alojamiento a cerca de 30.000 refugiados desde noviembre de 2015.

Por Leo Dobbs